Wikileaks

Wikileaks ha llegado a ser una preocupación muy seria para muchos políticos en el mundo, especialmente los norteamericanos, pero los acontecimientos van tomando un cariz que va a llevar a que los políticos del mundo, especialmente los norteamericanos, puedan llegar a ser una preocupación muy seria para el resto de la humanidad.

Podemos discutir si Wikileaks ha actuado legítimamente o no al publicar documentos que, por su propia naturaleza, son de uso interno. En algunos casos, incluso, sea o no discutible la acción de Wikileaks, parece que lo que es indiscutible es que se estaban produciendo actuaciones indecentes, la última de las cuales -tal vez a estas alturas ya la penúltima- es la revelación del apaño que se produjo para liberar al terrorista libio que produjo la masacre de Lockerbie. Que hay actuaciones que deben permanecer secretas parece claro y tal vez ahí Wikileaks haya llegado más lejos de donde debía; que el secreto no puede ser una patente de corso para que los políticos eludan todo control y hagan lo que les parezca también tendría que ser claro. A la vista no ya de lo publicado por Wikileaks sino de los acontecimientos de los últimos días, parece que esto último no es tan claro.

En los últimos días se han producido ataques de los partidarios de Wikileaks sobre las webs de Visa, Mastercard y Paypal, simplemente porque estos sitios se negaron a canalizar donaciones para Wikileaks. ¿De quién y de qué grado han tenido que ser las presiones que han sufrido estos sitios para haber llegado a negarse a permitir transacciones entre clientes? Está claro que alguien con mucho, muchísimo poder, quiere ahogar financieramente a Wikileaks.

Los sitios que se hacen eco de las noticias o de las cosas más vistas en la red, como Twitter, han ignorado a Wikileaks en un momento en que las filtraciones estaban alcanzando el máximo eco y habían llegado a buscar sitios backup como www.thepiratebay.org para difundir el material. Misma pregunta: ¿De quién y qué tipo de presión se ha ejercido sobre sitios como Twitter para que deliberadamente ignorasen a Wikileaks ?

La última, por el momento, es la acusación de violación y acoso sexual  a Assange que, como puede deducirse del relato en el artículo aquí vinculado, apesta a montaje. Si alguien ha llegado tan lejos como para presionar a entidades de crédito de gran importancia o a redes sociales del calibre de Twitter, parece bastante coherente que sea también capaz de montar una acusación falsa. ¿Llegaremos también, como en el asesinato de JFK a que aparezca oportunamente un Jack Ruby que liquide al detenido por el asesinato para, más tarde, ser liquidado él mismo en la cárcel?

Wikileaks puede haber puesto a prueba los límites de un Estado de derecho pero la conducta de los políticos y las tácticas mafiosas utilizadas para parar a Wikileaks dejan claro que la prueba no se supera, por generosos que pudieran ser los criterios del examinador.

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