Presidencia europea, crisis económica y otras hierbas

Parece que el fin de año no ha servido para que se cambie de temas. A lo sumo, se ha incluido uno nuevo que ya se representó durante las uvas: Iluminar de azul monumentos emblemáticos como si la presidencia de la Unión Europea, en lugar de ser una función devaluada y ejercida por turno, se fuese a ejercer después de que una mayoría de los ciudadanos europeos hubieran votado a Zapatero por aclamación a la vez que le rogaban con lágrimas en los ojos que se dignase salvar a Europa.

Bastante grotesco y acorde con la epidemia de estupidez que parece afectar a toda nuestra clase política. Por añadidura, cuanto más uso propagandístico se haga de un evento como éste, sujeto a rigurosos turnos y a ninguna otra cosa, más se invita a que aparezcan otros con intención de aguar la fiesta como ya lo han hecho el Financial Times y otros:http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2010/01/06/financial-times-zapatero-espana-torpe-guiara-europa-union-presidencia.shtml

http://www.economist.com/world/europe/displaystory.cfm?story_id=15211954

http://online.wsj.com/article_email/SB118945965457622997-lMyQjAxMDE3ODE5MTQxNTE5Wj.html


Calladitos estamos más guapos porque, dada la situación, se puede aplicar a nuestros políticos el viejo dicho de “mejor permanecer en silencio y dejar la duda sobre si se es idiota que hablar y despejar toda duda”.

Ésta ha sido la única noticia nueva, ya anticipada como “acontecimiento planetario” por una insigne política de la nueva hornada y saludada, no precisamente con gran alegría, además de por el Financial Times, por el hacker que hizo aparecer a Mr. Bean en la página de la presidencia española. Dejemos un margen de duda sobre si logró entrar en la página o la clonó porque hay versiones para todo y, en cualquier caso, la seguridad informática deja que desear si ha conseguido redirigir el tráfico de Internet a una página clonada.

Sobre la crisis económica, es como si el año no hubiera concluido. La noticia más aireada está en la reunión de Zapatero con jóvenes valores del partido en el gobierno como el ex-presidente Felipe González y el doblemente ex-ministro de economía Pedro Solbes y en el apartado de “otras hierbas” seguimos teniendo lo que Kundera llamaría la insoportable levedad del estatuto catalán.

Aparte de la reunión con los jóvenes valores, la ya habitual gresca sobre el asunto permanece: El gobierno pide la colaboración de la oposición, colaboración que ésta no le da ya que, si no hay acuerdo ni en el diagnóstico ni en el remedio ¿de qué tipo de colaboración se habla? Está claro que se trata de corresponsabilizarlos de la situación y no quieren entrar por ahí, incluso asumiendo que se les acuse de alegrarse de la situación de crisis, cosa que podría no alejarse mucho de la realidad ya que, a falta de méritos propios, no vean otra forma de encaramarse al poder que los deméritos ajenos.

Sin embargo, oportunismos al margen, esto tampoco significa que la oposición esté libre de culpa en el asunto económico ya que una economía basada en el ladrillo, como la producida en la etapa de Aznar, no es sostenible en el largo plazo. Si el impulso conseguido gracias al ladrillo se hubiera aprovechado para hacer reformas estructurales tanto en el mercado de trabajo como en lo relativo a la formación y, ya de paso, se hubieran hecho algunas reformas políticas pendientes como el cierre de una vez por todas del modelo de las autonomías y del absurdo modelo electoral, la economía basada en el ladrillo habría sido un pecadillo sin importancia. Al fin y al cabo, países como Japón o Singapur comenzaron siendo fuente de mano de obra barata pero, al mismo tiempo, invirtieron en formación y en tecnología para salir de una posición que no era sostenible en el largo plazo.

España no aprendió esa lección y, como con el anterior gobierno, todo lo que se hizo fue vivir una vida de nuevos ricos, las consecuencias que hoy estamos pagando eran esperables ya antes del cambio de gobierno. El gobierno actual tiene buenas razones para acusar a la oposición de responsabilidad en la situación económica pero, entre ellas, no están precisamente las que está utilizando. Sin duda, piensan que las acusaciones que utilizan, falsas de toda falsedad, les producen mayores réditos electorales que los que les producirían las auténticas y, ante el interés electoral, la verdad siempre está entre los daños colaterales.

Al gobierno se le puede acusar, siendo generosos, de inacción porque a veces se preferiría la inacción; también se le puede acusar de sustituir acciones por gestos destinados a su particular galería. A la oposición no se la puede acusar de “no colaborar” o “no arrimar el hombro”, acusaciones favoritas desde el lado gubernamental porque es absurdo plantear una colaboración cuando no se está de acuerdo ni en diagnóstico ni en remedio pero sí se la puede acusar de haber creado una burbuja que les ha estallado en las manos a otros que, encima, han sido tan torpes de negar la crisis por puro electoralismo hasta que estábamos de lleno en ella y no había maquillaje capaz de ocultarla.

No sabemos qué nos traerá 2010 pero la continuidad en el despropósito de unos y otros explica por qué, de repente, ha emergido entre las preocupaciones de los españoles la conducta de su clase política. Hay quien dice que la democracia no garantiza un buen gobierno sino la posibilidad de librarse de uno malo. La situación que estamos viviendo invitaría a una pregunta añadida: ¿Para sustituirlo por qué o por quién?

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Un Comentario

  1. miralarima

    Ahora España ha decidido,
    como nueva presidenta
    de nuestra Unión Europea,
    marcarse un claro objetivo:
    “Acabar con esta crisis
    de una manera eficaz”
    y lo pregona cual mitin
    por allí por donde va.

    Y el tema suena chocante
    porque ser nuestro país
    quien pretenda dar alcance,
    y sin perder el talante,
    al tan esperado fin
    de esta crisis de postín
    parece venirle grande
    tal como estamos aquí.

    Es como si, por ejemplo,
    contrataras a un rumano
    de profesor de flamenco,
    o a un yanki de Chicago
    para hacer un salmorejo,
    a un enano y un manco
    para enseñar baloncesto,
    al canijo de mi hermano
    para un tango cuerpo a cuerpo,
    o a un patriarca gitano
    para dar clases de sexo.

    Y no es que mal me parezca
    aspirar a grandes metas,
    es que no creo que puedan
    presentar muchas propuestas.
    Salvo una, sí, por cierto,
    que se me había pasado:
    ir enseñando los nuestros
    por los diferentes pueblos
    de nuestra Unión Europea
    cómo fabricar parados
    casi que sin darse cuenta.
    Y así, estando igualados,
    todos en la misma cesta,
    renunciar a nuestro cargo
    de presidencia europea
    en favor de los germanos
    (y su seria Cancillera)
    y que con duro trabajo
    resuelvan la papeleta.

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