Riesgo nuclear en Japón…y ahora ¿qué?

La peligrosa situación de la central o centrales nucleares japonesas tras el terremoto es toda una invitación para atacar a la energía nuclear. Sin duda, esa invitación será aceptada con entusiasmo por los muchos que, por distintos motivos, quieren sumarse a ese ataque. Antes de entrar en más consideraciones, una pregunta:

¿Alguien se ha preguntado qué ocurriría con Madrid si la presa de El Atazar soportase un terremoto de 8,9 grados?

Seguramente a nadie se le ocurriría que hay que prohibir las presas de grandes dimensiones sino, en su lugar, diríamos que es demencial construir presas de ese tamaño en zonas de riesgo sísmico.

¿Por qué en un caso la culpa la tendría la energía nuclear y en el otro el riesgo sísmico? Si intentamos mantener unos mínimos de ecuanimidad y no estamos cegados por otro tipo de motivaciones, tendríamos que llegar a idénticas conclusiones en un caso o en otro:

O el riesgo real es el sísmico o, si aceptamos que el riesgo nuclear es inaceptable por sus potenciales efectos, tendríamos que alcanzar idénticas conclusiones respecto de grandes presas cercanas a grandes ciudades, llámense El Atazar, Hoover o cualquier otra que podamos imaginar.

En realidad, el problema va más allá de una discusión que siempre resultará estéril porque siempre tiene posiciones políticas en su base y éstas llevan a aceptar o rechazar argumentos, no por sus propios méritos sino en función de que sirvan o no a esas posiciones políticas:

Cuando se hablaba del “milagro japonés” y se ponía como ejemplo a un país que era dependiente al 100% en lo que a necesidades energéticas se refiere, no se entraba en mucho detalle acerca de cómo se cubrían esas necesidades: Desde hace mucho, la energía es un factor clave para la competitividad de cualquier país y Japón, con un 100% de dependencia, no era ninguna excepción.

No tiene, por tanto, demasiado de extraño que Japón se llenase de centrales nucleares incluso en presencia de un serio riesgo sísmico. Afortunadamente, en esta ocasión tampoco ha ocurrido nada con el Shinkansen o “tren bala” japonés, ligeramente más lento que nuestro AVE: Son trenes de un tamaño descomunal y, en muchos puntos de la red, cada seis minutos está pasando uno. ¿Prohibimos también el Shinkansen en zonas sísmicas?

El riesgo sísmico, por otra parte, no es el único que existe. Cuando el huracán Katrina golpeó Nueva Orleans, hubo una desastrosa gestión por parte del gobierno americano de la época pero eso no nos puede hacer ignorar que una población construida parcialmente por debajo del nivel del río y que existe gracias a diques de contención que se mantenían en un estado cuestionable no es precisamente una garantía de que esto no fuera a ocurrir algún día. ¿Qué decir de los diques holandeses y el porqué del nombre de “Países Bajos”?

Por supuesto, tampoco podemos olvidar –y ahí pueda estar la raiz del problema- que el “milagro japonés” no se habría producido sin acceso a una fuente de energía barata y fiable, que Madrid podría tener un serio problema de suministro sin una gran presa en sus alrededores y que Holanda sería mucho más pequeña sin su sistema de diques.

Posiblemente haya muy buenas razones para evitar determinados riesgos –y la energía nuclear en una zona de alto riesgo sísmico puede ser uno de ellos- pero son muchas las situaciones en que riesgos de ese calibre e incluso superiores se están asumiendo con bastante inconsciencia. El texto de Perrow “Normal Accidents” adquiere hoy, casi 30 años después de su publicación inicial, una especial vigencia.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s