Las 13 rosas

Sorprendentemente buena película. Aclaremos por qué sorprendente: En un momento donde, en España, algunos se han empeñado en ganarle la guerra civil a Franco más de 30 años después de que éste muriera y reescribir la historia reciente española, era de esperar que la película fuera en esa misma línea. No es así.

El hecho de que varias mujeres fueran ejecutadas por asuntos absolutamente triviales o siendo totalmente inocentes incluso de eso pasa a lo anecdotario en relación con el gran tema espléndidamente retratado: La feroz represión de la posguerra española y cómo las “garantías judiciales” eran tales que podían permitir que cualquiera fuera condenado a muerte por cualquier cosa (entiéndase en ese contexto la palabra “anécdota”; en el sentido de que, dado el modo de funcionamiento, hubo con toda seguridad muchísimos más casos similares a éste que da a conocer ahora la película). Para quien no lo sepa, el último presidente del Gobierno de la dictadura y primero de la monarquía -antes de las elecciones- se ganó el sobrenombre de “Carnicerito de Málaga” precisamente por su actuación en este tipo de tribunales en Málaga. 

La posguerra trató de la misma forma a una gran mayoría de los que habían estado, por muy tibiamente que fuera, con el bando contrario. Parecido trato pudo recibir un gran político socialista y mejor persona como Julián Besteiro que un asesino con García Atadell. No en vano los pocos intelectuales de cierto nivel que, en un principio, acogieron de buen grado la rebelión militar dadas las salvajadas cometidas por la “legalidad republicana” dejaron al poco tiempo de apoyarlo asqueados. Dos notables ejemplos de este fenómeno fueron Unamuno y Ortega y Gasset.

Si miramos la película desde la perspectiva de la política española actual y su empeño en reabrir las tumbas y los traumas de la guerra civil, puede haber quien encuentre en esta película un apoyo a esa idea. Sin embargo, la carta a su hijo de una de las mujeres fusiladas leída al final de la película deja bastante claro que no es así y es un magnífico mensaje de invitación a la reconciliación, ésa que muchos pensábamos que se había logrado durante el periodo de transición.

Sin duda, lo reflejado en la película responde a la realidad y, además de otras cosas, se produjeron juicios que no eran tales sino auténticas farsas. ¿Tiene sentido revisar esos juicios? En el momento en que se abriera esa caja de Pandora ¿no vendrían las reclamaciones de revisar también los juicios de los “tribunales populares” o, peor aún, las ejecuciones sin juicio tipo Paracuellos, lo que ocurrió en las checas o los miles y miles de “paseos” a cargo de milicianos?

Una negativa basada en la excusa de que todo esto no fue hecho por un Gobierno legal sino por “incontrolados” no se sujetaría ya que esos “incontrolados”, consentidos y amparados desde el Gobierno republicano, fueron el principal recurso en que éste se apoyó para mantener un régimen de represión y terror que, en mucho, se asemejaba al retratado por la película en la posguerra. Para quien tenga dudas a este respecto, le recomiendo que lea el relato de Orwell sobre su presencia en España en las Brigadas Internacionales, a Félix Schlayer en “Matanzas del Madrid republicano” o a Burnett Bolloten en “La guerra civil española”. No obstante, quizás la mejor definición del periodo previo a la guerra, de la guerra misma y de la posguerra la dio Stanley Payne cuando dijo que “la guerra civil española no fue una guerra de buenos contra malos sino de malos contra malos”. Faltaría añadir que en ambos bandos había “buenos” y que en ninguno de los bandos fueron éstos los mejor tratados.

Puede que alguien le critique a la película el momento en que sale o que no dé una visión más equilibrada de las dos partes en conflicto pero hay que recordar que es una película, que retrata -y lo hace muy bien- un momento negro de la historia reciente española y que el hipotético equilibrio tendría que venir de retratar otros momentos igualmente negros y de sentido contrario como, por ejemplo, el periodo de preguerra o episodios como el del POUM espléndidamente descrito por Orwell.

En suma, al margen de opiniones, tendencias y de la fácil vinculación con la actual política española, una buena película que merece ser vista.

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