Radares y otros instrumentos recaudatorios

Seamos claros: Si realmente se quisiera limitar la velocidad, se empezaría por obligarnos a todos a llevar tacógrafo y por prohibir la venta de coches que puedan doblar holgadamente la velocidad permitida.

Los radares han acabado siendo un mero instrumento recaudatorio llegando a situaciones tan absurdas como indeseables. ¿Verdaderamente alguien puede creer que una limitación a 120 kms./h. en autopista es razonable? La experiencia alemana dice que no…y la experiencia alemana se puede mejorar.

Bastaría con poner una limitación de velocidad más elevada pero, al mismo tiempo, poner una velocidad mínima razonable (al estilo americano, donde es frecuente encontrar carreteras con un límite bajo de 45 y un límite alto de 55 mph.). También la experiencia americana se puede mejorar con unos límites más razonables y más separados (por ejemplo, entre 100 y 150 kms./h.), velocidades razonables ambas para una autopista, por mucho que la publicidad nos diga en tono apocalíptico que a 150 no se salva nadie.

Es cierto que a 150 no se salva nadie (a 120 tampoco); incluso da la casualidad de que me ha tocado intervenir en un accidente mortal a unos 60 kms./h. ¿Vamos a limitar la velocidad a 60 kms./h. por ello? Entre falacias y demagogias, es fácil olvidarse de que el riesgo se define como gravedad/probabilidad y en una carretera buena, con un vehículo adecuado, un conductor en condiciones y una meteorología que no añada ningún peligro, la probabilidad de estrellarse contra algo a 150 es muy baja…especialmente, si por esa misma carretera no se permite circular a cosechadoras o similares a 20 kms./h.

Éste es el absurdo. La parte indeseable es otra: Las autopistas -es decir, las carreteras con muy bajo riesgo- tienen múltiples sitios donde esconder un radar, desde vehículos en la mediana hasta casetas camufladas pasando por paneles, setos, etc. Ante ese hecho, la mayoría acaba optando por una de dos: O instala un detector de radares por muy prohibido que esté o lleva el vehículo programado para circular a 130 kms./h. y, de esta manera, quedar justo por debajo del punto donde salta el radar.

Claro; esto no ocurre en carreteras que, estando bien tanto de asfalto como de trazado, son de doble vía -y por ello más peligrosas- pero donde es mucho más difícil esconder un radar. Consecuencia: Cuando alguien tiene mucha prisa, acaba prefiriendo este tipo de carreteras a las autopistas porque es en éstas donde puede circular por encima de 160 o 170 con menor riesgo de ser cazado.

Ésta es la contribución de los radares: Promover una falsa por estúpida prudencia en los sitios donde se sabe que están y se podría circular más rápido sin riesgo y, al mismo tiempo, convertir en circuitos de carreras las carreteras que, siendo más peligrosas, impiden por su trazado esconder un radar en ellas.

O alguien es muy estúpido -cosa que no descarto- o, simplemente, los radares y, por extensión, la Guardia Civil de Tráfico, deberían pasar a depender del Ministerio de Hacienda. Insisto en el primer punto: Si realmente se quisiera evitar que se circulase más rápido de lo permitido, se podría; si no se hace, es porque interesa más recaudar por vía multa.

NOTA.- Este post no obedece a ninguna multa reciente que me hayan puesto sino a la observación de que bastantes coches me adelantan en una carretera de doble sentido en la que yo mismo voy bastante por encima de la velocidad permitida. Esto no ocurre en las autopistas (y eso es lo absurdo).

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