BBC y tolerancia religiosa

Según unas curiosas declaraciones del director general de la BBC, Mark Thompson, la BBC “nunca se burlará de Mahoma pero sí de Jesús”. Lo más interesante es la justificación:

Para un musulmán, una representación, en particular una representación cómica o degradante del profeta Mahoma podría tener la fuerza emocional de una pieza de pornografía infantil grotesca…sobre Jesús se puede hacer burla porque el cristianismo tiene hombros anchos y un menor número de vínculos con el origen étnico.

Demos por bueno el razonamiento. ¿Tenemos que tratar a cada uno según su particular sensibilidad o tenemos que comportarnos de acuerdo con un criterio de respeto y de rechazo de imposiciones? Si mi sensibilidad exige que me traten con especial mimo ¿no acaba siendo esa exigencia una imposición para los demás? ¿no están los demás en su derecho de rechazar tal exigencia? ¿no se acaba premiando al radicalismo?

Una de las mejores definiciones que puede encontrarse de una religión, cualquiera, es la de “verdad privada”. Cierto que cuando las verdades privadas de mucha gente convergen, se crean agrupaciones en algunos casos tan imponentes como la propia Iglesia Católica pero, incluso en esos casos, no pueden exportar su verdad privada y sus principios fuera de su grupo porque en ese momento dejará de ser compartida.

Por una cuestión de mera educación, no deben atacarse las verdades privadas de los demás siempre que éstas no impongan ritos o costumbres que atenten contra la dignidad de sus miembros o de terceros, El que no se sienta católico o musulmán no tiene por qué ridiculizar que el primero no quiera comer carne los viernes de Cuaresma o que el segundo no quiera probar el cerdo o el alcohol pero, al mismo tiempo, no tiene por qué aceptar la imposición -como se ha hecho bastantes veces- de actuar de la misma forma porque su exquisita sensibilidad no sólo se refiere a la conducta propia sino a la ajena.

En España hemos llegado a ver espectáculos como un almuerzo con políticos iraníes en el que exigieron que no hubiera vino en la mesa y la respuesta debería haber sido muy sencilla: En España se bebe vino y, si ustedes quieren, no lo beban pero no tienen derecho alguno a imponer que otros, que no comparten su creencia, tampoco lo hagan. Una lástima que no se siguiera en su momento un principio tan simple como ése. El principio de no ser tolerante con la intolerancia debería estar incorporado en los hábitos de todos, especialmente de los políticos.

En la época del imperio colonial británico, tras la muerte de un hindú y fieles a su tradición quisieron quemar con él en la pira funeraria a su esposa. Al negarse un oficial británico, le hicieron saber que no estaba respetando las tradiciones del país a lo que éste contestó que en su país había otra tradición consistente en ahorcar al que mataba a alguien. A continuación, les invitó a que actuase cada uno de acuerdo con las tradiciones de su país. Sobra decir que decidieron dejar para otro momento lo de quemar a la viuda.

¿Qué va a hacer la BBC cuando una religión, en uso de su especial sensibilidad, decida que no se puede hablar sobre ella en los medios de comunicación? ¿Respetará la sensibilidad de esa religión o los principios de su oficio de informar? Las reglas y el respeto han de ser los mismos para todos; lo contrario significa aceptar imposiciones y machacar al más tolerante.

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