El galimatías de #democraciarealya

Si alguien tiene dudas de que esto no es un movimiento unitario, puede leer este artículo más los comentarios: http://twitpic.com/4z9bnr

Muchos firmaríamos por los principios reflejados ahí pero pueden verse comentarios tan simpáticos como que “las listas abiertas no son garantía de nada”, comentario que tiene toda la razón pero el problema no es ése: El problema es que “las listas cerradas sí son garantías de algo”. Del mismo modo, la independencia del poder judicial no es garantía de calidad en las decisiones judiciales pero su falta sí es garantía de que las decisiones van a estar dictadas por el amo político. Las pruebas son demasiado recientes.

El origen o los orígenes de este movimiento son fáciles de identificar aunque, viendo la dimensión que ha cogido el asunto, alguno hay que tiró la piedra y ahora trata de esconder la mano. La cosa pudo empezar con la protesta por una norma más o menos estúpida pero el ámbito de la protesta se fue generalizando y fue abarcando a gente con motivaciones muy diversas. La situación en las acampadas puede acabar siendo parecida al que no quería comprar un chalet adosado en una cooperativa de un sindicato porque no aguantaba que el vecino le llamase “compañero”.

Un actor de segunda fila identificado con la dictadura castrista y un periodista de un medio afín al gobierno tienen muy poco que ver con alguien que esté dispuesto a firmar un manifiesto como el que se vincula al principio y, sin embargo, ahí están juntos mientras buena parte de los políticos merodean alrededor para encontrar un flaco débil y sacar tajada.

Habrá acampados que están dispuestos a entrar en el juego mientras que otros ya han visto demasiado de “manifestaciones espontáneas” convocadas por SMS incluso desde dependencias de algún Gobierno y están con todas las antenas puestas para no dejarse estafar una vez más. ¿Quién prevalecerá? Probablemente ninguno. Las acampadas se han convertido en una unión contra natura de gente que no tiene nada que ver entre sí y, en muchos casos, sin más vínculo común que el desprecio mutuo.

Muchos, al acudir a las acampadas y tener como vecinos a gente con unas motivaciones tan distintas de las propias, no están considerando una realidad muy simple: LOS ENEMIGOS DE MIS ENEMIGOS NO SON NECESARIAMENTE MIS AMIGOS. Inevitablemente esa realidad se impondrá.

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