Limitaciones de velocidad en carretera: ¿Más lento es más seguro?

Los promotores de las reducciones de velocidad se empeñan en golpearnos con estadísticas que, según ellos, demuestran una correlación lineal entre la reducción de velocidad y la siniestralidad pero me gustaría aportar un punto de vista contrario. Tal punto de vista se basaría por un lado en una experiencia personal totalmente subjetiva y, por otro lado, en el conocimiento disponible sobre la relación entre el estado de activación y el nivel de estrés, representado en el siguiente gráfico y que nos muestra que el nivel de activación óptimo se logra cuando existe una cierta tensión. Tanto la tensión excesiva como la inexistente conducen a errores:

bell_curve_arousal

Mi experiencia personal, perfectamente compatible con lo recogido por el gráfico, consiste en que en una carretera sin complicaciones ni de trazado ni de tráfico ni meteorológicas y a una velocidad anormalmente reducida…me aburro y me resulta difícil mantenerme alerta. ¿Realmente vamos más seguros a 100 kms./h. que a 120 o a 140 kms./h.? Mi sensación subjetiva me dice que no; los conocimientos que tenemos sobre qué significa el nivel óptimo de activación nos dicen lo mismo y, sin embargo, las estadísticas parecen afirmar lo contrario pero, en realidad, hay trampa:

Supongamos que no existiera ningún límite de velocidad; encontraríamos que la diferencia de velocidad entre el que circula más lentamente -pongamos a 80 kms./h.- y el que circula más rápidamente -pongamos a 180 kms./h.- es de 100 Kms./h. A medida que vamos introduciendo límites de velocidad, el que circula más lento continúa a la misma velocidad pero las diferencias entre el más lento y el más rápido van disminuyendo y, por tanto, va desapareciendo un factor de riesgo: Las diferencias muy acusadas de velocidad entre los vehículos que circulan por una misma vía. Una señal muy común en las carreteras norteamericanas es ésta:

speed limits

No pretendo poner como modelo a las carreteras norteamericanas precisamente porque conducir allí es mortalmente aburrido: Un coche automático, con programador de velocidad, en una autopista y a una velocidad limitada entre 70 y 110 kms./h. es una cura perfecta contra el insomnio pero, aunque podamos criticar los anormalmente bajos límites de velocidad, parece que sí han encontrado el origen del problema: No es tanto la velocidad como el rango de velocidades que puedan llevar los distintos vehículos. ¿Sería tan difícil establecer rangos de velocidad que, con la profusión existente de letreros luminosos, podrían llevarse incluso al nivel de carril y a modificarse en función de las condiciones?

La lógica que indica que cuanto más despacio se vaya menos fuerte será el golpe queda compensada con la que indica que cuanto más dormido se vaya, más probable es que se produzca ese golpe.  Una utilización inteligente de los rangos de velocidad podría conseguir que se viajase a velocidades razonables y, además, sin perder seguridad.

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