Selección de controladores: Una salvajada más de la discriminación positiva

Probablemente esta fotografía le resulta familiar a cualquiera que la vea:

http://drx.typepad.com/psychotherapyblog/images/2007/09/26/lewis_hine_phot_nyc_empire_state__2.jpg

Lo que es algo menos conocido, aunque también se ha difundido mucho, es que para los trabajos en altura se prefería a una tribu particular de indios ya que, debido a un cambio en el oído interno, no tenían vértigo.

Imaginemos que, en lugar de ser indios los afortunados con esa característica, fueran blancos. Automáticamente se habrían emitido normas de discriminación positiva haciendo que otros, no blancos, que tuvieran menores puntuaciones en cuestiones de equilibrio en altura pudieran acceder a esos puestos. Por supuesto, una vez introducida la norma, veríamos que los “beneficiados” por ella tenían una preocupante tendencia a estamparse contra el asfalto desde una altura de 300 metros pero…siempre saldría algún hábil científico que, a la vista de la diferencia en accidentabilidad, concluiría que se trataba de una nueva discriminación y que se cuidaba más a los trabajadores blancos que a los demás.

En algunas fábricas de electrónica, los pocos trabajos manuales que quedan suelen encomendarse a mujeres, simplemente porque, en general, tienen la mano más pequeña y les permite manipular mejor las piezas de pequeño tamaño. ¿Tendríamos que establecer un porcentaje de hombres para evitarles la discriminación? Más aún, si alguien, hombre o mujer, con una mano con una azada entiende que eso es un motivo de discriminación en contra suya ¿tendríamos que establecer también un porcentaje de “manazas”? ¿Qué le contaríamos al cliente a quien le hubiera caído en suerte un producto manipulado por el/la “manazas”? ¿Que ya sabíamos que el producto era una porquería pero que la discriminación positiva obligaba a tener gente no adecuada?

¿Parodia? Sólo a medias. Poco antes de ponerme a escribir, leía un artículo sobre selección de controladores aéreos. Sus orgullosos autores mostraban cómo habían conseguido disminuir la discriminación interracial en la contratación: Habían obtenido los valores medios para cada una de las razas y cada candidato era evaluado de acuerdo con una tabla distinta y, para que no entrase nadie demasiado por debajo del nivel adecuado, establecían unos mínimos absolutos.

Veamos: Si los mínimos absolutos son suficientes para considerar que ése debe ser el baremo ¿por qué no establecer esos mínimos como tal baremo con independencia de razas? Si, por el contrario, no lo son, denme, por favor, una sola razón válida para darle el puesto a una persona que esté por debajo del nivel adecuado en un trabajo que, por añadidura, afecta y mucho a la seguridad.

Cuando un controlador provoque un accidente ¿les diremos a los familiares de las víctimas que el controlador de servicio era…blanco, negro, indio, amarillo, igual me da y que por ello tenía menos capacidad de atención sostenida de lo aconsejable para el puesto pero que se lo tuvieron que dar porque le evaluaron con unos baremos más generosos?

Si seleccionamos bomberos y establecemos unas pruebas físicas para hombres y otras para mujeres ¿le diremos a la familia de la persona que no pudo ser rescatada por falta de fuerza física de, en este caso la bombera, que se debía a que las pruebas eran distintas para ellos y ellas y que, aunque ningún hombre habría conseguido el puesto con esos resultados, a ella sí se lo habían dado poque el baremo era también más generoso?

Podríamos multiplicar esta situación hasta el infinito y sería igualmente absurdo. Si un requisito de selección es necesario, póngase y, si resulta que los miembros de determinada raza, género o lo que sea, quedan en su mayoría por debajo de ese criterio, eso no puede ser motivo para crearles unos requisitos específicos por debajo para ellos. Si, por el contrario, el requisito no es necesario y se considera que, por encima de determinado nivel, es irrelevante, hágase la selección así y olvidemos la raza de los candidatos.

No hacerlo así, especialmente en profesiones que implican riesgo para la seguridad de las personas, es poner en almoneda la vida de esas personas pero, eso sí, en el altar de lo “políticamente correcto” y prácticamente estúpido y, en algunos casos, hasta criminal.

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