“A conflict of visions: Ideological Origins of Political Struggles” de Thomas Sowell (Un conflicto de visiones: Orígenes ideológicos de las luchas políticas)

El texto es una reedición de 2007 de un texto escrito 20 años antes y en el que Sowell, con su brillantez habitual, trata del tema reflejado por el título. Lamentablemente los títulos de Sowell traducidos al español son escasísimos y, que yo sepa, éste no está entre ellos.

Lo primero que habría que decir es que éste es un libro que lleva, casi por obligación, a la lectura de Camino de servidumbre de Hayek en la misma forma que la lectura de Rousseau conduce inexorablemente a Platón.

La idea principal del libro es que existen dos modelos extremos de visión, a menudo ni siquiera completamente conscientes, a las que denomina limitada e ilimitada.

La visión limitada partiría de que las personas son como son y que no podemos intentar cambiarlas sino, a lo sumo, poner en marcha los procesos que les permitan vivir de la mejor manera posible interfiriendo lo menos posible con su iniciativa porque -y éste es otro punto crucial- nadie, por iluminado que pueda ser, tiene más conocimiento que uno mismo en las cosas que le afectan. En consecuencia, se trataría de permitir que fuera utilizado un conjunto de conocimientos no articulados que están en todas las sociedades y que constituyen un patrimonio que se puede perder si la iniciativa queda en manos de la “ingeniería social” con todos los efectos asociados o, en las palabras de Sowell, en la visión limitada, los beneficios de una civilización avanzada se derivan de una mejor coordinación social de fragmentos de conocimiento ampliamente dispersos, no del mayor conocimiento de un individuo. La visión limitada, por tanto, no se ocuparía de los resultados sino de asegurar que los procesos que conducen a éstos no queden entorpecidos.

El polo opuesto lo constituiría una visión ilimitada que cree en la posibilidad de una intervención directa y que está más movida por los resultados que por los procesos por los cuáles esto pueda ser conseguido. Esta visión tendría además una fe ilimitada en el conocimiento de las elites y de los líderes visionarios y de su capacidad para mover el mundo. En palabras de Sowell, la propia naturaleza humana es una variable y, de hecho, es la variable principal a cambiar. Los grandes obstáculos para conseguirlo son la oposición de aquéllos que se benefician del orden social actual y la inercia y ceguera de otros. Si estos obstáculos al progreso se van a derribar, ha de ser mediante el acuerdo, la inteligencia y la imaginación de aquéllos que son capaces de atisbar las posibilidades abiertas a la sociedad.

Los criterios básicos para distinguir ambos tipos de visión serían el lugar y el modo en que se toman las decisiones. Las decisiones sociales permanecen como tal pero se derivan de principios muy distintos. Las decisiones sociales son realizadas de modo deliberado por los elegidos para ello basado en modelos explícitamente racionalistas en el caso de la visión ilimitada. Por el contrario, las decisiones sociales evolucionan sistémicamente partiendo de las interacciones entre las decisiones individuales, ejercidas para el beneficio individual, en la visión limitada. Tales decisiones servirían al bien común sólo como un objetivo no buscado y como consecuencia de las características de procesos sistémicos como, por ejemplo, la competitividad en una economía de mercado.

Una identificación facilona nos llevaría a equiparar la visión limitada a la derecha política y la visión ilimitada a la izquierda. Sin embargo, la prueba de que esto no es así en rigor es el hecho de que movimientos como el nazismo o el fascismo quedarían claramente inscritos también dentro de esa visión ilimitada.

Éste es el punto de partida. Desde aquí, Sowell comienza a extraer conclusiones en distintos ámbitos y cómo esas conclusiones nos pueden traer de vuelta de la teoría política a la práctica. Algunos fragmentos lo mostrarán:

Sobre la política social

Es consistente con la visión ilimitada promer fines igualitarios por medios no igualitarios, dada la gran diferencia entre los que Mill lama “los más sabios y los mejores” y aquéllos que no han alcanzado todavía su nivel moral e intelectual. A la inversa, aquellos con visión limitada tienden a ocuparse menos con promover la igualdad económica y social y, en su lugar, se preocupan de los peligros de una desigualdad de poder y la producción consiguiente de una elite de racionalistas.

Sobre el propio país

Llevado al extremo, la visión limitada dice: “Mi país, tanto si acierta como si está equivocado” mientras que la visión ilimitada se coloca en un papel de ciudadano del mundo, dispuesto a oponerse a su propio país en palabras u obras. Patriotismo o traición se convierten así en una distinción sin significado en el caso extremo de la visión ilimitada mientras que, por el contrario, esa distinción es una de las principales y más poderosas en la visión limitada.

Libertad y justicia

En la visión ilimitada, para la que las intenciones y la justicia individual son centrales, es enormemente importante el hecho de que las recompensas individuales sean merecidas o sólo reflejen una situación de suerte y privilegio. Los líderes individuales y las políticas sociales deberían ser elegidas con vistas a su dedicación a la meta de finalizar privilegios y promover la igualdad y el mérito. Por el contrario, en la visión limitada, los procesos sociales deben ser juzgados por su capacidad para extraer el máximo beneficio social de las limitades posibilidades del hombre al coste más bajo posible. Esto significaría recompensar habilidades escasas y valiosas, incluyendo aquellas que podrían deberse a la fortuna o al hecho de haber sido cultivadas a expensas de padres prósperos.

Un proceso social que asegura igual tratamiento representaría la igualdad para la visión limitada, tanto si los resultados finales son iguales como si no. Igual tratamiento, según Hayek, no tiene nada que ver con el hecho de que la aplicación de unas reglas generales en una situación particular pueda conducir a resultados más favorables a unos grupos que a otros.

La visión limitada del hombre conduce a un concepto limitado de igualdad, entendida ésta como un proceso dentro de las capacidad del hombre y, en contraste con la definición de igualdad en razón de los resultados…El argumento no sería si es literalmente imposible reducir o eliminar casos específicos de desigualdad sino que los procesos creados para hacerlo puedan generar otras desigualdades, incluyendo algunas peligrosas, causadas por una expansión del papel del gobierno.

Para los partidarios de la visión ilimitada, estos riesgos son evitables cuando no ilusorios y, por tanto, detenerse en los procesos puramente formales es innecesario e inexcusable.

Muchos de los partidarios de la visión ilimitada con una apasionada oposición hacia la desiguadad medida por los resultados asumen que aquellos que se oponen a ellos deben ser favorables a la desigualdad de resultados, bien por razones filosóficas o por una cuestión de interés propio. En realidad, los partidarios de la visión limitada pueden estar apasionadamente dedicados a ciertos procesos como la libertad de elección y sólo secundariamente preocupados por el hecho de que tales procesos, diseñados para garantizar una iguadad de trato, puedan no producir iguales resultados para todos.

Libertad

La definición misma de libertad difiere entre las dos visiones. A pesar de la ausencia de restricciones legales, uno no es libre según la definición de la visión ilimitada “si no puede conseguir sus metas”…esta definición según los resultados de la visión ilimitada es anatema para los partidarios de la visión limitada en la cual la libertad es definida en términos de características del proceso.

Guerra

Loa partidarios de la visión ilimitada tienden a explicar la existencia y recurrencia de las catástrofes provocadas por el hombre en términos de malentendidos, en un sentido intelectual, o de emociones hostiles o paranoides que se supersonen a la racionalidad.

Los pasos a seguir por una nación que busca la paz para reducir la probabilidad de la guerra serían aumentar la influencia de los grupos de población más avanzados intelectual o moralmente, mejor comunicación con los enemigos potenciales, eliminación de la retórica militante, restricción en la producción de armamento o de alianzas militares que pudieran provocar contramedidas, limitar el énfasis del nacionalismo o patriotismo y negociar diferencias con potenciales adversarios como forma de evitar las posibles causas de guerra.

Los partidarios de la visión limitada ven la guerra en términos completamente diferentes. De acuerdo con su visión, las guerras son una actividad perfectamente racional desde el punto de vista de aquéllos que anticipan la posibilidad de obtener ganancias para ellos, su grupo o su nación aunque tal anticipación pudiera estar equivocada.

Desde esa perspectiva, los pasos para garantizar la paz y reducir la probabilidad de una guerra serían directamente opuestos y consistirían en aumentar el coste de la guerra para potenciales agresores mediante la preparación militar y alianzas militares, hacer consciente al público de los riesgos en tiempos de amenaza, promoción del patriotismo y disposición a luchar, confiar en el conocimiento de los adversarios del poder militar propio, negociar sólo desde una posición de fuerza y evitar todo tipo de chantajes que pudieran animar a chantajes posteriores y confiar más en el buen sentido y la fortaleza de la gente que en los moralistas e intelectuales más sensibles a las palabras y a las modas.

El delito

Los partidarios de la visión limitada enfatizan la prevención del delito o su castigo. Por el contrario, el partidario de la visión ilimitada no comprende cómo alguien puede cometer un delito terrible sin alguna causa distinta que la ceguera.

El concepto de rehabilitación y sus posibilidades es visto de una forma muy distinta en los dos casos. En la visión ilimitada de la naturaleza humana, la rehabilitación es un proceso de devolver a la persona a su más o menos natural condición de decencia. En la visión limitada, la decencia es más artificial que natural y, si no ha sido creada durante los años maleables de la niñez, es improbable que se cree después.

Creo que esto es suficiente para dar una idea del contenido del libro y, sin duda, hay muchos elementos fácilmente identificables en la actualidad política nacional e internacional que nos indican cuál es el modelo en que se mueven sus autores. Lo que Sowell llama visión ilimitada es equiparable en algunos contextos a lo que también se ha llamado buenismo en política, fenómeno del que los ejemplos son múltiples ahora y en el pasado.

La visión respecto de la guerra o de la eventual utilización de la violencia legítima por parte de un Estado tanto frente a terceros países como frente a la delincuencia pura y dura puede llevar a extremos peligrosos en cualquiera de las visiones. En el caso de la visión limitada extrema, se puede llegar a convertir un país en un campo de concentración con urnas, como estuvo muy cerca de ocurrir en los Estados Unidos de la época de McCarthy. En el caso de la visión ilimitada extrema, se puede llegar a convertir un país en una agrupación de pánfilos a los que les puede perder el respeto cualquier otro país e incluso cualquier banda de delincuentes con o sin coartada política.

Busque cada cual dónde se ve mejor reflejado y dónde ve mejor reflejados a distintos gobiernos.

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