Categoría: Temas sociales y políticos

Aviation: The other war

Published in Linkedin: Spanish Translation at the end

Nowadays, it is easy to recognize who are the two dominant powers among aviation manufacturers: Airbus and Boeing. However, these manufacturers have two powerful partners that are decisive in shaping the global aviation landscape: the European and North American regulators EASA and FAA.

The relationship between both regulators has always been one of collaboration not without some conflicts due to support for «their» reference manufacturer that may have led them in subtle ways to take sides in the market. However, anyone entering the aviation world knows that they must go through the certifications and audits of one or both world’s two largest regulators.

That situation could be changing in a slow and probably intentional way by a third player that does not seem to be in a hurry: The first indication of that change was the appearance of the Chinese manufacturer COMAC: COMAC, taking advantage of the size of the Chinese domestic market, decided to manufacture an aircraft with no intention of certifying it for flight on world markets but simply for use on domestic flights (ARJ21). This aircraft would serve the manufacturer to gain experience and, subsequently, to be able to compete with the major manufacturers with its C919 model.

Airbus and Boeing, apparently at least, did not attach much importance to the first move because of its restriction to the Chinese market, nor to the second since, technologically, they found it to be a far inferior product to those manufactured by Airbus and Boeing. However, both manufacturers may be losing sight of something: Perhaps it is not about competing with Airbus and Boeing but with FAA and EASA. In other words, CAAC (Civil Aviation Administration of China) might try to be the one setting the global aviation standards in the next future.

In addition to COMAC’s activity, in recent months there has been another movement that, perhaps, has not been appreciated for its real significance since it has been attributed to the political tensions between China and the USA: CAAC’s refusal to certify the Boeing 737MAX following EASA and FAA.

Both, EASA and FAA know that 737MAX should never have been certified, at least under the type certificate for the Boeing 737 issued in 1967 and doing so revealed a clear collusion between Boeing and FAA. However, they were faced with a very difficult situation: If thousands of aircraft, including already manufactured and those ordered by various airlines were not allowed to fly, a crisis in the aviation market could be triggered with consequences that are difficult to calculate: Boeing’s eventual bankruptcy could trigger the bankruptcy of many airlines with aircraft they could not use and, in addition, there would be an undersupplied market, since the other major manufacturer would not have the production capacity to fill the gap.

CAAC had fewer commitments since it has a large domestic market and much greater control over it than accessible to its FAA and EASA equivalents. Therefore,  it simply denied authorization to fly the 737MAX and did not follow the big regulators in their compromise solution.
At this point, many countries that are not under the authority of EASA or FAA accept those regulators as their own references and simply adopt the regulations and standards coming from them. What would be the incentive to change their reference to CAAC? Let’s go back to COMAC:

An aircraft certified to fly only in China under CAAC authority could be automatically cleared to fly also in countries that adopted CAAC as their reference authority. Africa, Central, and South America, and large parts of Asia, where China has a strong influence, could look favorably on the ARJ21 for their domestic flights or for flights between countries that had also accepted CAAC as a reference.

The later model, C919, has been manufactured with the purpose of being certified for worldwide use and, if this objective is achieved, its lower technological level could be more than compensated by favorable pricing policies that would make it accessible both to those same markets that could be interested in the ARJ21 and to the low-cost segment of aviation in countries with a higher level of development.

The moves are slow but seem to have a clear direction, aimed at establishing the Chinese aviation authority as a world reference. The possibility of a contingency that could accelerate this process, such as a new serious event involving a 737MAX, cannot be excluded. If this were to happen, the performance and motives of the still world reference aviation authorities would be called into question and, with that, the position of the third party in waiting would be favored.

The situation suggests that in the near future, global aviation will not be a matter of two but of three and, in the long term, it is still to be defined who will prevail.

AVIACIÓN: LA OTRA GUERRA

A fecha de hoy, es fácil reconocer quiénes son las dos potencias dominantes entre los fabricantes de aviación: Airbus y Boeing. Sin embargo, estas dos potencias tienen dos poderosos asociados que son decisivas para configurar el panorama de la aviación mundial: los reguladores europeo y norteamericano EASA y FAA.

La relación entre ambos reguladores ha sido siempre de colaboración no exenta de algunos conflictos debido al apoyo a “su” fabricante de referencia que les puede haber llevado en formas más o menos sutiles a tomar partido en el mercado. Sin embargo, en términos generales, cualquiera que entre en el mundo de la aviación sabe que tiene que pasar por las certificaciones y las auditorías de uno o de los dos mayores reguladores mundiales.

Esa situación podría estar cambiando de una forma lenta y probablemente intencionada por parte de un tercer actor que no parece tener prisa: El primer indicio de ese cambio fue la aparición del fabricante chino COMAC: COMAC, aprovechando el tamaño del mercado interno chino, decidió fabricar un avión sin intención de certificarlo para su vuelo en los mercados mundiales sino, simplemente, para utilizarlo en vuelos interiores (ARJ21). Este avión le serviría al fabricante para ganar experiencia y, posteriormente, poder lanzarse a competir con los grandes fabricantes con su modelo C919.

Airbus y Boeing, aparentemente al menos, no dieron mayor importancia al primer movimiento por su restricción al mercado chino ni al segundo ya que, tecnológicamente, encontraban que era un producto muy inferior a los fabricados por Airbus y Boeing. Sin embargo, ambos fabricantes podrían estar perdiendo algo de vista: Tal vez no se trata de competir con Airbus y Boeing sino con FAA y EASA. En otros términos, CAAC (Civil Aviation Administration of China) podría intentar ser quien fije los estándares mundiales de aviación en el próximo futuro.

Además de la actividad de COMAC, en los últimos meses se ha producido otro movimiento que, tal vez, no ha sido valorado en su trascendencia real y se ha atribuido a las tensiones políticas entre China y USA: La negativa por CAAC de certificar el Boeing 737MAX siguiendo a EASA y FAA.

 EASA y FAA saben muy bien que el 737MAX nunca se debió certificar, al menos bajo el certificado de tipo correspondiente al Boeing 737 emitido en 1967. Sin embargo, se encontraron con una situación de hecho con muy difícil salida: Si no se permitía volar a los miles de aviones ya fabricados más los pedidos por distintas aerolíneas, se podía desencadenar una crisis en el mercado de la aviación de consecuencias difíciles de calcular: La eventual bancarrota de Boeing podía arrastrar la bancarrota de muchas aerolíneas con aviones que no podían utilizar y, además, habría que contar con un mercado desabastecido, ya que el otro gran fabricante no tendría capacidad de producción para cubrir el hueco. CAAC tenía menos compromisos, puesto que tiene un gran mercado interno y un control sobre él mucho mayor que el accesible a sus equivalentes FAA y EASA. Por ello, simplemente, denegó la autorización para volar al 737MAX y no siguió a los grandes reguladores en su solución de compromiso.

En este momento, muchos países que no están bajo la autoridad de EASA o FAA aceptan a dichos reguladores como sus propias referencias y, simplemente, adoptan la normativa y estándares procedentes de éstos. ¿Cuál sería el incentivo para cambiar su referencia a la CAAC? Volvamos a COMAC:

Un avión certificado para volar sólo en China bajo la autoridad de la CAAC podría quedar automáticamente autorizado para volar también en países que adoptasen a la CAAC como su autoridad de referencia. Gran parte de África, de América Central y del Sur o de grandes zonas de Asia, donde China tiene una fuerte influencia, podía ver con buenos ojos al ARJ21 para sus vuelos internos o para vuelos entre países que hubieran aceptado también a la CAAC como referencia.

El modelo posterior, C919, ha sido fabricado con el propósito de ser certificado para su uso en todo el mundo y, si este objetivo se consigue, su menor nivel tecnológico podría ser sobradamente compensado mediante políticas favorables de precios que lo hicieran accesible tanto a esos mismos mercados que podrían tener interés en el ARJ21 como al segmento low-cost de la aviación en países con mayor nivel de desarrollo.

Los movimientos son lentos pero parecen tener una dirección clara, encaminada a establecer a la autoridad de aviación china como una referencia mundial. No puede excluirse la posibilidad de alguna contingencia que pueda acelerar ese proceso como, por ejemplo, un nuevo evento grave relacionado con un 737MAX. Si así ocurriera, quedarían en entredicho la actuación y los motivos de las aún autoridades de referencia mundial en aviación y, con ello, se favorecería la posición del tercero en espera.

La situación, vista en su conjunto, invita a pensar que en el próximo futuro la aviación mundial no será cosa de dos sino de tres y, en el largo plazo, está por definir cuál de los tres prevalecerá.

THE HIDDEN SIDE-EFFECTS OF ARTIFICIAL INTELLIGENCE

(English Translation below)

La Inteligencia Artificial, desde su inicio, ha traído un enorme entusiasmo tanto a favor como en contra. Tanto unos como otros incurren en un esencialismo difícil de justificar: Los primeros porque, al equiparar al ser humano con un procesador, llegan a la conclusión de que el estado del arte de la tecnología de la información permite tener mejores opciones. Los segundos porque consideran que el ser humano aporta elementos que son imposibles de conseguir para la máquina.

Sin embargo, en el estado actual, esa discusión que aún sigue vigente peca de superficialidad: ¿La tecnología de la información es capaz de procesar infinitamente más información y mucho más rápidamente que cualquier humano? Claramente, sí. ¿El ser humano es capaz de atender a situaciones que son imposibles para los más avanzados productos tecnológicos? Claramente también. ¿Puede entonces encontrarse un nicho de especialización en el que convivan ambos? Eso ya es más discutible y de ahí la idea de efectos escondidos.

Pongamos un ejemplo conocido: La previsión meteorológica. Un meteorólogo experto es capaz de detectar pautas que se le pueden escapar a un sistema de información avanzado; sin embargo, el sistema de información avanzado es capaz de procesar muchas más fuentes de información de las que puede procesar el meteorólogo, especialmente si contamos con limitaciones temporales que van a definir la validez de la previsión.

El meteorólogo experto puede equivocarse pero también puede conseguir resultados superiores a los accesibles a un sistema de información gracias a su conocimiento de pautas y a su capacidad para “construir” una evolución esperable. Sin embargo, contradecir al sistema encargado de las previsiones puede representar un compromiso importante porque, en caso de error, alguien le estará señalando que el sistema se lo estaba avisando.

Un meteorólogo menos experto, ya formado en un entorno de sistemas de información, será más proclive a aceptar pasivamente los resultados del sistema y le resultará más difícil adquirir el conocimiento de un meteorólogo experto. Le faltará capacidad para seleccionar las fuentes de datos relevantes y alcanzar conclusiones propias y lo que es peor: La experiencia trabajando con un sistema de información no le dotará de esa capacidad. Nunca alcanzará el nivel de experto sino, como máximo, el de operador avanzado de sistemas de información. Por añadidura, un cambio de sistema de información puede representar la pérdida de un conjunto de ”trucos del oficio” aprendidos de la observación; se trata de un conocimiento operativo que no es susceptible de trasladar a otro entorno, incluso cuando ese nuevo entorno no signifique otra cosa que un cambio de proveedor tecnológico.

Por supuesto, la meteorología es un mero ejemplo que se puede extrapolar a la aviación, a la navegación marítima, a la mecánica, a las finanzas y virtualmente a cualquier terreno imaginable.

La “toma racional de decisiones” se ha convertido en un estándar incluso en aquellos terrenos en que no es la práctica adecuada; algunos autores como Gigerenzer, Klein o Flach han señalado entornos en que ese modelo de procesamiento de información no sirve y, en su lugar, se utilizan modelos de procesamiento heurístico que hacen uso de la experiencia acumulada en forma de conocimiento tácito, difícil de expresar y más difícil aún de formalizar, y que son los que han resuelto situaciones en las que un modelo “racional” habría llegado a la parálisis por el análisis, incluso aunque se requiriese una respuesta urgente y se tratase de un caso de vida o muerte.

Casos muy conocidos en aviación como el American Airlines 96, United 232, QF32, US1549, Gimli glider y muchos otros muestran claramente cuál es el valor del experto. Sin embargo, el riesgo que se está corriendo hoy es que las generaciones formadas en entornos de tecnología de la información avanzada nunca alcancen ese nivel de experto.

El sociólogo francés Edgar Morin advertía de que la máquina-máquina siempre será superior al hombre-máquina. Sin embargo, al privar al ser humano de la capacidad para adquirir conocimiento real, lo estamos convirtiendo en hombre-máquina.

¿Puede convivir la inteligencia artificial con la generación de expertos capaces de cubrir las insuficiencias de la primera? En teoría, sí. Los hechos están demostrando que esa opción tiene una gran dificultad porque no son desarrollos independientes.

La persona formada en una disciplina donde ha entrado la inteligencia artificial tiene cada vez más difícil el camino para convertirse en un experto real, es decir, elegir los datos que necesita, procesarlos en la forma que un humano experto lo haría y llegar a sus propias conclusiones.

El advenimiento de la nueva generación de sistemas de información dotados de inteligencia artificial está conduciendo a que el conocimiento tácito se esté tratando como conocimiento obsoleto, aunque se trata de dos cosas completamente distintas. Se está destruyendo la escala que permite acceder al grado de experto, atendiendo a cantidad y diversidad de situaciones vividas y, con ello, podemos perder capacidad para atender a situaciones imposibles para cualquier sistema de información por avanzado que éste sea.

No es la única situación posible, pero escenarios en los que hay que actuar de forma inmediata y con unos datos fragmentarios y a menudo contradictorios no son precisamente el ámbito en que se desenvuelven bien los sistemas de información. El ser humano muestra en estas situaciones capacidades que están más allá de las de los sistemas de información -porque procesa esas situaciones de forma radicalmente distinta- pero, para que esto ocurra, es necesario disponer de expertos y no de los hombres-máquina mencionados por Morin.

El gran problema y el efecto colateral oculto de los sistemas de información avanzados es precisamente que está destruyendo la capacidad de generar expertos y, en su lugar, está estableciendo un reino de mediocridad tecnológicamente avanzada. Cuando un avanzadísimo sistema de inteligencia artificial basado en la computación cuántica tenga que tomar una decisión en una situación como las señaladas más arriba, nos acordaremos de los expertos desaparecidos.

THE HIDDEN SIDE-EFFECTS OF ARTIFICIAL INTELLIGENCE

Artificial Intelligence, since its inception, has brought enormous enthusiasm both for and against. Both incur in an essentialism that is difficult to justify: The former because, by equating the human being with a processor, conclude that the state of the art of Information Technology allows for better options. The latter because they consider that the human being provides elements that are impossible for the machine to achieve.

However, in the current state of the art, this discussion, which is still going on, is superficial:

Is information technology capable of processing infinitely more information and much faster than any human being? Clearly, yes.

Is a human being capable of dealing with situations that are impossible for the most advanced technological products? Clearly, yes.

Can a niche of specialization be found in which both can coexist? That is more debatable and hence the idea of hidden effects.

Let’s take a well-known example: weather forecasting. An expert meteorologist can detect patterns that may escape an advanced information system; however, the advanced information system is able to process many more sources of information than the expert meteorologist can process, especially if we have temporal limitations that will define the validity of the forecast.

The expert meteorologist can be wrong, but he can also achieve results superior to those accessible to an information system thanks to his knowledge of patterns and his ability to «construct» an expected evolution. However, contradicting the forecasting system may represent a major compromise because, in case of error, someone will be pointing out to him that the system was warning him.

A less experienced meteorologist, already trained in an information systems environment, will be more likely to passively accept the results of the system and will find it more difficult to acquire the knowledge of an expert meteorologist. He will lack the ability to select relevant data sources and reach his own conclusions and worse: His experience working with an information system will not give him that ability. He will never reach the level of an expert but, at most, that of an advanced information system operator. Moreover, a change of information system may represent the loss of a set of «tricks of the trade» learned from observation; this would be operational knowledge not transferable to another environment, even if “new environment” means nothing more than a change of technological supplier.

Of course, meteorology is only an example of something that happens in aviation, maritime navigation, mechanics, finance, and virtually any imaginable terrain.

Rational decision making» has become a standard even in those fields where it is not the proper practice; some authors such as Gigerenzer, Klein or Flach have pointed out environments where such an information processing model does not work. Instead, heuristic processing that make use of accumulated experience in the form of tacit knowledge are used; they are difficult to express and even more difficult to formalize and, despite that, these are the models that have solved situations where a «rational» model would have reached paralysis by analysis, even if an urgent response was required and it was a case of life and death.

Well known cases in aviation such as American Airlines 96, United 232, QF32, US1549, Gimli glider and many others clearly show what the value of the expert is. However, the risk today is that generations trained in advanced information technology environments will never reach that level of expert.

The French sociologist Edgar Morin warned that the machine-machine will always be superior to the man-machine. However, by depriving human beings of the ability to acquire real knowledge, we are turning them into man-machines.

Can artificial intelligence coexist with the generation of experts capable of covering the inadequacies of the former? In theory, yes. The facts are showing that this option is very difficult because they are not independent developments.

The person trained in a discipline where Artificial Intelligence has entered has an increasingly difficult path to become a real expert, i.e., to choose the data he needs, process it in the way a human expert would and come to his own conclusions.

The advent of the new generation of information systems equipped with artificial intelligence is leading to the fact that tacit knowledge is being treated as obsolete knowledge, although these are two completely different things. The scale that allows access to the level of expert, based on the number and diversity of situations experienced, is being destroyed and, as a result, we may lose the capacity to deal with situations that are impossible for any information system, no matter how advanced it may be.

Scenarios requiring immediate action, with fragmentary and often contradictory data are not exactly the area in which information systems excel. In these situations, human beings show capabilities that are beyond those of information systems -because they process these situations in a radically different way- but for this to happen, it is necessary to have experts and not the machine-men mentioned by Morin.

The great problem and the hidden side effect of advanced information systems is precisely that it is destroying the capacity to generate experts. In its place, it is establishing a reign of technologically advanced mediocrity. When a highly advanced artificial intelligence system based on quantum computing must make a decision in a situation like the ones described above, we will remember the missing experts.

Life after a Black Swan

COVID-19 or coronavirus could be considered, at least partially, as a genuine Black Swan. It’s true that the first condition to qualify as a Black Swan is to be impossible to foresee. In this case, we can find a TED conference by Bill Gates in 2015, where he warned that we were not prepared to manage it. Five years later, facts have shown that we were not ready and, at practical effects, it can be named a Black Swan, a false one if we want but a Black Swan anyway.

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The behavior of many Governments in front of the outbreak can be qualified from poor management to openly criminal and, as a consequence, we have entered a new situation whose consequences are hard to foresee.

Unless a vaccination or a treatment can be found in a very short time, something is sure: The world won’t come back to the zero-day. No Government will have the «Black Swan» excuse anymore before the next outbreak but, beyond that, some changes in the common behavior can point to other changes that could last well beyond the end of the outbreak.

Probably, the restrictions of the movements are going to enforce the real dawn of teleworking, training on-line and many other related activities that, during the outbreak, have been used as an emergency resource but, now, it could become the standard way. Of course, it can change our work habits but, at the same time, it will have a major impact on real estate, traveling and…it has shown that Internet, basic tool for so many activities, is far from being as strong as pretended: Actually, the increased use of digital platforms like Netflix, Amazon or others during quarantine periods challenged the capacity of some of the main nodes.

However, these facts together with the impact on the world economy could be read as the trivial lessons to be obtained from the Black Swan. There are other potential effects that could be far higher.

One of them is related to the start of the outbreak.  As it happened with Chernobyl, where the Soviet Government denied everything until the pollution went out of their borders, the denial of the Chinese Government, allowing massive feasts that contributed to spread the virus once they knew of its existence could have internal and external consequences.

Could it drive to a major internal turmoil? If so, the consequences are hard to foresee, since China is nowadays the factory of the world. What about the external situation? Some Governments are pointing to China as responsible for the outbreak and its consequences due to the behavior shown during the first 20 critical days. Will these accusations go beyond public statements or will they remain inconsequential?

There is still a third kind of effect in the future world: Many optimists say that the world never was better and, to defend this position, they show statistical reports about hunger, health, life expectations, wars, and many others. They think that all the media focus on the negative side because it sells better than the positive side and it gives a distorted view of the world. It could be but there is still another option:

There is a lot of powder magazines in the world and we do not know which one will explode and, if so, what will be the consequences of the explosion and if they could start new explosions. We should remind that, when IWW started, not many people were conscious of it, due to the uncommon links of the facts that came after an assassination in Sarajevo. Actually, the IWW name came after the war itself.

To use the same term, we are running a farm of black swans and we do not know the consequences that could come from that. Then, without denying that the material side could be better than it was in any other Human age, the stability of that situation is very questionable.

Peter Turchin warned about this instability and how we should expect a major change in the world as we know it. Turchin is prone to mathematical models and, as such, he has defined nice algorithms and graphics. However, for those who think that numbers are a language and, as such, they can misguide people under the flag of «objectivity», the real value of the Turchin model is not in the algorithms; it’s in the dynamics. He was very original, observing variables that passed unnoticed for many other researchers and explaining why these variables could be used as indicators of a major trend.

Turchin expected a major change in the 2020 decade as a consequence of being in the final stage of the decomposition. Being conscious that I’m simplifying his model perhaps beyond any legitimate limit, a major event -like a war- brings a kind of vaccination that can last for two generations driving to a prosperity period. After that, the decomposition starts driven by people who did not live that major event, driving to others and repeating the cycle.

Covid-19 and its consequences will be for many people a major event in their lives. The question, hard to answer, is if it will accelerate the decomposition process or, instead, it will reset the model starting a new positive cycle driven by people that, suddenly, discovered that there are real problems, far more important than the invented by some political leaders.

Some changes, even in the language of politicians, during the outbreak and how people rebuke those who try to attract the attention to the issues in their political agendas are quite revealing. Something is already changing; it’s not the virus. It’s the meaning of the change in the life conditions for many of us and how this change made many people build a new hierarchy of values.

Nietzsche said that what does not kill us makes us stronger. At this moment, we do not know if we will die -as a society- because of this crisis or we will become stronger, at least for a time. Something is sure: It will not be inconsequential.

Artificial Intelligence, Privacy and Google: An explosive mix

A few days ago, I knew about a big company using AI in the recruiting processes. Not a big deal since it has become a common practice and if something can be criticized, is the fact that AI commits the same error that human recruiters: The false-negative danger; a danger that goes far beyond recruiting.

The system can have more and more filters, learning from them but…what about the candidates that were eliminated despite they could have been successful? Usually, we will never know about them and, hence, we cannot learn from our errors rejecting good candidates. We know of cases like Clark Gable or Harrison Ford that were rejected by Hollywood but, usually, following the rejected candidates is not feasible and, then, the system -and the human recruiter- learns to improve the filters but it’s not possible learning from the wrong rejections.

That’s a luxury that companies can afford while it affects to jobs where the supply of candidates and the demand for jobs is clearly favorable. However, this error is much more serious if the same practice applies to highly demanded profiles. Eliminating a good candidate is, in this case, much more expensive but both, AI system and human recruiters, don’t have the opportunity to learn from this error type.

Only companies like Google, Amazon or Facebook with an impressive amount of information about many of us could afford to learn from the failures of the system. It’s true that, as a common practice, many recruiters “google” the names of the candidates to get more information, but these companies keep much more information about us than the offered when someone searches for us in Google.

Then, since these companies have a feature that cannot be reached by other companies, including big corporations, we could expect them to be hired in the next future to perform recruiting, evaluate insurance or credit proposals, evaluation about potential business partners and many others.

These companies having so much information about us can share Artificial Intelligence practices with their potential clients but, at the same time, they keep a treasure of information that their potential clients cannot have.

Of course, they have this information because we voluntarily give it in exchange for some advantages in our daily life. At the end of the day, if we are not involved in illegitimate or dangerous activities and we don’t have the intention of doing it, is it so important having a Google, Amazon, Facebook or whoever knowing what we do and even listening to us through their “personal assistants”? Perhaps it is:

The list of companies sharing this feature -almost unlimited access to personal information- is very short. Then, any outcome from them could affect us in many activities, since any company trying to get an advantage from these data is not going to find many potential suppliers.

Now, suppose a dark algorithm that nobody knows exactly how it works deciding that you are not a good option to get a job, insurance, a credit…whatever. Since the list of suppliers of information is very short, you will be rejected once and again, even though nobody will be able to give you a clear explanation of the reasons for the rejection. The algorithm could have chosen an irrelevant action that happens to keep a high correlation with a potential problem and, hence, you would be rejected.

Should this danger be disregarded? Companies like Amazon had their own problems with their recruiting systems when, unintendedly, they introduced racial and genre biases. There is not a valid reason to suppose that this cannot happen again with much more data and affecting many more activities.

Let me share a recent personal experience related to this error type: Recently, I was blacklisted by a supplier of information security. The apparent reason was having a page, opening automatically every time I opened Chrome, without further action. That generated repeated accesses; it was read by the website as an attempt to spy and they blacklisted me. The problem was that the supplier of information security had many clients: Banks, transportation companies…and even my own ISP. All of them denied my access to their websites based on the wrong information.

This is, of course, a minor sample of what can happen if Artificial Intelligence is applied over a vast amount of data by the few companies that have access to them and, because of reasons that nobody could explain, we must confront rejection in many activities; a rejection that would be at the same time universal and unexplained.

Perhaps the future was not defined in «1984» by Orwell but in “The process” by Kafka.

A contracorriente: ¿Libertad de información o libertad de difamación?

Creo que en ciertos momentos es necesario dejar clara la posición personal para evitar confusiones, de modo que allá va:

No me gusta la forma en que ha llegado al poder en España el líder del PSOE, Pedro Sánchez, no me gusta su actuación en los principales temas de España, no me gustan sus socios, no me gusta que remolonee en la convocatoria de elecciones y la ocultación de su tesis me parece un asunto sospechoso del que el tiempo dirá, a corto plazo, si hay algo real o es una tormenta en un vaso de agua. Está claro ¿verdad?

Sin embargo, me parece impresentable que el gran asunto actual no sea nada de eso sino que haya osado exigirles la rectificación a algunos medios de comunicación y cómo esa exigencia atenta supuestamente contra la libertad de información. En esta trampa han caído interesadamente periodistas y políticos e intentan que los demás caigamos también. Pues no:

La libertad de información no es un derecho del periodista a decir lo que le parezca sino un derecho del ciudadano a recibir información cierta y desde la perspectiva que a ese ciudadano le apetezca.

Si el periodista difama, está tan sujeto a la ley como cualquier otro y no puede invocar la libertad de información como si fuera una patente de corso.

Si alguien, en este caso un presidente de un Gobierno y con independencia de la opinión que se tenga de él, cree que ha sido difamado por un medio de comunicación está en su perfecto derecho de exigir una rectificación.

¿Quiere llevar el asunto a los tribunales? Adelante; es su derecho aunque sea una jugada arriesgada porque, si pierde, no tendrá manera humana de amarrarse a un sillón al que ha llegado de una forma tan irregular.

Desde luego, quien no puede ni debe tratar de impedírselo son los medios de comunicación, alegando libertad de información que, al parecer, consideran sinónimo de libertad para decir lo que les de la gana.

Insisto: No defiendo al personaje sino su pleno derecho a acudir a instancias judiciales si cree que ha sido difamado. Si lo ha sido o no, ya lo veremos pero no cabe rasgarse las vestiduras por un atentado a la libertad de información ante el ejercicio de tal derecho.

WHEN THE WORLD IS FASTER THAN ITS RULES

Anyone in touch with dynamic fields can find this phenomenon: Things are faster than the rules intending to control them. Hence, if the capacity to be enforced is very strong, old rules can stop the advancement. By the same token, if that capacity is weak, rules are simply ignored, and the world evolves following different paths.

The same fact can be observed in many different fields:

Three months ago, an article was titled “POR QUÉ ALBERT EINSTEIN NO PODRÍA SER PROFESOR EN ESPAÑA” (Why Albert Einstein could not be a professor in Spain) and, basically, the reason was in a bureaucratic model tailored for the “average” teacher. This average teacher, just after becoming a Bachelor, starts with the doctorate entering a career path that will finish with the retirement in the University. External experience is not required and, very often, is not welcome.

The age, the publications and the length of the doctoral dissertation (17 pages) could have made impossible for Einstein to teach in Spain. The war for talent means in some environments fighting it wherever it can be found.

If we go to specific and fast evolving fields, things can be worse:

Cybersecurity can be a good example. There is a clear shortage of professionals in the field and it is worsening. The slowness to accept an official curriculum means that, once the curriculum is accepted, is already out-of-date. Then, a diploma is not worth and, instead, certification agencies are taking its place, enforcing up-to-date knowledge for both, getting and keeping the certification.

Financial regulators? Companies are faster than regulators and a single practice can appear as a savings plan, as an insurance product or many other options. If we go to derivative markets, the speed introduces different parameters or practices like high-frequency trading hard to follow.

What about cryptocurrencies? They are sidestepping control by the Governments and, still worse, they can break one of the easiest ways for the States to get funds. Governments would like to break them and, in a few weeks, EU will have a new rule to “protect privacy” that could affect the blockchain process, key for the security of cryptocurrencies and…many Banks operations.

Aviation? The best-selling airplane in the Aviation history -Boeing 737- was designed in 1964 and it started to fly in 1968. The last versions of this plane don’t have some features that could be judged as basic modifications because the process is so long and expensive (more and more long and expensive) that Boeing prefers to keep attached to some features designed more than 50 years ago.

In any of these fields or many others that could be mentioned, the rules are not meeting its intended function, that is, to keep functionality and, in the fields where it is required, safety as a part of the functionality. Whatever the rule can be ignored or can be a heavy load to be dragged in the development, it does not work.

We can laugh at the old “1865 Locomotive Act” with delicious rules such as this: The most draconic restrictions and speed limits were imposed by the 1865 act (the «Red Flag Act»), which required all road locomotives, which included automobiles, to travel at a maximum of 4 mph (6.4 km/h) in the country and 2 mph (3.2 km/h) in the city, as well as requiring a man carrying a red flag to walk in front of road vehicles hauling multiple wagons (Wikipedia).

However, things were evolving in 1865 far slower than now. Non-functional rules like that could be easily identified and removed before becoming a serious problem. That does not happen anymore. We try to get more efficient organizations and more efficient technology, but the architecture of the rules should be re-engineered too.

Perhaps the next revolution is not technologic despite it can be fueled by technology. It could be in the Law: The governing rules -not the specific rules but the process to create, modify, change or cancel rules- should be modified. Rules valid for a world already gone are so useful as a weather forecast for the past week.

Useless diplomas, lost talent, uncontrolled or under-controlled new activities or product design where the adaptation to the rules are a major part of the development cost and time are pointing to a single fact: The rules governing the world are unable to keep the pace of the world itself.

El efecto Twitter

Mucha gente considera Twitter como un sitio poco serio y, por tanto, decide no tener una cuenta en Twitter. Grave error:

Muchos individuos y publicaciones muy conocidos tienen sus cuentas y publican regularmente contenidos. Es cierto que 140 caracteres no dan para mucho pero la cosa se pone más interesante si se considera que, dentro de esos 140 caracteres, puede haber vínculos a artículos recién publicados por ellos mismos.

Seguir a mucha gente es enloquecedor porque, a menos que se viva con la nariz pegada a la pantalla, se perderá información pero nuevamente hay una solución: Elíjanse los temas más interesantes y prepárense listas especializadas en esos temas. Una revisión diaria o semanal, según el nivel de actividad, será suficiente y, si se escogen los miembros de las listas con cuidado, se puede mantener uno actualizado sobre cualquier tema imaginable. Ni que decir tiene que se pueden añadir o quitar miembros de las listas.

En resumen, hay buenas razones para recomendar a alguien que tenga una cuenta en Twitter: Es un recurso valioso para mantenerse informado casi sobre cualquier tema. Ahora viene la parte más difícil: ¿Cómo debe ser la interacción en Twitter?

Mucha gente simplemente se mantiene en silencio. Siguen las fuentes que consideran interesantes y se acabó. Es una buena opción si no hay intención de compartir contenido propio. Puede encontrarse gente que utiliza sus propios nombres mientras otros prefieren no estar identificados, especialmente si tienen intención de participar activamente en discusiones sobre temas que puedan ser controvertidos y ahí precisamente aparece el lado oscuro de Twitter, un lado oscuro muy difícil de separar de la parte positiva.

Twitter es muy rapido. Por ello, medios tradicionales como la radio o la televisión lo utilizan como forma de mantener el contacto con sus seguidores y es frecuente ver una línea en televisión con un flujo de mensajes en Twitter. Esto les da a los programas sensación de actualidad y, al mismo tiempo, le da relevancia a Twitter, tanto en sus aspectos positivos como en los negativos.

Una vez que Twitter aparece como algo relevante, mucha gente empieza a utilizar la red para sus propios objetivos. Por ejemplo, se utilizan cuentas falsas con bots diseñados para convertir cualquier tema de su elección en trending topic en cuestión de minutos. Cuando se actúa así, por supuesto, la información sobre la relevancia real de un tema está falseada porque hay gente dedicada activamente a esa falsificación y, por añadidura, no se necesita ser un gran experto en redes sociales para ello.

Ésta es una parte negativa pero hay algo aún peor: La interacción entre miembros de Twitter es muy animada. Es fácil identificar grupos -incluso hay aplicaciones que permiten hacerlo automáticamente- y hay una fuerte presión hacia la conformidad dentro de esos grupos. Sus miembros, buscando el aplauso de sus compañeros de grupo, presentan visiones cada vez más extremas sobre cualquier tema controvertido y las discusiones resultantes aparecen en los medios más tradicionales como tendencias confundiendo la caricatura Twitter con la imagen real de una sociedad, imagen que a su vez se ve afectada por la difusión de la caricatura como realidad.

Hay muchos ejemplos actuales pero el caso español y su situación política es paradigmático. Tenemos de todo: Bots convirtiendo cualquier cosa en trending topic y gente que va derivando hacia visiones cada vez más extremas en sus posiciones políticas, especialmente si se trata de cuentas no identificadas o se trata de líderes de opinión que no quieren decepcionar a su auditorio. Por añadidura, esto no es un efecto específicamente español sino que, si se sigue la campaña americana, se encuentran exactamente los mismos fenómenos: La velocidad de la interacción y la brevedad de los mensajes, sin mucho espacio para matices, pueden ser los factores determinantes de ese comportamiento.

En suma, Twitter es una herramienta valiosa para mantenerse actualizados sobre cualquier tema pero, al mismo tiempo, tiene facetas muy negativas cuya influencia trasciende Twitter. Estar dentro es positivo pero mantenerse activo es algo para pensárselo dos veces. Aceptar las tendencias que marca Twitter como reales es algo que debe evitarse y no sólo porque probablemente sean falsas sino porque, dándoles carta de naturaleza, se puede contribuir a que se conviertan en reales aunque originalmente no lo fueran. Quizás todos tenemos una tarea de evitar que eso ocurra porque, debido a la presión hacia la conformidad, suele ocurrir que la posición ganadora se le llevan precisamente las más impresentables tendencias y comentarios…sin distinción de adscripción ideológica o de cualquier otro tipo.

Lecciones que la historia nos repite

Para muchos el nombre «noche de los cuchillos largos» será algo parecido a una película de terror pero fue algo muy distinto: Fue el momento en que la parte más disciplinada de las hordas de Hitler liquidó a la parte más vocinglera, matona e indisciplinada de esas mismas tropas, es decir, la noche en que las siniestras SS decapitaron a las indisciplinadas SA.

Las SA o camisas pardas habían sido utilizadas por Hitler como una forma de implantar el poder real a través del matonismo consentido desde el poder político. Sin embargo, para conseguir eso, habían tenido que utilizar a gente de un determinado perfil -matones- fáciles de excitar por un descontento más que justificado y utilizar esa excitación en favor propio. Cuando los excesos de esa peña llegaron a poner en riesgo los objetivos de alcanzar el poder, simplemente fueron barridos por otros que estaban dispuestos a comportarse como un ejército presto a cumplir las órdenes -fueran éstas las que fueran- de su amo.

Una experiencia parecida se repitió en Irán donde las masivas y justificadas protestas contra el régimen del Sha serían rentabilizadas. El apoyo masivo y desordenado sirvió para traer una dictadura teocrática aún peor que aquélla a la que derribó y, por supuesto, todos aquellos que creían estar luchando por salir de una dictadura se encontraron, en el mejor de los casos, metidos en otra peor. Muchos de ellos simplemente fueron liquidados.

Aún más recientemente tenemos la mal llamada «primavera árabe» donde las rebeliones -nuevamente justificadas- contra el poder han traído en sitios como Libia o Egipto situaciones aún peor que las que contribuyeron a finalizar.

La historia es, pues, generosa en lecciones para evitarnos caer una y otra vez en el mismo error. El 15M -del que hoy se cumplirían casi cinco años puesto que la «M» es de mayo y no de marzo- podría dibujar una situación parecida: Protestas justificadas rentabilizadas por alguien de quien, a la vista de su conducta anterior y sus acompañantes, no cabe esperar una mejora de la situación sino la demostración fehaciente de que siempre hay un infierno peor.

Naturalmente, esto no puede ser una excusa para renunciar a cualquier tipo de acción porque las cosas podrían ser aún peores pero sí una razón para que no sigamos ciegamente al que enarbole la bandera de la crítica porque tal vez nos quiera llevar a un sitio peor que el que denuncia pero donde el abanderado tenga los resortes del poder en su mano.

Incluso los que se quieren presentar como «nuevos» tienen un pasado que, en muchos casos, es más que suficiente para apartarse de ellos lo más lejos posible. Es cierto que no podemos aceptar la corrupción como un estado natural de las cosas pero es igualmente cierto que no podemos esperar solución por parte de quienes aparecen como críticos pero, al mismo tiempo, muestran ser tan corruptos como aquéllos a los que denuncian y, además, sus modelos de acción se asemejan demasiado a nazismo, comunismo, fascismo y tantos otros «ismos» de infausta memoria.

Quizás más que un salvador que agite una bandera, lo que se necesita es exigir que se respeten las reglas de un funcionamiento democrático de la sociedad porque, si se hace así, no tendremos la garantía de un buen gobierno pero sí la de poder librarnos de uno malo, corrupto o ambas cosas.

Cualquier país puede soportar un mal gobierno siempre que tenga un mecanismo claro para quitárselo pronto de encima. Por eso, cuando se presentan situaciones límite no podemos caer en desastres ya vistos siguiendo al oportunista de turno sino que es el momento de olvidarse de las diferencias coyunturales -impuestos directos o indirectos, preferencia por lo público o por lo privado, intervención directa del Estado o permitir que la sociedad se autorregule…- e ir a los puntos básicos de regeneración democrática.

Si en lugar de esto se opta por dar primacía a los más ruidosos de la tribu, en lugar de regenerar la situación, veremos una vez más repetido el episodio de los «camisas pardas» sin otra perspectiva que la de verlos sustituidos por otros aún más salvajes que ellos, como ha ocurrido varias veces en la historia reciente.

Resaca electoral: Cuando los Maquiavelos del Frenopático quedan en evidencia

Alguien tuvo una idea brillante y decidió darle forma hace ya unos meses. La idea consistía en forzar a los españoles a una decisión planteada en términos de «Yo o el caos» pero, para llegar a ese final, se requerían algunos preparativos:

  1. Dejar que el PSOE se cociese en su propio jugo. El daño que Zapatero le había causado al partido era suficiente para no requerir ninguna intervención secreta ni discreta desde el poder.
  2. Estar a bien con los medios de comunicación no controlados directamente, sea mediante trato de favor -Cebrián y grupo PRISA- o forzando su defenestración, como en el caso de Pedro J. Ramírez.
  3. Evitar la presencia en los medios tanto de escisiones propias -VOX- como de partidos que no puedan ser considerados extremistas -UPyD y Ciudadanos- pero que estén dispuestos a dar una batalla ideológica.
  4. Prestarle todos los altavoces posibles a la izquierda más rancia que puedan encontrar de forma que ésta se presenta como la única alternativa a ellos mismos.

A grandes rasgos, éstas han sido las piezas del rompecabezas y la sorpresa ha sido que los españoles, puestos en la alternativa «Yo o el caos» han elegido el caos y seguramente distintas personas lo han hecho por motivos muy diferentes.

La izquierda de planteamientos estalinistas también tiene su público y este público tenía su opción clara desde el primer momento. A éstos se han sumado muchos que han comprado el discurso de la «casta», discurso a cuya compra han contribuido generosamente los dos grandes partidos y sus socios nacionalistas, inmersos en episodios de corrupción y cuya única respuesta es denunciar la corrupción del contrario y omitir toda referencia a la propia. A éstos todavía se han unido otros: Todos aquellos que no aceptan un discurso del tipo ya sé que soy malo pero los otros son aún peores y, aunque no te guste, me votarás a mi y para los que la evidencia de ese discurso es motivo suficiente para no votarles.

Evidentemente, han equivocado los cálculos. En ese 1977 que algunos intentan barrer del mapa para intentar enlazar con el Estado fallido -mucho antes de la Guerra Civil- nacido en 1931, parecía que algunas cosas habían quedado claras:

  1. Había quedado claro que había una izquierda y una derecha cainitas que le negaban el derecho a la existencia al adversario y consideraban que ellos eran los titulares indiscutibles del poder.
  2. Había quedado claro que había una izquierda y una derecha que querían dejar de tirarse a la cara Hitler frente a Stalin o Pinochet frente a Castro y sus diferencias eran sobre todo de énfasis en cuál debía ser el papel del Estado y cuál el de la economía privada compartiendo como fin principal elevar el nivel de vida de los ciudadanos.
  3. Había quedado claro que no se debía mirar atrás: Hubo crímenes y todo tipo de salvajadas por ambos lados, antes, durante y después de la Guerra Civil y ya era hora de pasar página mediante una amnistía que afectó a personas de los dos bandos en conflicto.

Todo esto parecía que estaba claro pero, como parte de la «magistral estrategia del PP», se trataba de darle alas a esa izquierda anclada en planteamientos de hace un siglo, que rechaza el proceso de transición y que pueda ser presentada como el coco haciendo que el miedo forzase a los electores a vencer la repugnancia y votarles a ellos. En ningún momento, el PP -auxiliado por el arúspice Arriola con su sonsonete de que España es sociológicamente de izquierdas- ha pretendido dar una batalla ideológica. En lugar de esto, tras incumplir prácticamente todos los puntos del programa que les dio la mayoría absoluta, se han limitado a hablar de una recuperación que muchos siguen sin ver y a jugar con la cocina de las encuestas. Los resultados de tan magistral actuación se vieron ayer y, sin duda, tendrán consecuencias.

Que la política española necesita una regeneración urgente es claro. Que esa regeneración no puede venir de la mano ni de los que están ni de supuestos recién llegados que vienen ya corruptos desde su origen debería ser claro también.

¿Son malos los resultados para el conjunto del país? Probablemente no. Rajoy ha salido de las elecciones convertido en un cadáver político y, tras los resultados, mucha de la contestación interna en su partido es posible que empiece a subir la voz y le impida presentarse a la reelección. Si con él desaparecen todos aquellos que han hecho de mantenerse en el poder su única meta y han cambiado la ideología por las encuestas cocinadas y las cuchilladas entre ellos…bien idos sean.

En «La historia interminable» de Michael Ende hay un episodio dedicado a los «reyes locos», aquéllos que se quedaron en el mundo de Fantasía y nunca más fueron capaces de salir de él. Ver a Zapatero y Rajoy ejerciendo de «reyes locos» tendrá, sin duda, un alto precio por todas las gabelas que les dejan tras su paso por el Gobierno pero, sin duda, tendrá un coste más bajo del que tendría mantener a tales sujetos en cualquier posición relevante.

Lo mismo que se puede decir del PP vale para el PSOE. ¿Puede decirse que el PSOE tiene una ideología real o se ha convertido en un cóctel de «lo progre» y lo «políticamente correcto» pasado por el tamiz de unos líderes que no han hecho en su vida otra cosa que vivir de la política?¿Alguien puede decir seriamente que el PSOE es un partido de izquierdas salvo por cuatro clichés que se les han quedado adheridos?¿Es algo más que una maquinaria para hacerse y permanecer en el poder? Si vamos a la corrupción ¿es más limpio el PSOE que el PP?

Para muchos, PP y PSOE llevan años comportándose como dos marcas de una misma corporación -no en vano algunos hablan de PPOE- sin que tengan entidad ni identidad ideológica clara salvo el mantenimiento en el poder y estar corrompidos hasta las cejas. Ambos han preferido apoyarse en socios nacionalistas -tan corrompidos como ellos o más- precisamente porque eran más fáciles de comprar.

PP y PSOE se encuentran en la situación de renovarse urgentemente, comportándose como partidos políticos con su ideología, con democracia interna y transparencia…o desaparecer. Para que se produzca ese cambio, parece claro que lo primero que tiene que desaparecer de escena son los actuales líderes de uno y otro.

Naturalmente, el segundo y definitivo tiempo de este partido está en las elecciones generales. Poco tiempo tienen PP y PSOE para recomponerse y, salvo que el miedo se imponga -como daban por hecho los «estrategas» del PP- podríamos asistir a una continuación de la caída. Izquierda Unida y UPyD pueden considerarse virtualmente desaparecidos y fagocitados por Podemos y Ciudadanos respectivamente.

¿Qué puede ocurrir con Podemos, Ciudadanos y Vox en el próximo futuro?

Podemos tiene su porvenir asociado a su propia actuación en Comunidades y Ayuntamientos y…a lo que pueda pasar en Venezuela y en Grecia, cuyas vinculaciones ideológicas y de otro tipo son evidentes. Como se comporten y qué tratamiento reciban desde los medios controlados directa o indirectamente desde el poder definirá bastante su futuro. Sólo hay que ver cómo en estas elecciones ha habido guerra sucia y se ha sacado información en los momentos en que más podía perjudicar a determinadas opciones. No es de esperar que esos hábitos desaparezcan de aquí a las próximas elecciones.

Ciudadanos tiene que asentarse. Hubo un momento en que no fueron capaces de metabolizar el proceso en que se habían metido y cayeron en la tentación de tratar de ser todo para todo el mundo -igual que Podemos hasta que se quitó la careta y quedó claro que es un partido de izquierda radical y populista- con lo que en los últimos momentos de campaña pudieron generar desconfianza. Han crecido por aluvión y pueden haber captado gente válida pero seguro que también se les ha colado mucho oportunista al olor del poder. Tienen unos meses para modificar eso y, por supuesto, los pactos que hagan, con quién los hagan y en qué estén basados esos pactos serán cosas que también estarán miradas con lupa.

Por último, Vox. Vox es una escisión del PP que ha hecho suyos los planteamientos ideológicos de derechas que el PP no quiso defender y, en contra de lo prometido, no aligeró el peso del Estado y subió los impuestos de una forma salvaje. El programa que presentaba Vox en las municipales y autonómicas era, sin duda, el más atractivo desde el punto de vista del liberalismo económico. Sin embargo, sus más que magros resultados se deben en buena parte a la doctrina del «voto útil», es decir, a la negativa a votar a un partido que, debido al modelo de circunscripciones electorales, no es esperable que consiga sacar nada. Sin embargo, hay una faceta de Vox que está pasando desapercibida y a la que conviene prestar atención:

En contra de lo que los partidos de izquierda -real o presunta- han afirmado, el PP no ha sido nunca un partido de extrema derecha…es más, si se le puede acusar de algo es precisamente de no tener más ideología que el mantenimiento en el poder. Sin embargo, hasta hace pocas fechas, la escasa extrema derecha que existe en España se encontraba dentro del PP. En un partido que ha llegado a tener 700.000 militantes, esa corriente podía quedar tan diluida como para no ser percibida.

Tras la escisión de Vox, es muy probable que, junto con gente que se ha considerado traicionada por ser de derechas en lo político y liberales en lo económico, haya emigrado también ese grupo de extrema derecha que antes podía estar en el PP. La diferencia está en que Vox no tiene 700.000 militantes y sería una corriente mucho más difícil de diluir. Dicho de otra forma, si en la España de hoy, como contrapartida a una izquierda chavista surgiera una extrema derecha del estilo Frente Nacional de LePen, es probable que surgiera en Vox.

Si la moderación no se termina imponiendo en los próximos meses, es posible que la composición de las Cámaras se acabe haciendo por una especie de selección negativa, es decir, con lo que ya en 1977 se desechó -pensando que para siempre- de la política española. Por otra parte, no podemos asimilar moderación a aceptación de la corrupción y es urgente que determinado tipo de personajes salgan de la vida política. En los inicios de la transición de 1977, Suárez dijo que Hay que elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal pero no puede pretenderse lo contrario, es decir, elevar un hecho como la corrupción a categoría de normal a nivel de calle porque políticamente sea normal.

Tampoco son admisibles los comportamientos fascistas, muy frecuentes en nuestra clase política tanto a izquierda como a derecha, por los cuales las reglas aplicables a unos no son las mismas que para otros. Por ejemplo, no puede aceptarse como parte de un juego político normal que alguien exija que le entreguen el poder porque ha ganado con mayoría simple -Susana Díaz- mientras, al mismo tiempo, le parezca normal que sus adversarios ganasen las elecciones anteriores también con mayoría simple y no pudieran gobernar…cosa que presumiblemente ocurrirá en muchos lugares tras las elecciones de ayer. Más allá del recurso dialéctico al engaño y de la confianza en que la gente no se acuerda de lo que pasó ayer, este tipo de hechos revelan un estilo que también se debería desterrar.

Unos meses magníficos los que tenemos por delante para observarlos con curiosidad de entomólogo. Lo malo es que quienes están en el platillo del microscopio somos nosotros mismos.

Política en España y «soplos de aire fresco»: ¿Quién habló de castas?

¿Cómo estará la política española para que haya quien llame «soplo de aire fresco» a la representación más vocinglera de la mafia que se ha hecho con buena parte de los Departamentos en las Universidades públicas en España? ¿Casta? Difícil encontrar una casta más corrupta y casposa que ésa.

¿Éstos son los grandes renovadores que nos van a librar de la corrupción? ¿Los que a recibir dinero de Irán y evitar toda referencia a la situación allí le llaman «gestionar las contradicciones»? ¿Los diseñadores de la moneda de uno de los países con mayores riquezas naturales y más arruinado gracias a los que se han dejado asesorar por ellos? ¿Los que llaman «faltar un papel» a no cumplir las condiciones para recibir una beca para el sesteo amañada por uno de los suyos? ¿Los que regalan subvenciones a familiares y amigos en los pocos sitios donde han tocado poder y luego dicen ser perseguidos?

Lamentable; casi tan lamentable como que los que están ahora en el poder no tengan otro argumento para permanecer en él que asustar al personal con la llegada de otros aún peores que ellos. Ni lo malo muy conocido ni lo peor un poco menos conocido.

Del mismo modo que las obras de Sabino Arana no fueron editadas por el PNV sino por ABC -eso es mala leche y lo demás son tonterías- la lectura del «Camino de servidumbre» de Hayek y su magnífica explicación sobre cómo y por qué Hitler accedió al poder, podía dar muchas pistas sobre qué esperar de los del «aire fresco».

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