Cuando Peter quema su principio y se suicida

Acabo de leer en Twitter que Elena Valenciano propone actuar igual en el próximo Congreso del PSOE que lo hicieron en el que llevó a Zapatero a la Secretaría General. Los resultados para el país y para el propio PSOE parecen decir a gritos que algo se hizo mal en aquella ocasión como para querer repetirlo.

El PSOE fue el primer partido que vendió en España las primarias como forma de conseguir que los dirigentes del partido no salieran a dedo. La idea no está mal, en abstracto, pero parece que no ha funcionado bien y no me refiero sólo a Zapatero:

En la primera experiencia del PSOE con unas primarias le salió el tiro por la culata a la cúpula del partido aunque fueron bastante rápidos en arreglarlo. Después de vender las primarias como mecanismo democrático e intentar utilizarlas para legitimar a Joaquín Almunia, las bases del partido, hartas del felipismo que venía de perder las elecciones tras múltiples episodios de corrupción y con un desempleo sólo comparable con el actual, decidieron votar a la otra alternativa: Borrell. Como resulta que Borrell no aceptó la idea de que Almunia siguiera controlando el partido y a él le pusieran una “oficinita del candidato”, resultó que el periódico más afín al PSOE sacó a relucir una corruptela que le afectaba directamente. Borrell dimitió y Almunia, cabeza visible de la vieja guardia del PSOE, siguió controlando el partido. Asunto resuelto pero…¿qué pasó con la democracia interna con la que se estuvieron llenando la boca?

La segunda experiencia tampoco fue buena: Aunque profetizar el pasado es fácil, somos bastantes los que habíamos notado la inepcia de Zapatero incluso antes de que llegase al poder. Los hechos han mostrado que los que desde el primer momento le vimos como un personaje sin consistencia fuimos demasiado optimistas pero ¿por qué un personaje como Zapatero llega al poder haciendo uso del mecanismo que ahora Elena Valenciano propone repetir? Por los mismos motivos que, en su momento, llegó Suárez.

La historia de Suárez y su llegada al poder tiene la particularidad de que nadie -salvo el Rey y Torcuato- querían hacerle presidente y todas las maniobras fueron encaminadas a conseguir que, en sucesivas comparaciones, Suárez fuera visto como la opción menos mala aunque no levantase ningún tipo de entusiasmo. Lo mismo ocurrió con Zapatero: Bono podía ser visto con toda justicia como un representante de la vieja escuela que ya en las anteriores primarias había tratado de defenestrar la militancia del PSOE, Rosa Díez era ya entonces más conocida por su antinacionalismo que por una proyección hacia la política nacional, lo que la alejaba de cualquier posible apoyo del PSC, cada vez más cercano al nacionalismo catalán y Zapatero…no era nadie. Una buena razón para votarlo, especialmente si alguien quiere tener a alguien con poco peso a la cabeza del PSOE, como era el caso de Maragall. Con todos esos condicionantes, Zapatero ganó por 9 exiguos votos a Bono y el resto es historia.

Si éste es el modelo que le gusta a Elena Valenciano, mejor que se lo haga mirar.

Naturalmente, un mecanismo democrático no es garantía de una elección correcta pero la prueba del nueve de la democracia interna no está en las primarias sino que viene después. El destrozo sufrido por el PSOE en las últimas elecciones no se ha producido porque Zapatero fue elegido en unas primarias con unos condicionantes que hacían difícil otro resultado. El destrozo ha sucedido porque cuando Zapatero empezó a “enseñar la patita”, el partido calló o aplaudió y lo hizo durante siete años. Las corruptelas del grupo cercano a Felipe González dañaron mucho al PSOE pero, en el terreno ideológico, el PSOE se podía acercar bastante a una izquierda europea necesitada de una urgente limpieza. Zapatero y sus querencias guerracivilistas ha destrozado también eso y la pregunta pendiente de respuesta al PSOE es ¿Por qué callaron?

Supongo que Elena Valenciano será barrida en el tumulto del Congreso con lo que su nostalgia de la elección zapateril será, casi con certeza, irrelevante pero en el nuevo Congreso del PSOE alguien tendrá que explicar por qué se calló durante tanto tiempo y cuáles van a ser los mecanismos de democracia interna para impedir que eso vuelva a ocurrir de nuevo.

No hablo del PP donde, en este momento, están encantados de haberse conocido pero obviamente también hay mucho que decir sobre la democracia interna y los mecanismos internos de poder.

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