Creación de empleo en versión sindical

A los políticos de vez en cuando se les escapa alguna verdad. Hoy mismo, Cayo Lara en su Twitter nos habla de “política de recortes de Aguirre al empleo en la enseñanza pública” y hay algo importante en el comentario que puede pasar desapercibido: ¿Estábamos hablando de “recortes AL EMPLEO en la enseñanza pública” o de “recortes en la enseñanza pública? No es lo mismo.

Hay una receta de creación de empleo que comparten tanto los sindicatos como la izquierda más ultramontana: Si se trata de una empresa privada, la receta podría sintetizarse en “Tenga un empleado menos de los que provocarían su quiebra inmediata”. Al fin y al cabo ¿para qué son los beneficios empresariales salvo para lujos y ostentación de los ricos? Sirve de poco aclarar que los “ricos” son a menudo fondos de pensiones nutridos por dinero aportado por trabajadores y que exigen rentabilidad y que, si no la obtienen, se van a otro sitio y rompen con cualquier posibilidad de conseguir inversión. Si la empresa es pública, las cosas no cambian mucho: Quien está pagando esta particular modalidad de “creación de empleo” es el contribuyente con sus impuestos.

Es una receta vieja: Los sindicatos siempre han tenido gran interés en crear “especialistas” porque, cuando más estricta sea la definición de un puesto, más se pueden dar situaciones como que un aeropuerto se paralice porque está en huelga la persona que quita los calzos de los aviones o situaciones como que se requiera contratar un “especialista” aunque haya otra persona al lado totalmente ociosa pero la “especialidad”, aunque sea la de quitar calzos, no corresponde a su puesto y es necesario contratar a una persona más. Por esta vía se ha provocado una inflación de plantillas insostenible tanto en la Administración Pública como en las empresas públicas. “Creación de empleo” es entendida como contratar gente se necesite o no. Al final, lo que se resiente es la inversión que huye despavorida de tales recetas o el bolsillo de los contribuyentes que pagan tal derroche con sus impuestos.

En un entorno como el español con un clarísimo exceso de funcionarios denunciado desde todos los ángulos políticos imaginables, el comentario de Lara es relevador: La receta para la creación de empleo en enseñanza consiste en convertir al interino, sinónimo de provisional, en fijo. No importa que sobren funcionarios ni que el interino, por el hecho de serlo, no tenga garantizada su seguridad del puesto de trabajo. Basta con convertir en las proclamas públicas el “recorte al empleo en la enseñanza pública” en “recorte en la enseñanza pública”, agítese y sáquese a la calle si es que queda alguna capacidad de convocatoria.

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