“Mal de escuela” de Daniel Pennac

El libro de Pennac toca un asunto interesante para los especialistas pero, tal vez, algo desfasado en la sociedad en que nos movemos y especialmente desfasado en España, sin que esto sea un elogio al sistema educativo español sino todo lo contrario.

Pennac podría haber titulado su libro “Autobiografía de un zoquete” y, dado su planteamiento, el título le habría venido como anillo al dedo. El zoquete escolar se convirtió en un profesor vocacional y cuenta su historia de humillaciones y de cómo unos pocos profesores fueron capaces de sacarlo adelante. Lamentablemente, no es ése el problema escolar de hoy.

En muchos casos, ocurre justamente lo contrario: Alumnos excepcionalmente dotados que, por puro aburrimiento, no adquieren ningún hábito de trabajo y acaban pasando los cursos a trancas y barrancas cuando no abandonan; incluso alumnos que, sin ser excepcionalmente brillantes, puesto que no perciben una utilidad de unos estudios cuyas pruebas, por decreto, ha de superar todo el mundo sea cual sea su nivel, abandonan igualmente.

El “mal de escuela” de hoy no son los alumnos torpes sino que es un problema de valores; Pennac, con toda su torpeza infantil, intentaba salir adelante a través de todo un sistema de barreras educativas y tanto ese sistema como su familia estaban detrás. La “solución” que se ha buscado hoy a ese problema ha sido eliminar esas barreras de forma que el zoquete o el vago no se sientan acomplejados y puedan superarlas con toda facilidad; a cambio, el alumno normal o brillante se aburrirán y, en el mejor de los casos, estarán muy por debajo de su potencial; en el peor, se producirán abandonos precisamente en el colectivo de alumnos que tienen capacidad y podrían haber tenido interés si la escuela de hoy fuera otra cosa distinta de lo que es.

El libro de Pennac puede ser interesante para especialistas en educación especial pero, si alguien quiere hacerse una idea del funcionamiento de la escuela a través de él, no lo conseguirá. Muchos firmaríamos por que ése fuera el problema de la enseñanza; lamentablemente no es ése sino otro, mucho peor y mucho más insidioso.

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