Charles Handy y la idea del “donut invertido”

Hay autores que escriben un libro en su vida y lo repiten muchas veces.

Peter Senge podría ser un ejemplo; escribió “La quinta disciplina” y la repitió muchas veces más con ligeras variantes llegando a componer una especie de bolero de Ravel del management con mínimas variaciones sobre el original.

Charles Handy, a pesar de una edad mucho más avanzada que la de Senge, se ha mantenido en el punto justo del autor que evoluciona en sus planteamientos sin olvidar, en el mejor estilo político, que es lo que dijo ayer.

Es así como pueden encontrarse obras de Handy como The Age of Unreason y The Empty Raincoat donde el autor viene a decirnos que se equivocó y que la idea aportada en la primera obra de la “organización federal” o el “trébol irlandés” que supondría que todos seríamos felices y comeríamos perdices se aleja mucho de la realidad a la vista de la evolución de las cosas.

Según Handy se ha producido una separación progresiva entre los puestos que aportan valor y los puestos que no lo hacen siendo muy difícil que los ocupantes de los segundos puedan pasar a los primeros.

Precisamente para explicar el concepto del nuevo puesto de trabajo, Handy acuñó un concepto que puede calificarse de aparente estupidez y que más tarde muestra ir más encaminado de lo aparente. Este concepto es el del “donut” invertido.

Como casi todos hemos comprobado experimentalmente, un “donut” es una rosquilla que, como tal, tiene un agujero en el centro rodeado de un dulce azucarado y, a veces, bañado en chocolate. Pues bien, Handy inventó un “donut” donde el dulce ocupaba el lugar del agujero y el agujero el lugar del dulce. 

Hasta ahí la tontería. Sin embargo, la explicación nos aclara que se trata de que la descripción del puesto y las normas y procedimientos a que éste se encuentra sujeto constituyen el lugar del dulce en el “donut” invertido mientras que el “agujero” que lo rodea es un contorno impreciso y difícil de definir que representa la aportación de su ocupante.

Dicho de otro modo, la parte estructural de la organización sólo aporta una fracción del valor que puede aportar una persona en su puesto a través de la aplicación de su iniciativa en terrenos que formalmente no están descritos como obligación suya.

Puesto que la iniciativa y la proactividad son las cualidades de moda, parece que este modelo apuntaría a cómo se organizan las empresas más avanzadas pero ¿es verdad? ¿realmente se quiere iniciativa en todos los puestos? ¿No hay muchos puestos donde se prefiere la controlabilidad y la previsibilidad a la iniciativa? ¿No estamos vendiendo un panorama dorado que sólo existe para unos cuantos privilegiados?

Éste es el tema que Handy trata en The Empty Raincoat cuando descubrió que el futuro ya no es lo que era.

  

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s