Nuevas fronteras de la mentira: El diccionario de Coll de la política

La mentira bien entendida empieza por uno mismo y, para ello, nada mejor que autodenominarse “comunicadores” cuando, en realidad, deberían decir “manipuladores” o utilizar la palabra “información” para lo que, en realidad, significa “desinformación”.

La mentira es un arma de primer nivel en la política y en muchos otros ámbitos, hecho identificado por Revel con su “La primera de las grandes fuerzas que mueven el mundo es la mentira”. Sin embargo, aparte de su fuerza como instrumento, la mentira también evoluciona y, en este momento y desde hace tiempo, las mentiras más insidiosas ni siquiera se encuentran en el discurso sino en las denominaciones. Una vez que se ha conseguido “colar” una denominación, desmontar la mentira empieza a ser mucho más difícil porque ya no se trata de argumentos: Los argumentos están ya en la denominación y, si no se cuestiona ésta, el razonamiento que se pueda utilizar, por poderosos que sean sus argumentos, resulta limitado.

Hay multitud de ejemplos pero, a medida que me vaya acordando de más, los iré incluyendo a modo de diccionario de Coll:

11M: Espada de Damocles que solamente quienes se ven amenazados por ella saben quién la sujeta.

15M: Ver “Indignados”.

20N: Tarde, tardísimo. Dícese también de ejercicio de presunto maquiavelismo por el cual, al convocar unas elecciones en esa fecha, se recordará la figura de Franco y tal recuerdo servirá para acusar de franquistas a los opositores políticos. Para que el ejercicio tenga éxito, es imperativo no mirar el curriculum personal ni familiar de los artífices de tan magna hazaña.

Accidente: Atentado terrorista.

Alfredo: Rubalcaba.

Atunero vasco: Dícese de barco matriculado en las Seychelles, con un tercio de su tripulación de origen español y por cuya liberación paga España.

Centro: Derecha que ha asumido el argumentario de la izquierda y se ve a sí misma como un mal necesario.

Corrupción: Dícese de las acciones presuntamente ilegítimas llevadas a cabo por el adversario político. Las propias pueden ser equivocaciones o malentendidos.

Derecha extrema: Ver fascista o nazi.

Discriminación positiva: Elaborada doctrina encaminada a convencernos de que, en presencia de personas competentes, tenemos que pasar ese detalle por alto para fijarnos en sexo, edad, raza o cualquier otra variable totalmente ajena a la competencia.

Extrema derecha: Ver fascista o nazi.

Derechos humanos: Etiqueta bajo la que suelen colocarse niveles muy desiguales de exigencia hasta el punto de existir una declaración específica para los países islámicos que no aceptaron la general. Bajo este epígrafe, pueden plantearse exigencias a países como Estados Unidos en relación con cuestiones como la pena de muerte o la prisión de Guantánamo sin que se vean acciones similares relativas a China -el país del mundo con mayor número de ejecuciones de penas de muerte- o a Cuba, isla de la cual Guantánamo forma parte.

Fiscal General del Estado: Miembro del Gobierno sin asiento en el Consejo de Ministros.

Franquismo: Variedad de necrofilia consistente en la adscripción política a la figura y acciones de Francisco Franco, muerto hace más de treinta años. Suele utilizarse para atacar a los políticos de la derecha y la denominación de franquista es intercambiable con la de fascista.

Gente de la cultura: Autodenominación utilizada por cantantes y actores en razón de su adscripción política. No tiene relación alguna con contribuciones académicas, literarias ni de ningún otro tipo sino que los criterios identificativos como gente de la cultura son la adscripción política de izquierdas y ser vistos ocasionalmente con una guitarra o sobre un escenario. Los criterios se aplican exactamente por este orden.

Independencia del poder judicial: Puede encontrarse en España en las estanterías de ficción en las principales librerías.

Independentismo: Variedad de sordera por la que cuando alguien amenaza con marcharse no escucha los gritos que le animan a hacerlo.

Indignados: Los demás. Dícese de personas que ocupan plazas públicas como forma de reclamar limpieza en la política y a las que se les permite la ocupación a cambio de que se olviden de la limpieza que reclamaban.

Ley electoral: Engendro por el cual se define a cuánto sale el kilo de diputado en distintas partes de España. Los precios están sujetos a grandes oscilaciones.

Liberalismo: Término utilizado para autodefinirse por partidarios del laissez-faire (capitalismo salvaje, para entendernos). Los que han querido definirse como liberales y utilizar el término en su sentido correcto siempre se han visto asociados a los primeros por parte de la izquierda política.

Líder sindical: Político que no daba el nivel para hacer carrera y escogió la rama de FP. Funcionario sin oposición.

Listas abiertas: Equivalente funcional en un partido político de lo que representan conjuntamente para un vampiro una ristra de ajos, un crucifijo, un barril de agua bendita, un paseíto a mediodía en el verano de Sevilla y una estaca clavada en el corazón.

Lucha armada: Terrorismo.

Memoria histórica: Dícese de movimiento consistente en reescribir la historia española siguiendo las prácticas perfectamente descritas por Orwell para su Ministerio de la Verdad en 1984. Entre sus últimos logros se encuentra la supresión del águila de San Juan y del yugo y las flechas por su claro significado franquista. Este logro requirió la recalificación de los Reyes Católicos como franquistas anticipatorios.

Nacionalismo: Búsqueda de una situación de privilegio amenazando a otros con independizarse y temiendo que les digan que sí. Precisa de un enemigo exterior culpable de todos los males.

Nazi: Palabra utilizada con cierta alegría para designar a una derecha llevada a sus últimas consecuencias. Hay que tener exquisito cuidado en no relacionarla con nacionalsocialista, palabra de la que nazi es un mero anagrama, por su obvia relación con nacionalismo y con socialismo, hecho que puede herir delicadas sensibilidades.

Neoliberalismo: Término inventado para denigrar cualquier tendencia liberal en economía o en política al tacharla de capitalismo sin control. Ha ayudado al triunfo de este término la autodenominación de liberales por parte de aquéllos que, efectivamente, han querido evitar todo tipo de control y han procurado mezclarse hábilmente con los primeros.

Fascista: Dícese, en general, de todo aquel que manifieste oposición a las políticas de izquierdas o critique, justificada o injustificadamente, a personas adscritas a partidos que se digan de izquierdas. Desde hace escasas semanas, se reconoce como excepción a esta regla al presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero. La denominación no tiene relación alguna con las credenciales democráticas de aquél a quien se aplique el término. Como en el caso de nazi deben evitarse menciones desagradables como el hecho de que los principales líderes fascistas, singularmente Mussolini, procedían del Partido Socialista.

Organizaciones sociales: Sindicatos verticales reloaded: Organizaciones financiadas por el Estado a cambio de su labor de escenificar acuerdos o de ejercer de correas de transmisión de partidos políticos.

Periodista: Persona que, en lugar de mentir por su país como hacen los diplomáticos, lo hace por su empresa.

Políticamente correcto: Asunción de un conjunto de muletillas tanto en la actuación como en el lenguaje que adquieren carácter de incuestionable aunque, matizando, según quien las maneje. Según la doctrina de lo políticamente correcto una ministra puede acusar de machista a alguien que la acuse de incompetencia mientras que otra puede denominar despectivamente señorita a una periodista sin que ocurra nada.

Popular: Nombre del principal partido de la derecha española aunque deméritos propios y méritos ajenos en el terreno de la comunicación hacen que tal denominación suene casi como un sarcasmo.

Pro-vida: Dícese de grupos antiabortistas que no reconocen ninguna condición justificativa. En general, no opinan acerca de cuestiones como el mantenimiento de la pena de muerte por muchos Estados.

Proceso de paz: Negociación política con ETA.

Progresista: Dícese de político con tendencia de izquierda aunque nunca se haya sabido de ninguna contribución suya al progreso.

Rescate: Acción de liberar a un país europeo de su Gobierno que es sustituido por eurofuncionarios.

SGAE: Víctimas del expolio de Alí Baba quien les pirateó la password para acceder al tesoro. Desde entonces, realizan denodados esfuerzos para resarcirse del mismo.

Sindicato de clase: Ministerio emboscado.

Terrorismo internacional: Terrorismo islámico al que no se quiere señalar con el dedo.

Tribunal Constitucional: Tribunal cuyos componentes son nombrados por los partidos políticos que hace cosas que se entienden muy bien utilizando para ello un lenguaje que se entiende muy mal.

Violencia de género: Dícese de la antes conocida como violencia doméstica con el requisito añadido de que la violencia sea ejercida por el hombre contra la mujer. No se considera tal cuando la violencia es ejercida en sentido contrario ni cuando se produce entre parejas del mismo sexo.

Violentos: Asesinos.

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