La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper)

Karl Popper, recientemente fallecido, conoció muy de cerca los dos grandes totalitarismos del siglo pasado, el nazismo y el comunismo.

La sociedad abierta es posiblemente el mejor tratado de formación política que se puede encontrar. Entre otros, rompe el mito de “La República” de Platón al que hoy se le habría considerado como un autor abiertamente fascista.

Diferencia muy claramente entre la doctrina de Marx y la traducción que hicieron de ésta sus seguidores, a la que denomina “marxismo vulgar”.

En el momento de escribir este breve comentario, en España hay una fuerte discusión sobre la aportación de la asignatura “Educación para la ciudadanía” que se intenta introducir en el sistema educativo.

La oposición política al actual gobierno mantiene que esta asignatura va a ser utilizada para adoctrinar a los escolares de acuerdo con las ideas de ese gobierno y reclama la autonomía de los padres para dar a sus hijos los valores que consideren adecuados.

A la vista de los resultados de la extinta “Formación del Espíritu Nacional”, obligatoria en el sistema escolar franquista, no parece que haya demasiado que preocuparse. De todas formas, sin otorgarle la importancia que le dan los adversarios políticos, probablemente somos muchos ciudadanos de a pie los que creemos que la tal “educación para la ciudadanía” no va a ser otra cosa que un revolcón en la espesa y pegajosa melaza de lo “políticamente correcto”.

Si, en lugar de lo que unos afirman y otros tememos, alguien decidiera que el libro de texto para una materia como ésa iba a ser “La sociedad abierta” de Popper, sólo me quedaría una pregunta: ¿Dónde hay que firmar?

AÑADIDO POSTERIOR:

Recientemente ha salido al mercado “El regreso del idiota”, segunda parte del “Manual del perfecto idiota latinoamericano” de Álvaro Vargas Llosa y otros. Con independencia de que se compartan o no la totalidad de sus argumentos, incidentalmente, hace un comentario sobre “La sociedad abierta” de Popper al que coloca en un apartado que denomina “Los diez libros que le quitarán la idiotez”. Transcribo el comentario:

En 1943, en plena guerra, Karl Popper escribió un libro muy importante para el análisis de los problemas políiticos: La sociedad abierta y sus enemigos. Entonces estaba en Nueva Zelanda, exiliado de su Viena natal. La tesis central de la obra postura que el origen del totalitarismo radica en la superstición de ciertas ideologías que parten de dos falsedades relacionadas: primero, que la historia se mueve en una dirección de acuerdo con leyes naturales y, segundo, que ellos, los ideólogos, conocen esa dirección. A partir de esas certezas, basadas en el determinismo histórico, se construye la utopía: dotados de esa tremenda información, se edifica un mundo maravilloso en el que los seres humanos serán felices porque el modelo de sociedad se adapta milimétricamente al sentido natural de la historia. Obviamente, quien se oponga a la construcción de esa sociedad perfecta, una sociedad cerrada que remite a la tribu, puede ser considerado un canalla y debe ser extirpado invocando razones morales, como ha sucedido en todos los Estados totalitarios. Marx era, sin duda, un pensador cargado de buenas intenciones…pero su lectura de la historia y su propuesta, como la de todos los utopistas, conducía a la opresión.

Popper sitúa el origen de este nefasto determinismo histórico en la obra de Platón. La República es el primer gran modelo utópico en Occidente y su influencia gravita hasta nuestros días….La salvaguarda de la libertad y del progreso están precisamente en sociedades abiertas en las que las personas deciden con sus acciones el curso de la historia, porque ni hay sociedades perfectas ni, por lo tanto, un camino ideal para alcanzar lo que solo existe en la imaginación de unos pensadores trasnochados….La refutación de Popper al marxismo llegó de la mano de su particular epistemología: el marxismo (o el freudianismo) nada tenían de científicos. Eran fallidas construcciones intelectuales basadas en profecías, mitos y leyendas, escritas en un lenguaje ambiguo y vago que las ponía a salvo de refutaciones. Y si el marxismo o el psicoanálisis eran acientíficos, también lo eran necesariamente las escuelas de ellos derivados, y muy especialmente el espeso parloteo cobijado en la llamada Escuela de Frankfurt.

Sólo una cosa que añadir: Los autores de El regreso del idiota se centran en la refutación de Popper del marxismo ya que es lo que coincide plenamente con la línea de pensamiento expresada en su propio libro. Popper va mucho más allá de eso y toca muchos más temas como puede concluirse del propio título “La sociedad abierta”.

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