La historia -de España- se repite: “Entender la historia de España” de Joseph Pérez

El verano siempre es época más propicia para la lectura, más aún si coincide con vuelos largos y felizmente aburridos. Entre las cosas que han caído en mis manos este año está Entender la historia de España de Joseph Pérez, curioso nombre para un autor francés de nacimiento aunque con gran probabilidad no de origen.

La exposición de Pérez es didáctica, amena y de una calidad mucho mayor en el tratamiento de los siglos anteriores al XX que en el del siglo recientemente concluido. En este último, da la impresión de haber obtenido sus conclusiones de titulares de El País, de algún que otro best-seller y de historiadores con una visión muy definida.

De lo anterior, ciñéndonos exclusivamente al libro, podríamos sacar dos conclusiones:

  1. Es un libro que vale la pena leer.
  2. Se puede omitir la lectura de los dos últimos capítulos y, en su lugar, leer a otros autores como Stanley Payne, Hugh Thomas o García de Cortázar para hacerse una idea más ecuánime sobre ese periodo histórico.

Sin embargo, Pérez muestra una visión distinta a la más divulgada sobre la etapa del reinado de los Austrias, visión que tiene numerosos paralelismos con la España actual:

En primer lugar, España era un Estado mucho menos centralizado que otros europeos como Francia, lo que especialmente en términos comparativos dificultaba bastante la gobernabilidad. Por añadidura, los Austrias tenían una concepción patrimonial y, si se trataba de elegir entre sus propios intereses como casta reinante y los del Estado, optaban siempre por sus propios intereses. Por último, llega un momento en que la actividad económica se ve completamente asfixiada por los impuestos con que la Corona la sobrecarga.

Pérez se refiere a la etapa de los Austrias pero parece claro que en la España de hoy las autonomías, además de pozos sin fondo de dinero, dificultan la gobernabilidad del país; parece igualmente claro que los políticos -con o sin corona- ponen por delante sus intereses de casta sobre los intereses generales y también parece claro -dentro de tres días lo será aún más- que se está asfixiando la actividad económica con unos impuestos destinados a sostener un insostenible chiringuito del que se benefician los usuarios de coche oficial y asimilados.

Para hacer el paralelismo aún mayor, la dinastía de los Austrias desapareció con Carlos II “el hechizado” y tras él entraron los Borbones y se empezó una etapa de bastantes líos internos y externos. ¿Estaremos condenados a repetir siempre la misma historia?

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