“The Politically Incorrect Guide to Global Warming and Environmentalism” o “Guía políticamente incorrecta del calentamiento global” de Christopher C. Horner

Hoy precisamente han dado la noticia de que el presidente español, Rodríguez Zapatero, ha inaugurado un panel solar en la residencia presidencial acompañado de los discursos habituales sobre la necesidad de hacer algo en cuanto al cambio climático.

Normalmente, si alguien tiene alguna duda respecto de que la preocupación sea auténtica o se trate de una mera maniobra de propaganda ante la proximidad de las elecciones, le bastará con tirar de hemeroteca:

http://www.porandalucialibre.es/actualidad/actualidad_espana/zapatero_incumple_su_codigo_de_buena_conducta_y_usa_un_avion_oficial_para_ir_a_londres,_%A1a_harrods!.html

http://www.libertaddigital.com:6681/noticias/noticia_1276286729.html

Claro; el hecho de que en semejantes festejos privados -pagados con dinero público- se quemen unas cuantas toneladas de combustible fósil resulta un claro contrapunto a las alharacas con las que se inaugura el panel solar e invita a preguntarse sobre la sinceridad que hay en tal evento. Más aún, cuando hace pocos días se afirma que se van a cerrar las centrales nucleares existentes en España para poder seguir comprándole energía a Francia que “sólo” obtiene de la energía nuclear -única por el momento que es capaz de producir la cantidad necesaria, con regularidad y sin emisiones-  el 70% de sus necesidades. Supongo que los franceses considerarán tal anuncio como una invitación a llenar de centrales nucleares el Pirineo francés. La estupidez se paga.

Llevamos ya varios años oyendo hablar del calentamiento global y hay unas cuantas “verdades” que han sido tan repetidas que parece que hay que creerlas necesariamente. Así, el calentamiento global es un hecho, también es un hecho que está producido por la actividad humana y, fundamentalmente, por la contaminación, sus niveles son alarmantes y nos amenazan grandes desastres en el corto plazo si no se realizan las acciones prescritas por los nuevos profetas del Apocalipsis.

La primera idea que recibí en sentido contrario vino de un sitio sorprendente: El libro “State of Fear” de Michael Crichton. Es una mala novela pero en la que, so pretexto de debates entre sus personajes, introduce un conjunto de argumentos científicos procedentes del lado “no políticamente correcto” al que se trata a toda costa de silenciar.

La edición de Harper-Collins tiene 26 páginas de bibliografía, hecho muy poco común en una novela, un apéndice donde señala los peligros de la politización de la ciencia y otro con un mensaje del autor que expresa una serie de puntos más que relevantes. Casi me atrevería a recomendar la compra de la novela pero no molestarse en leerla y pasar a las últimas páginas.

La obra de Crichton es una novela pero ya muestra una luz de alarma sobre las cosas que se dan por sabidas. La de Horner no es una novela sino un texto que pretende sacar a la luz todas las manipulaciones políticas que existen alrededor de este asunto y cómo las anécdotas con las que iniciaba este “post” no son anécdotas sino la forma habitual de actuar de los “protectores del ambiente”.

Hacer una reseña completa del libro sería muy complejo ya que carece de una trama clara y es más bien un anecdotario o conjunto de hechos que muestran la carencia de datos o, en algunos casos, la abierta falsedad de todo lo que se está vendiendo bajo el paraguas del calentamiento global y las presiones para silenciar a los disidentes.

Solamente la portada y la contraportada ya aportan algunos elementos de interés:

  1. La Tierra ha sido frecuentemente más cálida que en la actualidad.
  2. Sólo una pequeña porción de los gases que producen el efecto invernadero son atribuibles a la actividad humana.
  3. La mayor parte de la Antártida se está enfriando.
  4. Hasta hace muy pocas fechas se hablaba de “enfriamiento global” (http://en.wikipedia.org/wiki/Global_cooling )
  5. El “calentamiento global” no ha hecho que los huracanes sean peores.
  6. No hay un acuerdo entre científicos sobre el calentamiento global.
  7. El clima está cambiando siempre -con o sin actividad humana.
  8. Los huracanes no son peores; lo que sí es peor es nuestra tendencia a construir casas en las zonas más castigadas por ellos.
  9. Hay grandes negocios que intentan sacar provecho de las políticas de reducción del calentamiento global
  10. El periodo medieval fue significativamente más cálido que el actual y fue una edad dorada para la agricultura, la innovación y la calidad de vida.

Eso sin abrir el libro. Si se abre pueden encontrarse elementos sorprendentes como el hecho de que muchas estaciones meteorológicas rusas cerraron en la época en que se ha registrado el mayor calentamiento medio. Este hecho cuestiona el dato ya que, si las estaciones de medición situadas en los lugares más fríos cierran, la media registrada forzosamente sube. Se puede evitar ese efecto rectificando las medias registradas en años anteriores mediante la eliminación de los resultados de las estaciones que no existieran en la segunda medición. De esta forma, se tendrían datos realmente comparables pero, al parecer, eso no se ha hecho.

Al mismo tiempo que hay glaciares que disminuyen, hay otros que crecen y, según comenta Horner, el calentamiento -que sí existe y es el único punto donde hay acuerdo total- no es global sino que afecta sobre todo al hemisferio Norte y, dentro de éste, al Polo, a las temperaturas nocturnas y a las temperaturas invernales.

No puede considerarse tampoco menor la duda sobre si el CO2 es el iniciador de un proceso de calentamiento o es justamente lo contrario, es decir, que el proceso de calentamiento aumente los niveles de CO2. Resulta que la principal “esponja” capaz de absorber el CO2 es el agua de los océanos y su capacidad de absorción es inversamente proporcional a la temperatura del agua. En consecuencia, un aumento de temperatura -aunque éste tuviera causas estrictamente naturales- limitaría la capacidad del agua de absorber CO2 que permanecería en la atmósfera.

Otro dato que, al menos para mí, resultaba desconocido: El tan aireado protocolo de Kyoto (ése que el gobierno del apóstol Gore no quiso firmar), en el supuesto de que el modelo de clima utilizado sea correcto, va a tener unos efectos ridículos sobre el clima y unos efectos económicos monstruosos. En este blog de un científico checo http://motls.blogspot.com/ puede encontrarse un curioso contador (al final, a la derecha) sobre el coste y la efectividad de Kyoto.

Además, hay que contar con que muchas industrias contaminantes podrían desplazarse desde los países firmantes más ricos a los no firmantes más pobres ¿los nuevos apóstoles nos van a traer un aire limpio sólo para ricos? No está mal pero aún hay otra opción: Algunos de los países firmantes, por ejemplo Rusia, no tienen registros que mantengan una mínima fiabilidad, a pesar de que se sabe que tienen una contaminación extrema. Estos países, utilizando registros falseados, pueden contaminar a sus anchas y, además, venderles a otros “su derecho a contaminar” según establece Kyoto.

Saca a relucir Horner también la “irresponsabilidad verde” y cómo su presión para la eliminación del DDT produjo millones de muertos por malaria a pesar de que, más tarde, se demostró que el DDT no tenía los efectos nocivos que le atribuían. Sí tenía, en cambio, el de acabar con el mosquito que propaga la malaria que, a partir de su supresión, pudo campar a sus anchas. Al parecer, los millones de muertos no han merecido ni una disculpa por los enormes perjuicios que provocó una causa equivocada pero muy aireada y sobre la que se puso mucha presión.

Horner llama también la atención sobre el hecho de que el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) realizó un informe y un resumen para políticos que, en muchos puntos, contradice al informe completo. Sobre este particular, señala como el equipo de Gore ha tenido importantes trifulcas con científicos que han recurrido a los datos del informe completo ignorando el resumen, en el que ha basado su película.

No tengo elementos de juicio para establecer la veracidad o no de la afirmación de Horner pero los estudiosos que tengan tiempo disponible para ello lo tienen fácil http://www.ipcc.ch/ipccreports/special-reports.htm ya que ahí se pueden descargar los dos.

Esto es lo que hay. El propio Horner es “Senior Fellow at the Competitive Enterprise Institute” con lo que se le podrían atribuir intereses políticos o económicos pero a la otra parte también.

Las prédicas por las que Al Gore cobra cifras millonarias contrastan mucho, demasiado, con un estilo de vida y con una participación industrial que tiene poco de protección medioambiental y, en su dimensión de campanario de aldea, lo mismo puede decirse de las prédicas y prácticas de Zapatero.

Como hace poco le comentaba a un amigo, “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. En el asunto del cambio climático y la seria duda sobre si es un fenómeno natural u obedece a la actividad humana nos encontramos con que hay pocas verdades y demasiados porqueros. La solución no va a venir de ninguno de éstos.

Como Goethe dijo en su lecho de muerte, todo lo que podemos decir es “Luz, más luz” y, mientras no tengamos esa luz, hacer las cosas lo mejor que podamos sin meternos en aventuras multimillonarias de patrocinio más que sospechoso.

Michael Crichton afirmaba que, muy probablemente, el siglo que viene no se utilizarán combustibles fósiles tanto si se prohíbe como si no y, de hecho, los mismos fabricantes de automóviles fabrican vehículos que cada vez contaminan menos al mismo tiempo que experimentan con combustibles alternativos. Lo mismo puede decirse de la industria nuclear y su intento de llegar a hacer la fusión comercialmente viable eliminando los riesgos de la fisión y los residuos de ésta. El reciclaje y la idea, afortunadamente ya muy extendida, de dejar tras de uno la menor cantidad posible de porquería también están ahí. Ésos son los caminos, con o sin Kyoto.

Las amenazas apocalípticas de calentamiento global suenan demasiado a las amenazas medievales de condenación eterna antes de pasar el platillo que, por mor de los tiempos, se ha transformado en un furgón blindado para poder pagar lo que exigen los modernos profetas apocalípticos.

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