Accidente aéreo muy grave en Brasil

Es momento de esperar. Todo el mundo tiene prisa y se aventuran conclusiones, muchas de ellas absurdas.

En la edición de Internet de un periódico argentino he llegado a leer que era un caso similar al que se produjo en el Aeroparque de Buenos Aires porque, en ambos casos, el avión se salió de la pista y se incendió. Según esa misma regla, todos los accidentes graves de tráfico son iguales porque hay un impacto y hay muertos. Tonterías las justas.

Hoy no sabemos qué ocurrió aunque, cada vez que se produce un accidente de esta magnitud, desaparece ese espejismo del todo está controlado que la industria parece querer vendernos sistemáticamente haciéndose un flaco favor.

En la medida que el pasajero sea consciente de que, al subir a un avión, asume un riesgo al igual que lo hace al subir a un automóvil, será más exigente en lo relativo a la seguridad y no la dará por descontada.

¿Qué pudo pasar? Muchas cosas y, como suele suceder, es muy probable que el accidente se deba a una excepcional convergencia de hechos. ¿Fue una pista mojada y con un mal drenaje? ¿Fue una información insuficiente desde el control? ¿Fue la insistencia en aterrizar en un aeropuerto en el que otros vuelos estaban rechazando el aterrizaje? ¿Tuvo algo que ver la complejidad técnica de los aparatos de Airbus? ¿Estaba la tripulación descansada? ¿Se produjo la visión de túnel que no deja ver otra cosa ni otra posibilidad que aterrizar en un sitio inadecuado? ¿Hubo alguna decisión inadecuada una vez que el avión estuvo en tierra?

La investigación nos lo dirá pero eso no será hoy ni mañana. Puede ser una o más probablemente varias de las anteriores y, tal vez, alguna otra distinta. ¿Un aeropuerto que debería estar cerrado? ¿Un teléfono móvil de un pasajero? Hoy no lo podemos saber.

Como ocurre cuando alguien cercano muere en un accidente de tráfico y descubrimos que los muertos no son meras estadísticas sino que son reales, hoy la aviación nos ha mostrado cómo también ahí hay riesgo arrebatándonos a más de 200 personas.

Tengámoslo en cuenta. La demostración de salvavidas y de salidas del avión, a la que muchos no prestan atención y a otros les parece un espectáculo del grupo Tricicle, se hace porque en caso de accidente grave, si no se ha salido en 90 segundos del avión ya no se sale y, aunque es poco probable una evacuación, ésa es la diferencia entre la vida y la muerte.

 Las máscaras se llevan porque, si saltan y no nos las ponemos en 15 segundos, ya no nos las podemos poner porque perdemos el conocimiento (por eso nos dicen que no seamos corteses y nos las pongamos antes de ayudar a otros).

Los auxiliares de vuelo no están para servir cafés y no existe una regla de que, como mínimo, tiene que haber uno por cada 40 pasajeros para garantizar que el café llega calentito sino porque son claves en caso de evacuación. 

Los teléfonos móviles o las videoconsolas no se prohíben para molestar sino porque las frecuencias que emiten pueden alterar a los sistemas de información, y en algunos casos, incluso a los de control.

Volverán a ocurrir más accidentes graves pero pongamos de nuestra parte todo lo que podamos para que el próximo no sea el nuestro. Un accidente no es algo que siempre les ocurre a los demás. 

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