Web 3.0: Expectativas muy altas

Web 2.0 puede definirse como la explosión de las redes sociales en Internet. Google mismo ha sido desplazado por Facebook en Estados Unidos como el lugar con más visitas. Poco más se puede pedir del desarrollo de las redes. Sin embargo, cuando se comenzó a hablar de Web 2.0, algunos anticiparon la idea de “web semántica”, idea que poco a poco quedó aparcada y vuelve a emerger como la característica central de la Web 3.0 en ciernes.

Un pequeño repaso histórico puede servir para saber de dónde venimos y hacia dónde podría dirigirse la Web 3.0 y si, realmente, estamos en condiciones de que el concepto de “web semántica” sea una promesa que se puede mantener y bajo qué condiciones.

Tras una visita al museo de robótica del M.I.T. se comentaban aquí mismo las causas del fracaso de la inteligencia artificial, causas que van indisolublemente unidas al concepto de semántica: Searle, con su experimento de la “habitación china” pondría de manifiesto la enorme diferencia que existe entre operar un sistema y comprender un sistema y todavía hoy algunas de las viejas glorias de la Inteligencia Artificial no se han dado cuenta de ello:

La “habitación china” era una respuesta a Alan Turing mostrando cómo es posible engañar a un observador externo chinoparlante haciéndole creer que se sabe chino cuando, simplemente, se están siguiendo instrucciones sin saber sobre qué se está conversando.

Ahí está el gran fracaso de la inteligencia artificial o GOFAI, como es conocida por muchos. Esto no significa, sin embargo, que el desarrollo de una auténtica inteligencia artificial que vaya más allá de los number-crunchers al estilo de la máquina que derrotó a Kasparov jugando al ajedrez a pesar de no saber qué es el ajedrez pero la inteligencia artificial, tal como era concebida primero por Turing y después por Minsky y demás acompañantes es más que probablemente una vía muerta.

No entraré ahora a fondo en los motivos por lo que creo que ese modelo de inteligencia artificial es una vía muerta pero una síntesis de los motivos pasada por el Winzip daría lugar a una única palabra: Significado.

¿Podemos añadir significado a la web cuando no hemos sido capaces de añadírselo a la forma de operar de los ordenadores? La respuesta es afirmativa y hay dos formas: Una inmediata y otra posible en un futuro más o menos lejano.

Forma inmediata de añadir significado o, si se prefiere, inteligencia: Utilizar la inteligencia de los usuarios. Muchos lectores de este artículo pueden ser usuarios de Alexa, y si no lo son, hacen mal. Alexa introdujo una modificación que, paso a paso, va introduciendo también Google: Utilizar a los usuarios para añadir en las búsquedas el criterio que le puede faltar a una máquina por potente que sea el algoritmo.

Algo tan aparentemente sencillo como presentar en la barra de Alexa cuáles son las páginas que suele visitar la gente que visita ésa en la que estamos ahora mismo requiere un esfuerzo importante de ingeniería social parecido al realizado por Amazon –uno de los iniciadores de Alexa– quien, cuando se compra un libro en su web indica qué otros libros suelen comprar aquellos clientes de Amazon que han comprado ése y, basados en compras anteriores, cuando sale algo que está siendo comprado por otros que tienen un historial de compra parecido hacen sus recomendaciones.

¿Ordenador capaz de trabajar con significados? De ninguna manera: Uso inteligente de la información de los usuarios que son quienes aportan el significado. Esto nos da una pista sobre por dónde podría ir la Web 3.0: Aplicación de modelos tipo Alexa o Amazon sobre las redes sociales perfilando a sus usuarios y, en lugar del “personas que podrías conocer” de Linkedin, mostrar a “personas con intereses similares a los tuyos”. Bien implantado, puede ser un paso importante y, desde luego, muy lejos de la dirección en que se movía la célebre “GOFAI”, anagrama de Good, Old Fashioned Artificial Intelligence.

Una web semántica, por tanto, iría muy apoyada sobre la Web 2.0 y el hecho de que los ordenadores continuasen ciegos al significado diría poco sobre su potencial en el terreno semántico puesto que el significado lo aportarían los usuarios.

Si pensamos en el largo plazo, podría no ser la única solución pero dudo mucho de que ésta fuera en la dirección de la “GOFAI” y su particular “Esperando a Godot” en el que ordenadores más rápidos y con más capacidad conseguirán comportarse inteligentemente…a pesar de que dispositivos físicos mucho más lentos que los ordenadores actuales como las humildes neuronas los baten por goleada en algunos terrenos.

Posiblemente, el autor que más clara vio la evolución futura en el ámbito de la inteligencia artificial fue Jeff Hawkins y lo más recomendable es leer su libro “On Intelligence”. No es de esperar en modo alguno que la Web 3.0 llegue a los niveles que Jeff Hawkins establece como propios de una máquina inteligente pero, aún así y aún teniendo en cuenta la ceguera al significado, sí podría hacer honor al nombre de “web semántica”.

El futuro inmediato nos lo dirá.

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