Visitas del Papa y “marchas laicas”

Todos mis respetos para los creyentes -en lo que sea- y para los no creyentes. Naturalmente, si un creyente intenta convencerme de “su” verdad, dejo de considerar que para él su creencia puede ser una fuente de soporte psicológico y me considero autorizado a atacarla. Al fin y al cabo, él lo hizo primero conmigo y, además, lo respetable son los creyentes y no las creencias o la falta de ellas.

Sentado este principio, tengo que decir que me resulta ofensivo que alguien denomine “marcha laica” a una marcha organizada en contra de la visita del Papa y no porque no pensase asistir a tal marcha sino por la denominación de “laico” a algo que puede calificarse de muchas formas pero no así. La laicidad y el anticlericalismo no tienen más relación entre sí que la eutanasia con el asesinato.

Cuando el laico milita contra una religión concreta y sus representantes deja de ser laico para convertirse en otra cosa que puede llamarse anticlerical, antipapista o lo que sea pero no laico. Por coherencia, se puede exigir que un Estado laico no mantenga económicamente a confesiones religiosas o que no tenga signos externos de ninguna religión en edificios de carácter oficial o que la religión como asignatura salga de los programas de enseñanza pero cuando se pasa de esa exigencia al ataque a una religión determinada, casualmente la que corresponde a las creencias de una mayoría de los españoles, no hablamos de laicismo sino de algo totalmente distinto.

Lo anterior no significa que el anticlericalismo no sea legítimo y especialmente lo es cuando se dirige contra religiones atentatorias contra los más elementales derechos humanos pero sorprende que alguien que se autodenomine “laico” pueda tener una sensibilidad tan exquisita con respecto a la visita del Papa y mire para otro lado ante situaciones como la desigualdad femenina, llegando a extremos como la ablación del clítoris, producidas en nombre del Islam. Sorprende también la sensibilidad para los problemas que supone para una ciudad todo el despliegue policial y de cortes de tráfico tal visita y el silencio cuando esos mismos hechos se producen como consecuencia de un partido de fútbol en el que la policía municipal actúa como aparcacoches -en prohibido- en las zonas más o menos próximas a los estadios. Sorprende también la preocupación por el gasto que va a suponer tal visita y que esa preocupación no se extienda a muchos otros temas, corruptelas incluidas, de los que intentar hacer una lista entera sería un empeño inútil aunque alguien hizo un modesto intento: http://wiki.nolesvotes.org/w/

Inevitablemente, todo esto lleva a pensar que la tal marcha laica no es laica sino 100% sectaria y sin más propósito que la provocación. Llámese si se quiere “marcha anticlerical” y, aún así, habrá quien les pregunte por qué son tan “anti” esto y tan poco “anti” cuando no “pro” todo lo demás, Ése será un tema que tendrán que explicar ellos pero, por favor, que no nos insulten a los que nos consideramos laicos y que, precisamente por serlo, no tenemos ni queremos tener que ver nada con los convocantes de la marcha.

Por si a alguien le queda alguna duda, lo anterior no lo digo movido por ninguna especial simpatía por el Papa y, puesto que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, ahí van unas que escribí hace bastante tiempo sobre el personaje:

https://factorhumano.wordpress.com/2007/02/28/dios-y-el-mundo-ratzinger/ No es eso pero la “marcha laica” me parece impresentable y llamarla “laica” aún más.

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