Curiosidades de la complejidad tecnológica

Hoy mismo me he pasado a la televisión por cable y ha habido un curioso incidente tecnológico: El mando a distancia del descodificador respondía de forma intermitente, es decir, el tipo de avería que más suele enloquecer a los técnicos. Cuando, después de la instalación, ha venido uno que parecía que llevaba mucho recorrido comentó que tal vez el televisor estaba interfiriendo con la frecuencia del mando a distancia. Razón para creerlo: Ya le había pasado más veces.

Orientó el descodificador 90 grados con respecto al televisor y milagrosamente desapareció la avería y otra más que tenía detectada con un disco duro multimedia con un comportamiento un tanto bizarro también. El técnico se quedó muy satisfecho hasta que se me ocurrió hacerle una pregunta: “Y si, en lugar de colocarme en una posición de 90 grados, coloco un espejo en la pared ¿reflejaría las ondas de forma que pudiera utilizar el mando desde la posición normal para ver la pantalla?”. Después de mirarme con una cara que podía significar “¿De dónde se ha escapado este marciano?” me dijo que no lo sabía pero que tenía lógica y tal vez sí.

Casualmente había un florero moderno con el exterior en espejo que, colocado en el ángulo conveniente, podía servir para el uso propuesto y, tal como había imaginado, el invento funcionó: Apuntando al espejo con el mando a distancia se consigue que respondan tanto el descodificador como el disco duro. Me doy un autohomenaje al ingenio pero a continuación me pregunto: Si este tipo de cosas pueden ocurrir en una casa normal ¿qué no puede ocurrir en un entorno de mayor complejidad tecnológica?

Tomando como ejemplo el ámbito de la aviación y sin otra causa para ello que mi familiarización con su tecnología -estoy seguro de que similares consecuencias se podrían extraer en muchos otros ámbitos- encuentro que ya no les valen los aviones fly-by-wire, es decir, aviones donde no existe una conexión física entre los mandos y las superficies controladas. Se habla ya del desarrollo de los aviones wireless, es decir, aviones donde la unión entre control, ordenador y superficies no se hace mediante cables sino utilizando el sobresaturado espectro radioeléctrico. Al mismo tiempo, algunas aerolíneas comienzan a ofrecer conexión cómo no wireless a Internet durante el vuelo y siempre hay algún despistado que se deja encendido el teléfono móvil. Los sistemas de navegación inercial han cedido su sitio a los GPS que, a diferencia de los primeros, también implican utilización del espacio radioeléctrico y la presión por meter más aviones en el mismo espacio aéreo conduce a la necesidad de que los aviones en vuelo se transmitan información entre sí y que se exija una precisión en altimetría que puede estar por encima de la capacidad de los instrumentos tradicionales basados en la medición de la presión atmosférica. A todo esto, y para completar el paisaje, los UAV -aviones sin piloto para los profanos-empiezan a ser cada vez más comunes.

No dudo de que esta pequeña descripción de lo que está ocurriendo en aviación es trasladable a muchos otros terrenos. Si en una simple casa no excepcionalmente sofisticada en el terreno tecnológico pueden ocurrir interferencias como éstas ¿Qué puede ocurrir en otros sitios?

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