Estrategia empresarial: Nihil novum sub solem

Hace ya bastantes años, cuando estaba cursando el Master en el Instituto de Empresa, había un caso clásico: La entrada de las motos Honda en Estados Unidos. El sistema fue simple: No intentaron atacar la fortaleza de las omnipresentes Harley Davidson sino que empezaron con motos de baja potencia. Éstas no fueron vistas como una amenaza y les permitieron generar toda una red de distribución sin que las grandes Harley se vieran amenazadas. Andando el tiempo, irían sofisticando la tecnología, aumentando la potencia…y llevando a las Harley a su posición de pieza de museo rodante para nostálgicos y/o “auténticos”.

Esa misma historia se repitió en otro mercado que también se estudiaba por aquel entonces: La relojería suiza. Los japoneses no entraron con sus relojes de cuarzo por la gama alta del mercado donde todas las grandes marcas suizas se habrían sentido amenazadas. No; empezaron fabricando relojes baratos pero de una gran puntualidad -es sabido que un Rolex falso de cuarzo es infinitamente más preciso que el auténtico- y consiguiendo que, al final, los suizos quedasen aparcados en un mercado del lujo que, por su misma naturaleza, es mucho más pequeño del representado por esa casi exclusiva mundial que mantuvieron durante años.

Ahora estamos asistiendo nuevamente al mismo escenario: Un sistema operativo relativamente nuevo, Android, se empieza a utilizar en teléfonos móviles. Nada que haga estremecerse al omnipotente Windows, especialmente cuando ha visto como intento tras intento de Linux no conseguía arañar su cuota de mercado; sin embargo, cuando esos teléfonos móviles empiezan a crecer en prestaciones, aparecen las tabletas que empiezan a desplazar a algunos ordenadores portátiles, singularmente los netbooks, y ¿qué es lo que tenemos?

Tenemos una enorme cantidad de gente acostumbrada a utilizar un sistema operativo distinto de Windows a la que, por eso mismo, el cambio no le supondría demasiado problema si Android llega a tener niveles de potencia equiparables a los de Windows. Los siguientes movimientos ya están ahí: Android es una variante de Linux pero ya hay quien está experimentando directamente con Linux en teléfonos móviles. Si en Google son sólo un poco hábiles no tardarán en sacar una versión de Android que lleve todas las ventajas que hoy supone tener un Linux “pata negra” y que Android aún no tiene…es decir, Android continuará aumentando sus capacidades a medida que van aumentando las de los dispositivos sobre los que se monta el sistema operativo. Probablemente la propia Google no tarde demasiado en arrojar su invento Chrome OS al cajón de los proyectos fallidos porque ya tiene algo mejor: Android.

Cuando se decidan a dar el paso definitivo, es decir, ofrecer un ordenador completo con sistema operativo Android se encontrarán con millones de personas habituadas a manejar el sistema operativo y que, posiblemente, verán el cambio incluso como un alivio. Los autores que cuentan la historia de la rana hervida, según la cual si se va calentando poco a poco el agua en que está una rana, ésta acaba por hervir porque, cuando se da cuenta del problema ya no tiene fuerzas para salir; yo prefiero quedarme con algo más simple: No se aprende de la historia pasada. Los dos ejemplos, Honda y la relojería suiza, son de hace más de veinte años pero sirven para definir con toda exactitud qué es lo que está ocurriendo hoy en otro mercado.

Por supuesto, para que esto ocurra a veces hay que contar con la colaboración involuntaria del adversario, en este caso Microsoft. Windows 8 es un sistema raro, en el que no se encuentran muchos recursos en el sitio en que acostumbraban a estar -a veces no se encuentran en ningún sitio- y cosas tan sencillas para un usuario medianamente diestro como cambiar las DNS en el acceso a Internet se acaban convirtiendo en difíciles o imposibles.  Peor aún: Windows 8 recuerda demasiado al funcionamiento de un teléfono móvil, es decir, parece haber convertido el PC en un teléfono móvil con la pantalla grande. ¿No sería lógico que Microsoft hubiera dado un salto hacia delante para ponerle más difícil a Android la tarea de alcanzar a Windows y presentarse como alternativa también en el PC? No; en lugar de eso, se han acercado. Quizás con eso pretendían vender la homogeneidad entre el sistema operativo del PC y el del teléfono móvil con Windows. Si es así, supongo que al genio que se le haya ocurrido esa idea lo tendrán colgado por los pulgares en algún lugar cerca de Seattle 🙂

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