Gordos en los aviones

El pasado sábado tuve ocasión de ver en vivo y en directo el tratamiento que dan las aerolíneas al problema de la obesidad mórbida, tan frecuente en Estados Unidos: Ninguno. Hace ya mucho tiempo hubo en España un accidente (Spantax en Málaga) cuyas consecuencias se vieron agravadas porque a dos personas que no cabían en ningún otro sitio las colocaron junto a las salidas de emergencia y las obstruyeron: No cabían por ellas ni dejaban salir a otros pero parece que la lección sigue sin aprenderse y la mayoría de las aerolíneas prefiere mirar para otro lado.

Cuando estaba concluyendo el embarque, aparecieron dos personas -posiblemente madre e hija- de unas dimensiones tales que no cabían por el pasillo e iban chocando con los asientos de los dos lados y sus ocupantes. Por supuesto, tampoco cabían en un asiento y, al haberse colocado cada una a un lado en el asiento del pasillo, éste quedaba casi totalmente inutilizado amén del impacto sobre el pasajero contiguo y el de delante que, en un vuelo de más de tres horas, no podía permitirse el elemental lujo de echar un poco hacia atrás el respaldo de su asiento.

Al finalizar el vuelo, la sufrida pasajera que había viajado junto a una de las personas sobredimensionadas comentaba que no entendía por qué, al menos, no habían reservado un asiento más amplio, cosa que podían hacer por diez dólares más. Ciertamente uno puede estar todo lo gordo que su salud le permita pero no parece de recibo que sean otros los que tengan que pagar el precio ocupando medio asiento cuando han pagado uno entero. Algunas aerolíneas -las menos- han tomado una medida muy sencilla: Cuando alguien no cabe en un asiento es obligado a comprar dos si quiere volar y, como detalle, si el avión no va lleno le permiten viajar comprando uno sólo. No es ésta la única opción: En un momento en que se ha dividido el precio en parcelas y todo son “upgrades” sujetos a pago, sea por llevar más equipaje, por un asiento más amplio o por lo que sea…tampoco parecería descabellado disponer de algunos asientos más amplios y que se pudieran -o se debieran si no se cabe en otro- adquirir con un sobreprecio.

Soluciones hay; lo que no sirve es mirar hacia otro lado. No sé si la persona con una obesidad de ese calibre es 100% responsable de su situación o no pero quien seguro que no lo es en absoluto es la persona a la que le ha tocado la china de ir en el asiento de al lado y eso sin pensar en el aspecto de seguridad: Si en este caso hubiera sido necesaria una evacuación de emergencia del avión, es posible que se hubiera repetido el caso Spantax por el bloqueo del pasillo.¿Hasta cuándo?

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