¿Por qué no hay pantallas inalámbricas?

Seguramente ésta es una pregunta que no se puede permitir un experto pero sí un usuario avanzado y curioso. Probablemente hay dos motivos:

1- Si el enlace inalámbrico falla, nos quedamos colgando de la brocha. Nos puede fallar un teclado y recibir el simpático mensaje de Windows de “Teclado erróneo o ausente: Pulse F1 para continuar” pero siempre tendremos el ratón y la posibilidad de sacar un teclado proyectado en la pantalla pero, si lo que falla es la pantalla, no sabemos qué estamos haciendo.

2- Es posible que se requiera más ancho de banda. De hecho, es frecuente que la defensa de algunos Bancos contra los “keyloggers” sea precisamente proyectar las claves numéricas en pantalla y de forma aleatoria. Si fuera tan fácil capturar una pantalla como una pulsación de teclado, no tendría sentido tal tipo de protección.

Sin embargo, un motivo que hace que no me convenza demasiado la posibilidad del ancho de banda es el hecho de que podemos ver videos en Youtube o en canales de películas que tienen mucha mejor resolución mientras estamos conectados a una red inalámbrica. ¿No se le puede dar una IP a una pantalla igual que a una impresora inalámbrica y evitar la necesidad de una conexión física? Alguien podría plantear razonablemente que la utilidad del enlace inalámbrico es escasa porque siempre la vamos a tener ahí pero ¿no podríamos manejar ese mismo argumento con teclados y ratones inalámbricos? Cierto que el riesgo que corremos con la pantalla es mayor y tal vez ésa sea la justificación; no obstante, voy a contar por qué se me ocurre tan peregrina idea:

Los dos gadgets de moda, es decir, el nuevo IPhone y el IPad son prácticamente iguales a pesar de la obvia diferencia de tamaño. Lo mismo ocurre con sus dos más cualificados competidores en Samsung, el Galaxy S y el Galaxy Tab. Se diferencian en el tamaño de pantalla…y en el precio que parece ser función directa de la pantalla y del efecto de moda. Sin embargo, la pantalla grande -incluso las menos grandes como la del Galaxy Tab- también tiene un problema y es que el teléfono no cabe en un bolsillo normal, lo que obliga a tener dos, uno para cuando se lleva abrigo o, como mínimo, chaqueta, y otro para llevarlo en un bolsillo o en una funda de cinturón…y ahí viene mi pantalla inalámbrica:

Un único teléfono con su procesador, su memoria, sus aplicaciones y todas sus cositas…y una conexión inalámbrica con una pantalla grande que se puede utilizar como  Ipad, Galaxy Tab, Xoom o lo más nuevo que pueda salir al mercado; incluso como lector de libros electrónicos (de verdad; no de pantalla retroiluminada). De esta forma, tendríamos siempre el mismo teléfono pero, como un accesorio más de trabajo, podía ir acompañado por la pantalla cuando sea necesario y sólo cuando no lo sea.

Seguramente habrá quien piense que es mejor tener dos teléfonos móviles, uno personal y otro de trabajo; de esta forma, el de trabajo puede ser el voluminoso tablet y el personal uno cuanto más pequeño mejor y sin necesidad de grandes prestaciones: Mi experiencia, si a alguien le puede servir, es que es una forma de liar al personal, especialmente al personal más cercano y que pueda tener los dos: O se carga con los dos abiertos permanentemente o no saben dónde llamar; mejor un único número, sobre todo si se tiene un tipo de terminal que permita restringir las llamadas a grupos predeterminados de contactos.

La mejor combinación: Una pantalla grande (inalámbrica) como accesorio de un teléfono pequeño y de altas prestaciones. ¿Es mucho pedir?

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