Spain was different: Los trabajos del futuro que viene…en el extranjero

No hace aún muchos años se comparaba la situación española con la norteamericana en cuanto a disposición a la movilidad se refiere. Un norteamericano medio podía cambiar de lugar de residencia siete veces a lo largo de su vida laboral mientras que un español, si podía, no cambiaba de residencia ni una sola vez. Me encuentro entre los que admiran el estilo de vida norteamericano en muchas cosas -por ejemplo, el respeto por el dinero público y su disposición a echar a patadas a cualquier político corrupto sea del signo que sea- pero esa disposición casi infinita a la movilidad es también responsable de algunas facetas negativas de la vida norteamericana, en particular, la tremenda soledad. Todavía me produce asombro que, semanas después del 11S, hubiera quien afirmase que aún no se podía cuantificar el número de víctimas porque podía haber algunas a las que nadie hubiera echado de menos.

En España siempre ha habido raíces familiares y sociales más profundas. En momentos críticos como el actual, esas raíces pueden llevar a que se rechacen oportunidades porque nos alejen del terruño y del entorno más cercano pero, en sentido positivo, seis millones de parados habrían producido ya un estallido social si no fuera por el soporte que muchos reciben de ese mismo entorno del que no se quieren separar. Ésta ha ido la situación hasta hace pocos años pero ahora puede observarse algo muy distinto:

La situación española recuerda a la estrofa de la canción de Serrat Escapad, gente tierna, que esta tierra está enferma y no esperes mañana lo que no te dio ayer. La desesperanza ha llevado a muchos a buscar trabajo en el exterior con una fortuna muy diversa. No basta con una preparación técnica; en muchos casos se necesita además el dominio de un idioma -generalmente el inglés aunque el alemán está conociendo su primavera como segunda lengua- y una capacidad de adaptación a la forma de vida y costumbres del país de adopción.

En los últimos dos años, entre los profesionales a los que he asesorado sólo he podido encontrar a tres personas cuyo objetivo fuera la recolocación en España. El resto tenía claro que su futuro pasaba por la búsqueda de trabajo en el exterior. Algunos de ellos estaban perfectamente equipados para el proceso de adaptación que este cambio podía exigir pero otros podían haber pecado de optimismo sobre sus propias posibilidades. Si a alguien no le asusta el alemán y su tipo de formación se lo permite, Alemania puede ser una buena opción pero la forma de vida alemana difiere bastante de la española. Los países del golfo Pérsico pueden representar una gran oportunidad en el terreno económico pero, por distintos motivos, tanto ir solos como acompañados tienen sus dificultades específicas. Canadá es otra buena opción pero los inviernos canadienses pueden exigir mucho a un nacido en el Mediterráneo. ¿Sudamérica?….es otra historia. Para el español dispuesto a marchar, la eliminación de la barrera del idioma puede ser un buen incentivo pero es mejor que se haga a la idea de que el concepto mismo de Sudamérica es una entelequia. Sudamérica no existe…o, para ser más preciso, no existe como bloque de países más o menos homogéneos y que, por tener una lengua común, no son demasiado distintos de España.

Quizás a alguien le parezca exagerado pero podrían apreciarse más diferencias entre un argentino medio y un peruano medio que entre un español medio y un sueco medio. A pesar del idioma común, las diferencias entre países son muy importantes y, antes de dar el salto animados por la facilidad del idioma, es mejor enterarse bien de cómo es la vida tanto social como profesional en el país de destino. Aparte de la información que puede encontrarse en Internet, un viaje corto antes de aceptar una oferta puede ser una inversión interesante.

Todavía recuerdo una situación vivida hace bastantes años y sobre la que nunca agradeceré lo suficiente la prudencia de sus artífices: Tras pasar todas las fases de un proceso de selección, había un requisito formal que exigía que la entrevista final fuera llevada a cabo en las instalaciones de la empresa. El lugar era tan inhóspito desde todos los puntos de vista, incluida la lejanía de cualquier lugar civilizado, que muchos candidatos habían abandonado a las pocas semanas de tomar posesión del puesto y querían evitar que les volviese a ocurrir. No me llegué a incorporar al puesto.

Algunos candidatos tienen su particular cuento de la lechera: Si pudieran trabajar en una empresa española en el país de destino, las cosas serían distintas. Sin embargo, esto no es tan fácil; cuando una empresa española envía a alguien como expatriado, lo hace con alguien que ya conoce a fondo los entresijos de la empresa y que, por tanto, tiene su red de contactos hecha y esto le permite solucionar problemas con más facilidad de la accesible a un recién llegado con el que lo único que comparte es el pasaporte. Pueden darse casos excepcionales si alguien ha mostrado un conocimiento del sector o una capacidad para abrir mercado excepcionales pero esto no deja de ser la excepción. El expatriado, por norma, es alguien que ya está trabajando en la empresa y, si alguien busca trabajo en otro país, es mejor que no busque en España sino que lo haga directamente en el país al que dirige su búsqueda.

Con todo, la situación de los nuevos emigrantes es mucho más fácil que la de sus antecesores de las décadas de los cincuenta y sesenta. Tienen recursos de información para saber quién está contratando personas de su especialidad en determinado país y quién es la empresa que hace la oferta en el panorama mundial, incluso aunque no haya oído hablar de ella nunca antes. Hay recursos…pero hay que utilizarlos y no quedarse con estereotipos fáciles sobre lo que se va a encontrar ni pensar que uno es Superman y aguanta lo que le echen porque hasta podría encontrarse con su kriptonita particular. Investigación y prudencia…saltos en el vacío, los justos.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s