“The vision of the anointed” de Thomas Sowell (“Progres” contra “bienpensantes”)

“Anointed” se puede traducir literalmente por “Ungidos” si bien en el español de España y una vez visto el contenido del libro, el título podría ser traducido libremente como “la visión de los progres”.

La palabra “progre” es, desde luego, peyorativa y se refiere no a la izquierda en general sino a un determinado tipo de izquierda que, en lugar de ejercer un pensamiento más o menos crítico, vive de etiquetas, latiguillos y está inmersa en lo “políticamente correcto” que consideran fuente de toda sabiduría.

La definición de ellos que hace Sowell es la siguiente: No sólo se consideran ajustados a la realidad sino que creen estar moralmente en un plano superior. Dicho de otro modo, los que están en desacuerdo no sólo están en un error sino que están en pecado.

Es difícil definir con más precisión y con menos palabras el modelo de pensamiento “progre” aunque hay un problema: La definición es excesivamente amplia porque podría dejar dentro a la contraparte del “progre”, a saber, el “bienpensante” o la “gente de orden” con iguales latiguillos, aunque de signo contrario, y tan repelente como los primeros.

¿Por qué Sowell arremete contra los primeros? Desde una perspectiva simplista, podría pensarse que porque Sowell es de derechas pero eso no le haría justicia a un autor que hila mucho más fino que todo eso.

El “bienpensante” se ha sentido tradicionalmente apoyado por las instituciones gubernativas, militares, religiosas, etc. que le decían que su forma de ver el mundo era la única y, además, la correcta. En consecuencia, no ha desarrollado habilidades para moverse en un mundo donde todo ese apoyo o no existe o pierde mucho de su valor y se le ve venir de lejos, lo que ha limitado mucho el riesgo que los colectivos de “bienpensantes” puedan suponer para una sociedad auténticamente abierta.

El “progre” no se encuentra en esa misma situación. Generalmente no se ha visto tan arropado aunque en determinados círculos de la “intelligentsia” haya prevalecido y ha buscado otro tipo de armas, habitualmente la falsificación de la realidad.

Sowell no sólo denuncia usos torticeros de información estadística para apoyar determinada posición, escogiendo los datos que les interesan y rechazando los que no, sino que llega a establecer cuáles son los métodos de actuación en el entorno “progre”. Entre ellos, cabe destacar los siguientes:

A pesar de la gran variedad de asuntos que han provocado movimientos de cruzada entre la “intelligentsia” durante el pasado siglo, varios elementos clave han sido comunes a la mayoría de ellos:

  1. Lanzamiento de la voz de alarma sobre un gran peligro para el conjunto de la sociedad, peligro del que las masas no son conscientes.
  2. Una urgente necesidad de acción para impedir la catástrofe que viene.
  3. La necesidad de que el gobierno de turno evite la peligrosa conducta de muchos como respuesta a las sabias conclusiones de unos pocos.
  4. Un desdeñoso rechazo de los argumentos contrarios a los que califica de no informados, irresponsables o dirigidos por propósitos inmorales.

Después, Sowell da una serie de ejemplos donde se ha seguido este modelo de actuación.

Hacer equivalente la diferencia estadística con la discriminación implica asumir que no existirían grandes diferencias en la ausencia de tratamientos distintos.

A continuación, Sowell da una gran cantidad de ejemplos de “discriminación” entre los que se encuentra que los rayos caen seis veces más sobre los hombres que sobre las mujeres.

Respecto de la interpretación de datos estadísticos y la confusión entre correlación y causalidad y las conclusiones que se extraen de esa confusión, poco se puede añadir.

Sowell, como es usual en él, utiliza muchos ejemplos relativos a la discriminación y a cómo se inventan conductas discriminatorias basadas en meras correlaciones ignorando factores que pueden ser mucho más relevantes que los que se ponen de manifiesto para alegar la existencia de tales conductas.

Tengo que añadir, sin embargo, que, a diferencia de otros libros de Sowell, la lectura de éste me ha resultado algo más incómoda. Hay un fenómeno humano y es el hecho de que, cuando se trata de argumentar contra algo, una forma de reforzar la propia argumentación es escorarse cada vez más lejos de lo que sería una posición razonable.

La lectura del libro me ha recordado en algunos pasajes a la excelente película Crash donde, por un lado, aparecen fenómenos como los denunciados por Sowell con frecuencia (la persona absolutamente inútil situada en una posición en que no debía estar como beneficiada de una ley protectora de minorías real o supuestamente discriminadas) pero aparecen otros tipos de discriminación más sutiles -no las discriminaciones de trazo grueso de los “ungidos” fácilmente rebatibles- y éstas son ignoradas por Sowell, supongo que llevado por la inercia de su propia argumentación.

A pesar de este pequeño punto negro, sin duda, el libro merece ser leído y pone de manifiesto muchas de las manipulaciones a que estamos sometidos en una presunta sociedad abierta que cada vez se ahoga más en la charca de lo políticamente correcto.

Son interesantes las revisiones editoriales disponibles en Amazon:

http://www.amazon.com/gp/product/046508995X/ref=wl_it_dp/002-3611430-4356862?ie=UTF8&coliid=I2P2UR7WPV0HWQ&colid=FPTCUWPT90JR

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s