Buscar trabajo por Internet: ¿Por dónde empiezo?

La pregunta que hoy se hacen en España unos cinco millones de personas requiere, como primera respuesta, contestar a dos preguntas previas: “¿Quién eres?” y “¿Dónde estás?”.

“¿Quién eres?” es especialmente importante porque nos va a definir cuál es la urgencia de encontrar trabajo. Algunas personas pueden no tener una urgencia de tipo económico pero se sienten inútiles sin una rutina que les lleve a un lugar todas las mañanas. Tan importante es esto que hay casos en que, mediante un trabajo ocasional, alguien puede conseguir más ingresos que mediante un trabajo a tiempo completo y, sin embargo, renuncia a esa situación y prefiere una obligación a tiempo completo.

Otro caso, también frecuente y completamente distinto, es el de la persona que considera la indemnización por despido como un premio de la lotería e, inmediatamente, cambia el coche u organiza un viaje de lujo a pesar de que, todavía, no tiene claro qué es lo que va a hacer en adelante y no tiene resuelta su situación financiera. Los psicoanalistas llaman “negación” a este tipo de conducta e implica ser ajeno a la realidad, aunque sólo sea temporalmente. “¿Quién eres?” nos va a definir, por tanto, cuáles son los elementos personales que estamos introduciendo en la búsqueda y cuáles son las urgencias reales que existen.

“¿Dónde estás?” tiene un carácter situacional. No es lo mismo un universitario en búsqueda de su primer empleo que un directivo recién despedido por su empresa y el tipo de opciones que se le abren a cada uno es completamente distinto aunque tenga algunos puntos comunes.

El punto de inicio es, tanto en los dos casos usados como ejemplo como en cualquier otro, hacer un balance de cuáles son nuestras posibilidades, es decir, qué sabemos hacer, qué nos gusta hacer, cuáles son nuestras principales capacidades, cuáles son nuestras principales limitaciones, cuáles son nuestros logros, qué cosas hemos hecho tanto en el terreno personal como profesional, cuáles han sido nuestros principales cambios de rumbo en la vida…todo esto nos conducirá a lo que llamaremos curriculum master, es decir, una historia escrita por nosotros y para nosotros. Nadie va a recibir jamás una copia de ese documento porque ahí estamos reflejando todas nuestras fuerzas y debilidades y, en cada proceso de selección, utilizaremos lo que consideremos conveniente pero nunca la totalidad.

Al analizar nuestra situación actual, es imprescindible una completa honestidad con nosotros mismos: ¿Nos hemos visto en esta misma situación en el pasado? Si es así ¿puede haber algo que nos lleve a repetir este tipo de situación? ¿Hay otros que, partiendo de una situación similar, hayan salido mejor o peor parados? ¿Qué habilidades o qué relaciones han conducido a esa diferencia, en caso de haberla? ¿Podemos extraer alguna lección acerca de nosotros mismos?

Una vez que tenemos claro quiénes somos y cuáles son nuestras posibilidades, la tentación más inmediata es buscar un puesto similar al último que se ha abandonado pero no siempre es posible. Es más, en caso de serlo, no siempre es ésta la única ni la mejor de las posibilidades. ¿A qué tipo de puestos podemos acceder con nuestro paquete de conocimientos y habilidades, directamente o añadiendo un esfuerzo formativo menor? Enfatizo lo de “menor” porque, si no se tiene bien resuelta la situación financiera, puede no ser una buena idea matricularse en un curso que vaya a durar todo un año e implique un desembolso importante.

Hasta este momento, hemos tratado de reconocer nuestras fuerzas y nuestras carencias de la mejor forma posible y, para ello, hemos desarrollado un trabajo interno. Ahora comienza la etapa de cara al exterior:

  1. No siempre interesa un reconocimiento expreso de que se está en una situación de búsqueda de empleo. Salvo en los casos de primer empleo, el reconocimiento implica preguntas acerca de los motivos para encontrarse en desempleo e implica una situación negociadora más débil. Así pues, si nos preguntamos por dónde enfocar la búsqueda, por portales de empleo o por redes sociales, la respuesta más obvia sería que por los dos sitios pero de forma distinta:
  2. Portales de empleo: Aunque todos, o al menos los más solventes, introducen la posibilidad de ajustar el grado de confidencialidad a la propia conveniencia, hay veces que es el propio candidato quien la rompe simplemente con su correo electrónico. Alquien que no revela sus datos personales pero cuyo correo electrónico es algo así como nombreydosapellidos@hotmail.com acaba de romper esa confidencialidad que tan celosamente pretendía guardar. Consecuencia práctica: Ábrase una cuenta de correo electrónico que no identifique al remitente y, si se utilizan programas estándar de correo electrónico, cuídese de que no estén activadas características como la firma automática con el nombre real.
  3. Metaportales de empleo: Algunos, singularmente Simplyhired que forma parte de Linkedin, no tienen base de datos donde dejar el curriculum y, por tanto, no plantean a priori el problema de la confidencialidad: Son lugares que recogen ofertas de páginas sepia y de portales de empleo permitiendo, en una primera revisión, ver qué se está moviendo en el mercado que nos pueda interesar y, después, contestar a la oferta que nos interese, lo que en ocasiones puede implicar darse de alta en un portal de empleo o en una web de empresa abriéndose de nuevo el aspecto de la confidencialidad.
  4. Redes sociales: Hoy por hoy, y esto puede cambiar en el espacio de meses o semanas incluso, la red profesional por excelencia es Linkedin. Linkedin tiene varias ventajas que recomiendan su utilización a cualquier persona que esté buscando o quiera cambiar de empleo:
    1. Al contrario de lo que ocurre con un portal de empleo, un perfil en Linkedin es casi una tarjeta pública de presentación y no un reconocimiento expreso de estar buscando empleo.
    2. El perfil de Linkedin puede ser el curriculum más adecuado a dejar en un portal de empleo; aunque buena parte de la formación para la búsqueda de empleo se dedica a cómo preparar unos historiales primorosos, ésta es, en buena parte, una habilidad obsoleta: El historial más común consiste en rellenar un formulario web, lo que deja poco lugar -aunque algo- a la creatividad y el curriculum en texto puede llevar una única línea: El perfil de Linkedin. Cosa distinta, como ya se ha comentado aquí mismo, es la situación de preparar un curriculum para una oferta específica.
    3. Los primeros contactos en Linkedin pueden aparecer simplemente en el momento de rellenar el perfil. Por un lado, en el proceso de alta tenemos la posibilidad de que Linkedin compruebe quiénes, entre nuestros contactos de correo electrónico, ya están en la red y, en su caso, invitarles a conectarse; por otro lado, a medida que vamos rellenando lugares y fechas, se da lugar a que la propia red nos presente “personas que podrías conocer”, porque ha detectado concordancias de empresas, instituciones educativas u otras y fechas.
    4. Desde el primer momento, sabiendo que vamos a estar en un escaparate, nuestras interacciones en la red tienen que ser correctas. No olvidemos que pueden ser observadas por potenciales interesados en nuestro perfil y que, tanto si hemos accedido a una oferta a través de la red como de un anuncio, la práctica de poner en Google el nombre de un candidato está ya universalizada. Antes de que lo hagan otros, mejor hacerlo nosotros mismos, saber qué dice Google de nosotros y saber también que existe la caché de Google, es decir, que si hemos dicho algo que podamos borrar, eso no significa su desaparición de la red sino que, a través de la caché de Google , seguirá siendo accesible para quien lo busque. Conclusión práctica: No escribir nada de lo que nos podamos arrepentir más adelante porque no se borra.
    5. Twitter no es una red alternativa a Linkedin pero es cada vez más frecuente encontrar que se publiquen en ella ofertas de empleo. Es, por ello, bueno estar dado de alta en Twitter pero, puesto que no tiene un perfil tan marcadamente profesional como Linkedin, dos recomendaciones:
      1. En 140 caracteres, límite de los mensajes de Twitter, aunque parezca increíble, hay espacio más que suficiente para meter la pata y, a diferencia de lo que ocurre en Linkedin por su consideración de red profesional, el comportamiento en Twitter es, a menudo, más impulsivo. Mucha atención.
      2. Hay redes abiertamente no profesionales, como Facebook, en las que es interesante estar presente.  Motivo: Linkedin tiene unas restricciones al envío de mensajes que Facebook no tiene y, dada la extensión de la red, una persona a la que no podamos acceder desde Linkedin podría estar accesible en Facebook. Contrapartida: Si en Twitter es posible meter la pata, en Facebook, con un tono mucho más festivo, no limitado a 140 caracteres y con la posibilidad de colocar fotografías…poco más se puede decir salvo que es necesario extremar el cuidado. Por añadidura, algunas aplicaciones de Facebook permiten que se hagan cosas que Facebook ya no permite y todos tenemos ese “amigo-patán” que hace comentarios inadecuados en esas aplicaciones, evitables en Facebook pero accesibles desde Facebook.
Por supuesto, esto es sólo el comienzo -que era a lo que se trataba de responder- pero hay mucho más. Véase en “Buscar trabajo por Internet” el videotutorial asociado a Linkedin y mucha suerte en el proceso.

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