@UPyD se retrata en Asturias

Lo ocurrido en Asturias en los últimos meses ha sido un conjunto de despropósitos cuyo responsable no hay que buscarlo en Asturias sino en Madrid. ¿Su nombre? Mariano Rajoy Brey.

El despropósito asturiano nació cuando el partido hoy en el gobierno decidió que en Asturias no quería tener a alguien que se le pudiera desmandar a Rajoy y buscaron a alguien con un perfil tan bajo que era inexistente. La democracia interna del PP quedó tan en evidencia como ha quedado en otras ocasiones, singularmente en el nombramiento digital de Rajoy como sucesor de Aznar o de Ana Botella como sucesora de Gallardón. A pesar de que en Asturias maniobraron para intentar evitar que Cascos montase su propio partido al ser descabalgado de la candidatura del PP no lo consiguieron. Las ansias de Rajoy por tener en Asturias a alguien presumiblemente mejor mandado que Cascos dividieron el voto. No conforme con esto, puso todas las zancadillas que puso “sabiendo” que Cascos no se atrevería a anticipar elecciones…y una vez más se equivocó.

Podemos hablar de personalismos y, si queremos, incluso de chulería y de comportamientos poco presentables pero quien ha entrado como hipopótamo en cacharrería y es responsable directo de la situación asturiana es sólo uno: Rajoy.

En todo este circo, UPyD se encontró de repente con que su voto, tras recursos y otras historias, era decisivo y lo que hiciera iba a mandar un mensaje a toda España. ¿Ha actuado bien o mal?

Comenzaré por una opinión que no es gratuita sino que se sustenta en numerosos episodios históricos que abarcan desde las declaraciones públicas hasta el asesinato pasando por la algarada: Algunos partidos de siglas históricas -no sólo aquél en el que muchos podríamos pensar- merecen el rechazo tanto por sus actuaciones en el pasado remoto como por las del pasado reciente e incluso por las de la actualidad. A lo largo de décadas y desde su fundación, se han manifestado como partidos golpistas, fascistas, corruptos e incompetentes y, por mucha antigüedad que tengan sus siglas, en lugar de exhibirlas mejor sería que pasasen al olvido o al estercolero de la historia. No hay un pasado del que se puedan sentir orgullosos por mucho que así traten de hacerlo ver y siempre encuentran a alguien que les compre la mercancía averiada. Hay veces en que una ideología puede ser muy respetable, se esté o no de acuerdo con ella, pero la organización política que dice representar tal ideología tiene una historia y un presente que invitan a pensar que una disolución a tiempo podía hacer a la ideología más atractiva o, como mínimo, más presentable.

Creo que UPyD ha tomado una decisión correcta en Asturias y no creo esto movido por la simpatía hacia el partido que ha salido favorecido con su apoyo. Supongo que el párrafo anterior deja claro que tal simpatía es escasa pero hay una cuestión de principio y de respeto a la democracia:

Cuando tras las elecciones del 22 de mayo pasado, UPyD optó por apoyar a la lista más votada evitando así enjuagues entre varios, tuvo que afrontar la crítica especialmente de PSOE y de IU porque, con tal principio, UPyD se había convertido en el monaguillo del PP. Los que entonces alabaron tan sabia decisión critican el apoyo al PSOE asturiano ahora. Sin embargo, en mayo se proclamó un principio -apoyo a la lista más votada- que es exactamente el mismo que se ha mantenido en Asturias. ¿Por qué critican ahora los que en mayo ensalzaban? ¿Porque la decisión muestra que, al contrario de lo que decían los críticos de mayo, no son monaguillos del PP como les gustaría a los críticos actuales?

Desde el principio, UPyD se viene comportando más como una plataforma ciudadana que como un partido político al uso. La gran revolución necesaria en la política española no es la del 15M o similares sino la defensa de principios por contraposición a la defensa de intereses. Hasta el momento, las demandas de UPyD han apuntado en esa línea -esperemos que por mucho tiempo aunque no pondría la mano en el fuego- y en Asturias se la jugaban porque iba a quedar en evidencia si realmente eran distintos o eran unos más en el gallinero político. Efectivamente, se han retratado y los que no nos casamos con siglas sólo podemos aplaudir la decisión por mucho que no nos gusten sus beneficiarios.  Eso sí, los paladines de la democracia que alababan en mayo el apoyo al PP y ahora critican el apoyo al PSOE también se han retratado…y no han salido muy bien en la foto.

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