Seguridad aérea; casi mejor no saber.

Hace tiempo volaba en un trayecto largo -omitiré la compañía- y, como casi siempre, había pedido pasillo de salida de emergencia. Sabía que el avión era un 747 y sabía que ese avión, en la puerta de emergencia tiene un bulto enorme formado por la balsa salvavidas y que no deja estirar las piernas al que va junto a la ventanilla.

Llegó una señora algo mayor y ocupó el asiento de la ventanilla y, la verdad, la miré con cierta pena ante la perspectiva que tenía de doce horas torcida como única forma de estirar las piernas y, además, pasando frío.

De lo primero no se quejó pero, al cabo de unas dos horas, le dijo a uno de los auxiliares de vuelo que hacía frío porque había corriente. Éste dio una respuesta que suele ser habitual: “¡Señora! ¿cómo va a hacer frío aquí? Esto es un avión y es totalmente hermético” y, ante tal respuesta, la señora debió pensar que serían cosas de la edad y no volvió a protestar.

Por otro lado, antes de subir al avión, había comprado una botella de agua y, en un momento que me desperté, fui a buscarla sin verla por ningún sitio. Finalmente comprobé que había rodado y se había colocado precisamente debajo del bulto formado por la balsa en la puerta de emergencia y…que no estaba en condiciones de ser bebida porque se había congelado por completo.

Cuando volvió a pasar el mismo auxiliar de vuelo, le enseñé la botella señalándole que la señora tenía razón y que, efectivamente, debía hacer bastante frío para producir ese efecto. Habría sido mejor no decirle nada porque se limitó a mirar la botella con curiosidad y a contestar “Es raro; en los vuelos cortos es frecuente que haya fugas de presión y ponemos trapos mojados en las puertas para evitarlas pero en estos aviones grandes para vuelos tan largos…qué raro” y se fue.

Me habría gustado decirle que parasen el avión que me quería bajar pero, al igual que mi vecina de asiento, aguanté el resto del viaje pensando que ya sabía una cosa más sobre las prácticas de esa aerolínea. ¿Cuántas y de qué envergadura serían las que no sabía?

Por otra parte ¿por qué esa manía tan extendida de negar la evidencia de que en vuelos largos junto a la salida de emergencia se pasa frío? Seguro que alguien puede explicar que, como la presión del interior del avión es superior a la del exterior, el aire frío no puede entrar sino que, en todo caso, saldrá aire caliente del interior. Enhorabuena; aprobados en física pero invito a cualquiera que quiera probarlo a que toque el contorno de la salida de emergencia y a que meta la mano en el agujero que hace las veces de asa. Fresquito ¿verdad? Pues ahora, a pasar unas cuantas horas junto a esa fuente de frío a ver quién no se queda tieso.

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Un Comentario

  1. jlmz

    Sí, lo he experimentado dos veces, la primera me cambié de sitio, la segunda, volando en una muy buena compañia, como el avión estaba lleno,pasé hora tomando canapés y bebiendo buen vino en la parte de detrás del avión. Las azafatas entendieron muy bien que solo me sentase algunos ratos.

    Muchas gracias por escribir sobre el tema, no se si tiene solución, pero vale la pena dar la oportunidad para que alguien lo piense.

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