“El vuelo” o el gusto de los directores por las utopías en aviación

Lo confieso: Ha habido un momento en que he empezado a ver películas en las que un avión tiene un papel más o menos protagonista para ver cuántas barbaridades imposibles se veían. El record, por ahora, lo lleva una película de la que ni recuerdo el título pero con un logro fuera de lo común: Una niña, sola en la cabina de un avión en vuelo, después de que alguien le diga que no puede desconectar el piloto automático -tampoco se sabe por qué- consigue lo imposible por el expeditivo procedimiento de golpear con un bate de baseball sobre el indicador luminoso. Chapeau.

Aviador tiene también una bonita escena, por cierto parecida a una que puede verse en El vuelo en la que un avión va cortando los tejados de las casas como si fueran de mantequilla y -atención- ello lo hace no sólo sin romper el ala sino sin alterar lo más mínimo su rumbo mientras va cortando tejados. En 2012, protagonizada por un Nicholas Cage con una cara de susto permanente, un avión a punto de estrellarse va arando el suelo con la punta de una de las alas sin que, de nuevo, el ala se rompa ni el impacto haga girar al avión clavando el morro en el suelo.

Siempre es admisible que haya ciertas licencias en el cine como, por ejemplo, el ADN de dinosaurio en un mosquito mantenido en ámbar de Parque Jurásico pero un poco más de documentación tampoco vendría mal.

En El vuelo, con una buena actuación de Denzell Washington en una película que se puede hacer larga y aburrida, hay algo más que licencias: La película se inspira lejanamente en el accidente del vuelo Air Alaska 261 pero con algunas diferencias importantes. En el vuelo tomado como inspiración, el estabilizador horizontal -la parte horizontal de la cola- quedó suelto debido al fallo de la pieza que explican al final de la película en lugar de quedar bloqueado. Si la pieza hubiera quedado bloqueada, como en la película, es probable que hubieran mantenido bastante control utilizando los controles convencionales para contrarrestar la superficie bloqueada pero supongamos que no. Supongamos que la cola del avión ha quedado bloqueada en la posición incorrecta y que no hay forma de contrarrestar el hecho…el avión no habría entrado en picado sino que habría seguido cambiando de dirección -es lo mismo que si en un coche a la salida de una curva no se endereza el volante- hasta que, en caso de que la estructura hubiera aguantado, hubieran conseguido su bonito vuelo invertido sin necesidad de hacer nada…eso sí, el vuelo invertido lo habrían conseguido tras un bonito looping exterior con lo que el avión estaría volando en sentido contrario del que llevaba al inicio.

Olvidemos ese pequeño detalle y concedámoslo también como licencia cinematográfica…supongamos que el avión ha picado y cuando está apuntando al suelo el piloto inicia el giro que les dejaría volando cabeza abajo. ¿Alguna idea de la pérdida de altura que en un avión no acrobático y de ese tamaño representa la maniobra? No especulemos; basta con ver este video en que el piloto de pruebas de Boeing Tex Johnston hizo eso mismo con un Boeing 707.  Aunque el piloto defendió después que la maniobra no tenía riesgo, puede verse la pérdida de altura que representa como para pensar que es posible lo visto en la película y, cuando están cerca de tierra, pueden volver a colocar el avión en su posición normal sin estamparse contra el suelo.

Se les incendian los motores aunque no se sabe muy bien por qué. Ya puestos ¿qué tal unas cuantas anacondas o tigres de Bengala que fueran en la bodega y se escapan para dar animación al asunto? De nuevo, aceptémoslo como licencia cinematográfica. Extinguen el incendio del motor y luego piden potencia máxima…por supuesto, la extinción del incendio deja el motor totalmente incapacitado para dar mucha ni poca potencia pero, además, van en invertido -no se sabe de dónde están tomando el combustible las bombas aunque tengan el detalle de poner el aviso de que falla la alimentación- y han estado arrojando todo el combustible antes del “aterrizaje”. Para concluir, la torre golpeada con el ala, aunque hubiera sido de papel, habría bastado para romper el ala o, como mínimo, para desviar la trayectoria del avión en la dirección del impacto y no al revés como ocurre en la película.

Si a alguien se le vuelve a ocurrir hacer una película sobre accidentes de aviones, le sugiero que tome como modelo este otro caso más creíble sin necesidad de recurrir a tantas licencias cinematográficas e igualmente útil para reflejar el drama del héroe alcohólico. El director no ha podido sobreponerse a la tentación de colocar en su película un avión de pasajeros en vuelo invertido y sale lo que sale…lo de siempre.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s