Educación para la ciudadanía: Carta abierta a José Antonio Marina

Estimado y admirado Sr. Marina:

Ayer publicó Vd.un artículo en El Mundo donde defendía que Educación para la ciudadanía figure en el curriculum escolar. Evidentemente, como autor de uno de los libros de texto, Vd. también tiene algún interés personal en el asunto pero prescindamos de ese tema.

Entre los argumentos que daba, hay uno que me parece de especial peso y que puede aplicarse a otros asuntos como, por ejemplo, las visitas en las separaciones: La educación en unos modelos no es un derecho de los padres sino de los hijos.

Es cierto que tiene que haber un fondo de valores comunes y aludía a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Hasta ahí podemos estar de acuerdo todos.

Ahora viene el problema: Como decía en un reciente post, si tengo que elegir entre los hechos y las palabras, prefiero creerme los hechos y el Gobierno -cualquier Gobierno- puede tener demasiadas querencias a montar su Matrix particular pero éste ha mostrado ya muchas veces que son más que querencias lo que tiene.

Ejemplo reciente: Seis soldados españoles mueren en Líbano en una emboscada contra su vehículo. Al condecorarlos, el Gobierno decide no otorgarles la medalla correspondiente a acciones de guerra porque, como el propio Gobierno repite machaconamente- están en “misión de paz”. El Gobierno del Líbano les reconoce lo que el español les niega y -hecho objetivo- no han muerto por un accidente de tráfico sino porque les han colocado una bomba al paso de su vehículo. No importa: Era “misión de paz” porque así lo ha decidido el Gobierno.

No es éste el único. Hay otro, aún reciente, y que sólo puede calificarse de chusco: Cuando alguien, en un programa de televisión, le preguntó al presidente del Gobierno si sabía cuanto costaba un café, estaba claro que no lo sabía y dio un precio muy por debajo del habitual.

La anécdota se exageró de manera desproporcionada para mostrar que el presidente no está en contacto con la calle etc…porque está claro que ningún presidente del Gobierno anda por las cafeterías dándose una vuelta. Eso queda para los últimos Borbones, incluido el actual, cuando salen de incógnito disfrazados antes con capa y ahora con casco.

La reacción del presidente, sin embargo, fue como mínimo tan ridícula como ridículo fue el bombo que se le dio a la pregunta y al hecho de que el presidente no conociera la respuesta: Al día siguiente, tenía a su periódico más amigo sacándole una foto tomándose un café en la cafetería del Congreso donde, al estar subvencionado, sí está al precio que él decía. Se juntó la ridiculez con la soberbia de tener que demostrar que él tenía razón aunque no la tuviera.

Vistos tales precedentes ¿Podríamos estar hablando de algo parecido a esto al hablar de educación para la ciudadanía?

http://www.nytimes.com/2007/07/08/world/europe/08moscow.html?_r=1&oref=slogin&pagewanted=printEspero y deseo que no y vuelvo a su artículo: Los principios que enunció en su artículo en El Mundo son impecables y creo que somos muchos los que podríamos suscribirlos al 100%. Ahora dígame:

¿Cree que un Gobierno tan amante de los gestos como muestran los dos ejemplos anteriores va a permitir que los contenidos sean como Vd. dice?

Tengo mis serias dudas al respecto pero, como comenté en el post anterior sobre el mismo tema, no voy a prejuzgar mientras no vea su libro, no vea cuáles son los criterios de selección de los profesores y cuáles son los contenidos que realmente se enseñan.

Supongo que Vd. también habrá oido hablar de recomendaciones como Ali Baba y los cuarenta maricones y ¿qué quiere que le diga? el título no me parece muy atractivo para una materia con unos principios y con unos contenidos como los que Vd. indica.

Dicho todo lo anterior, me encantaría equivocarme y que las cosas sean como Vd. dice en su artículo y no como las políticas de gestos nos invitan a pensar.

Si me equivoco, además de alegrarme, lo reconoceré públicamente.Si no es así, señor Marina, temo que caerá usted muchos enteros en mi estima particular y posiblemente en la de muchos más.

ACTUALIZACIÓN DEL TEMA EN https://factorhumano.wordpress.com/2007/09/25/educacion-para-la-ciudadania-visto/

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  1. victorsandru

    a proposito “maricones”: como es un tema de la educacion para la ciudadania y asi lo debe ser, las uniones homosexuales ¿seran tratados como otras formas de familia mas? ¿habra alguna chispa de escepticismo, como requerido por el espiritu y metodo cientifico? ¿estara cuestionado el caracter familial de estas uniones? tanto en el libro de texto como en el curriculum de la asignatura. sera permitido el debate y la disension de los alumnos. ¿que nota se le dara al alumno que discrepe?

  2. Pingback: Por qué soy cristiano (José Antonio Marina) « Factor Humano
  3. José Sánchez-Alarcos

    Creo que es una duda que compartimos muchos, entre otras cosas porque la dictadura de lo políticamente correcto impide esa chispa de escepticismo y la sustituye con etiquetas.

    Por ejemplo, en el terreno sexual se habla de “libertad de opción”. A lo mejor soy un caso raro pero no recuerdo haber tenido más libertad de optar como homo o heterosexual de la que he tenido para ser rubio o moreno o alto o bajo.

    Precisamente porque NO hay libertad de opción es por lo que resulta una aberración penalizar a alguien por ser como es. La raíz de algunas homosexualidades está identificada ya en el momento del embarazo -la libertad de opción en la etapa fetal 🙂 – pero simplemente mencionar la palabra “enfermedad” o “anomalía” significa ser echado a los perros por los guardianes de lo políticamente correcto.

    Es curioso que si esto mismo lo llevamos a otras situaciones -pongamos por caso el albinismo- se tiene mucho más sentido común. Por ejemplo:

    a- A nadie se le ocurre penalizar a un albino por serlo.

    b- Nadie duda de que haya una enfermedad o anomalía genética.

    c- Nadie piensa que esa enfermedad o anomalía pueda ser objeto de ninguna discriminación o disminución de derechos.

    d- Si un albino, basado en su concepto de igualdad, insiste en pasarse un día tirado en la playa sin protección solar, le dirán que está loco sin que ello signifique ningún menoscabo del concepto de igualdad.

    ¿Sería mucho pedir que esa misma coherencia y sentido común que se aplica para tratar con un asunto como el albinismo se aplicase en igual medida para tratar con un tema como la homosexualidad? Creo que no.

    Si se da por hecho que el matrimonio homosexual es igual que el heterosexual, mal vamos porque se está hurtando un debate que existe y es real por mucho que haya quien desde uno y otro lado quiera amordazarlo.

    Creo que lo más honesto es exponer las posiciones contrapuestas y en qué se basan dichas posturas.

    Es más, creo que hay temas mucho más importantes a tratar y una lectura a fondo de autores como Platón, Rousseau, Stuart Mill, Bertrand Russell o Karl Popper puede ser mucho más productiva que enredarse en los tipos de discusión que tanto le gustan al lobby gay y a los escandalizados profesionales.

  4. victorsandru

    no estamos nosotros para sanar la sociedad de todas las desviaciones y enfermedades, aunque hay razones de esperar progreso en este sentido, tanto con la albinosidad, como con otras.

    la homosexualidad es una desviacion transmisible, porque esta avalada por una disposicion muy natural del animal – vease los toros. transmisible por via de la educacion. no me refiero a la de la ciudadania, como factor directo, aunque indirectamente…, sino a la educacion directa que un niño puede recibir en un cierto entorno, como por ejemplo un “matrimonio”gay.

    dejando la correctitud politica de un lado, cabe escrutar si estrategicamente queremos esta clase de futuro para nuestra sociedad. entonces las leyes que nos damos tendrian que tener algo de este sentido estrategico, pero ¿que estrategia se puede pedir ya a los miopes y a los lunaticos?

    de vuelta a la educacion para la ciudadania, a no confundir el entorno juridico del momento con la etica universal, porque no seria por la primera vez en la historia de la humanidad cuando las leyes de una sociedad puntual en espacio y tiempo sean tachadas de criminales por las generaciones siguientes, por mucho que hayan sido adoptadas unanimemente en su dia.

    pero seguramente inmoral es imponer la etica colectiva por medidas coercitivas. la ley sí que hay que imponerla, pero la moral…

  5. Pingback: Educación para la ciudadanía: Visto. « Factor Humano

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