¿En qué se parecen un linuxero, un forofo de Android y uno de Apple?

Todos están de acuerdo en algo: Lo peor que existe es Windows y, sin embargo, sigue copando las pantallas de una inmensa mayoría de los ordenadores personales. ¿Es tan malo? Sobre el asunto de los sistemas operativos hay mucho que hablar y nadie lo ha hecho tan brillantemente como Neal Stephenson en “En el principio fue la línea de comandos” antes de que derivase a la ciencia-ficción con igual brillantez.

Cuando a uno le gusta cacharrear -es mi caso- acaba encontrando evidencias de distinto signo y si, además, se esfuerza por ser objetivo y no ocultar evidencias que no le gusten, seguro que va a encontrar para todos los gustos. Ahí van las mías para quien le puedan servir a quien esté pensando en cambiar de ordenador o, al menos, de sistema operativo:

  1. Tengo dos ordenadores que deberían estar ya jubilados pero gracias a una instalación de Linux están como unos chavales. Linux requiere mucha menos potencia de máquina que Windows y ordenadores que a duras penas son capaces de correr el XP se pueden marcar auténticos sprints simplemente sustituyendo Windows por Linux. A tener en cuenta.
  2. Mi ordenador habitual es un “falso portátil” con Windows 7 de 64 bits que estuve a punto de cambiar a principios del verano. El motivo es sencillo: Después de darle al botón de arranque me daba tiempo a tomar un café -con churros y en el bar después de ducharme y vestirme- y, con un poco de suerte, a la vuelta ya tenía la pantalla inicial. A partir de ahí, la velocidad era aceptable. El ordenador que utilizo estando de viaje es mucho más rápido -un Sony con 8 Gb, i7 y también con Windows 7- y, sin embargo, he llegado a una situación en que, sin cambiar el sistema operativo, la velocidad de ambos es muy semejante. ¿Milagro? No; cambio de disco.
  3. Un SSD en lugar de un disco duro “normal” puede hacer milagros siempre que se tengan 4 Gb. o más de memoria y se tomen precauciones como desactivar la desfragmentación automática y se elimine el fichero de intercambio. Si esto último hace cascar al Windows, mejor poner el fichero de intercambio en un disco externo que en el SSD. La diferencia llega hasta el punto de no notarse diferencia entre el comportamiento de todo un i7 con 8Gb. de memoria frente a un CentrinovPro2 al que no se le pueden instalar más de 4 Gb. de memoria. Por cierto, el Sony con el i7 tiene también un disco SSD. El arranque hasta tener Windows 100% operativo dura unos 30 segundos en ambos casos.
  4. Cuando se hacen comparaciones con la rapidez que tienen los tablets nos olvidamos de dos cosas: Raramente se encuentran apagados por completo sino que suelen estar suspendidos por lo que el arranque, en la mayoría de los casos, no es tal arranque. Desde la situación de apagado total -no suspendido- mi tablet con Android 3.2 tarda prácticamente lo mismo que cualquiera de los dos ordenadores con Windows. Por cierto, los tablets no tienen disco duro con lo que también eliminan ese cuello de botella que, en mi caso, he eliminado de forma expeditiva para poder trabajar con Windows con cierta rapidez.
Probablemente hay muchas razones para preferir un sistema operativo a otro y, puesto que Neal Stephenson lo explica mucho mejor que yo y acompaño el vínculo a su explicación, no voy a intentar detallarlas. También es cierto que, a veces, las comparaciones se hacen en condiciones muy distintas para cada uno de los sistemas que se trata de comparar. Está ya anunciado el primer ultrabook, es decir, la primera copia del McBook Air no hecha por Apple y es de esperar que corra con Windows y también es de esperar que sea lo suficientemente rápido y ligero para que los fabricantes de tablets les puedan tener algún miedo.
No siempre se cambia de ordenador por necesidad y a quien quiera hacerlo por capricho o por aquello de estar a la última poco se le puede decir. Si alguien TIENE QUE cambiarlo porque se le ha convertido en un artefacto lento y que no sirve para trabajar con él, dos recomendaciones:
  1. Si no utiliza aplicaciones que requieran correr bajo Windows, instalar Linux: La tortuga empezará a volar.
  2. Si tiene que seguir pegado a Windows y tiene 4 Gb. de memoria o más, un SSD puede ser una buena solución: Cierto que un SSD grande es todavía muy caro pero hay una buena solución que es aconsejable incluso en ausencia de SSD: Guardar los datos en un disco externo y los programas en el interno. Con esta simple práctica, es difícil que no se encuentre un SSD con tamaño suficiente para guardar todos los programas y sin que se vaya demasiado de precio y, además, el disco externo puede utilizarse para tener ahí el espacio de intercambio si se tiene poca memoria.
Por supuesto, no soy un técnico en el asunto y todo esto son las cavilaciones de alguien que ha aprendido a cabezazos, o sea, por ensayo y error. Precisamente por eso, espero que puedan ser útiles.
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