“On the Internet” de Hubert L. Dreyfuss

El libro, publicado en 2001, es algo decepcionante para los seguidores de Hubert Dreyfuss y lo es por repetitivo respecto de otros títulos suyos como “What Computers still can’t do”.

Dreyfuss es abiertamente crítico con la inteligencia artificial y en este libro vuelve a repetir sus argumentos al respecto, sin duda sólidos pero ya conocidos por quienes le han leido previamente. Quizás la única aportación de importancia es la revisión de su excelente taxonomía sobre estadios de aprendizaje que ahora lleva hasta siete niveles.

Sin embargo, incluso los que estamos casi siempre de acuerdo con él, en este libro podemos encontrar puntos de discrepancia: Dreyfuss, una vez más, comenta cómo la falta de un conocimiento difícil de formalizar porque ni siquiera es consciente, hace difícil poder trabajar con un instrumento que ignora el concepto de significado. De esta forma, señala cómo los buscadores han sustituido esa inteligencia humana por complicados algoritmos de búsqueda que nunca llegan a acercarse a las posibilidades de una inteligencia dotada de un conocimiento contextual no accesible a la propia conciencia de quien lo utiliza.

Este argumento, de una solidez total cuando hablamos de aparatos más o menos complejos que procesan información, puede tener una falla importante cuando hablamos de Internet o de cualquier otro tipo de red donde el papel del usuario no se limita a extraer información.

Herramientas como Alexa (www.alexa.com ) o el sistema de búsqueda y de recomendaciones de Amazon (www.amazon.com) no responden a la descripción de Dreyfuss porque introducen la inteligencia del usuario en su funcionamiento.

 Un buscador de tipo algorítmico como Google, por muy potente que sea, responderá a la descripción y a los fallos denunciados por Dreyfuss; un buscador que nos indique -tipo Alexa- qué páginas suele visitar la gente que visita aquélla en la que estamos o qué libros suele comprar la gente que ha comprado el mismo que nosotros -tipo Amazon- está introduciendo la variable significado al integrar la conducta de los usuarios.

No es, ni mucho menos, lo mejor de Dreyfuss; por un lado, repite argumentos; por otro, esos argumentos pierden alguna de su validez en el contexto Internet.  

NOTA AÑADIDA:

Hay un punto en el que Dreyfuss tiene razón. Internet no sólo facilita las cosas sino que, a menudo, las sustituye. Para poner un ejemplo cercano, me referiré a este mismo blog: Como puede verse, tiene una sección de “Libros y autores” donde suelo incluir reseñas de libros que haya leído recientemente.

Como WordPress da una información muy amplia sobre qué posts son visitados y qué se ha puesto en la caja de búsqueda para encontrarlos, he podido apreciar un fenómeno de cuyo origen no tengo la menor duda: De vez en cuando, a alguien le encargan que haga una reseña de un libro y, en lugar de leerlo, resulta mucho más cómodo buscar esa reseña en Internet. Reseñas que no suelen ser muy visitadas de repente empiezan a serlo por docenas y, transcurridos unos días, vuelven al nivel inicial y es otra la que se dispara en el número de visitas. La causa está clara: Alguien la está utilizando para presentar un trabajo en el colegio o en la universidad.

No dejaré de incluir reseñas -incluso a veces lo hago en Amazon- porque me parece una contribución interesante para alguien que esté pensando si un libro le valdrá la pena o no pero su uso por estudiantes que quieren evitar trabajo es una contribución negativa de Internet.

Por cierto, como no puedo evitar eso, lo que sí haré aquí es dar una receta a los profesores que no quieran que sus alumnos actúen de esa forma: La expresión escrita que aparecerá en cualquier trabajo copiado de Internet es, lógicamente, la de su autor legítimo y no la del alumno que la copia. El profesor puede encontrarse repentinamente con un cambio de forma de expresión a lo largo de un ejercicio y ese cambio le puede levantar sospechas. Todo lo que tiene que hacer es copiar la frase de autoría sospechosa, entrecomillarla y ponerla en la caja de búsqueda de Google. Haciendo eso llegará al origen real del trabajo que le están entregando y no deberá extrañarse mucho si aparece este sitio u otros especializados en el fraude estudiantil como www.monografias.com o www.rincondelvago.com . A partir de ahí, puede actuar en consecuencia.

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