Transferencia negativa en la formación de pilotos: ¿Hasta cuándo?

La transferencia negativa puede definirse muy sencillamente como aquella situación en la que un aprendizaje adquirido es aplicado fuera de contexto y, como tal, produce unos efectos inesperados. Esta situación se produce con más frecuencia cuanto más parecidos sean los entornos en el que se adquirió el aprendizaje y el entorno en el que se aplica erróneamente.

En el ámbito de la aviación comercial, a alguien se le ocurrió que una forma de reducir los costes de formación consistía en crear cabinas idénticas, con sistemas con unos funcionamientos idénticos pero en aviones muy distintos en cuanto a peso y características, es decir, la situación idónea para que se produzca la transferencia negativa.

La última ocasión conocida se ha producido con un Airbus 340-600 de Virgin Airlines http://www.flightglobal.com/articles/2010/07/08/344187/virgin-a340-take-off-miscalculation-defeated-robust.html hace pocos días. Una tripulación con prisa introdujo al ordenador unos datos incorrectos y el ordenador los procesó para determinar la potencia necesaria para el despegue. Puesto que los datos eran verosímiles en función del peso total del avión, que puede variar mucho según la carga de pago y la carga de combustible necesaria -un avión grande puede pesar casi el doble si va a realizar un vuelo muy largo que si va a realizar un vuelo corto- se inició la carrera de despegue con una potencia muy por debajo de la necesaria. Esto dio lugar a un despegue en condiciones críticas y a una situación que se salvó gracias a la reacción de los tripulantes que bajaron el morro para ganar velocidad mientras aumentaban una potencia visiblemente insuficiente.

Esto NO es la primera vez que ocurre. Los británicos muestran su preocupación porque se están poniendo parches introduciendo más y más comprobaciones que, en situaciones de urgencia, no se realizan y el tipo de incidente se sigue repitiendo PORQUE EL DISEÑO INDUCE A ERROR. Siempre es más barato introducir una norma más y, si ésta se incumple, acusar al que la ha incumplido que alterar un diseño a todas luces incorrecto pero que lleva muchos intereses económicos detrás. ¿Cuándo se va a corregir el problema? Como siempre, cuando haya bastantes muertos encima de la mesa. Hasta ahora, ha habido sustos muy serios gracias a errores propiciados por un diseño que conduce al efecto de transferencia negativa, efecto que no tiene por qué limitarse a los cálculos de despegue sino que puede aparecer en reacciones a situaciones delicadas donde se bordean las capacidades del avión -distintas en cada uno de los aviones- y, sobre todo, si esas situaciones requieren una respuesta inmediata.

Lo que ha ocurrido a Virgin Airlines y antes a bastantes otros va a seguir ocurriendo hasta que alguien decida darse cuenta de que una solución diseñada para acortar hasta extremos inverosímiles los periodos de aprendizaje de un nuevo avión y para facilitar la utilización de los mismos tripulantes en aviones muy distintos introduce también unos riesgos no admisibles en forma de transferencia negativa. Como en otros casos, los sustos pueden no bastar y requerirse muertos para tomar medidas serias: Más pronto o más tarde los habrá.

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