Seguridad aeroportuaria y otras estupideces

Viajar en avión se ha convertido en algo abiertamente desagradable. Cada vez un invento nuevo en el ámbito de seguridad. Hoy tocaba que, además de pasar el ordenador aparte, había que abrirlo y darle la vuelta. Veremos a la próxima.

El caso es que, antes de toda esta verbena de seguratas, si se tenía la tarjeta de embarque y se volaba sin equipaje sobraba con estar media hora antes de la salida del vuelo en el aeropuerto.

Ahora, gracias a las colas organizadas en los controles de seguridad, si no se está en el aeropuerto entre 60 y 90 minutos antes de la salida del vuelo, se tiene casi la garantía de no volar.

Pues bien, el reconocido y reconocible servicio de Iberia completó ayer el panorama impidiendo que se pudiera facturar por Internet y, de esa manera, agilizar un poco los trámites del aeropuerto.

Mi plan para hoy era perfecto: Salida en el AVE a las 13.30, llegada a Madrid a las 14.20 y a las 14.45 podía estar en el aeropuerto yendo directamente a los controles de seguridad para volar a las 16.00. Tiempo suficiente para no ir angustiado pero con esperas suficientemente cortas para no hacerse molestas.

Iberia lo fastidió al impedirme sacar la tarjeta de embarque, cosa que no podía saber con antelación puesto que sólo se puede sacar con 24 horas de tiempo. El hecho de que haya menos trenes en festivo completó la jugada obligándome a marchar a las 8.30 como única alternativa. Mañana del domingo machacada por cortesía de Iberia.

Después de pasar por el habitual rosario de estupideces más la innovación del día, busqué refugio en la sala VIP dispuesto a entretener las bastantes horas que tenía hasta la salida del vuelo. La sala VIP en Barajas está después de pasado el control de seguridad, es decir, desde la sala se embarca directamente sin más control que el de tarjeta de embarque y pasaporte.

Pues bien, a los águilas que están controlando cinturones, zapatos, ordenadores, que no se lleven más de 100 ml. de líquido y otros artefactos igualmente peligrosos, al parecer se les ha pasado por alto que en esta sala hay cuchillos normales, no de plástico o similares, y que cualquiera, aunque no sea un avezado delincuente o espía, puede llevarse uno de ellos en el bolsillo al avión.

¿Es todo una sutil manipulación de Renfe para que acabemos odiando el avión, todo el aparataje de seguridad es una cuestión de imagen con vistas al pasajero o son así de incompetentes?

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