Factor Humano

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Una de “mobbing”

Con mucha frecuencia el “mobbing” lleva al “moving” como hay gente que lo llama y ayer me contaban uno de esos casos.

Una persona, bien situada profesionalmente en una fundación, tenía que organizar un concurso cuyos ganadores recibirían una generosa aportación económica. Una vez preparadas todas las condiciones del concurso, su jefe le “notifica” los nombres de los ganadores con lo que sólo quedaba salir y dar a conocer la buena nueva a los agraciados.

Como habría hecho cualquier persona normal en su puesto, se negó y los ganadores fueron los que correspondía de acuerdo con los criterios iniciales, resultado que no pareció encantar al jefe y modificándose sustancialmente la relación desde entonces.

Desde ese momento, toda ocasión fue buena para tratar de desacreditar -y de hacer desaparecer del mapa- a la persona que, repentinamente, se había convertido en conflictiva. Había elementos suficientes, por ejemplo emails, para que una denuncia por “mobbing” pudiera haber prosperado y, sin embargo, esa denuncia nunca se presentó y la persona afectada acabó abandonando la organización.

¿Por qué ocurre esto? Lamentablemente, la respuesta es muy sencilla: Porque la persona afectada sabe que, de haber presentado la denuncia, se habría colgado a la espalda el sambenito de “conflictiva” que le dificultaría extraordinariamente conseguir otro puesto de trabajo.

Hace tiempo, un buen amigo me comentaba que en el área de Recursos Humanos trabajamos con una especie de ley de la omertá y aunque él lo aplicaba a otro terreno -los consultores o directivos que son unos reputados golfos, que todo el mundo lo sabe y que, sin embargo, medran gracias a una discreción mal entendida- es perfectamente aplicable a estos casos.

Con la vehemencia que caracteriza al personaje, me decía en una reunión llena de gente y en un tono de voz suficiente para hacer que alguno se volviera: “Estos tíos son unos hijos de p… y no hay que callarse; hay que decirlo”.

Muy probablemente ésa es la solución: La discreción mal entendida deviene en omertá y ocurren cosas de las que todos acabamos convirtiéndonos en cómplices.

Mayo 16, 2007 - Publicado por José Sánchez-Alarcos | Organizaciones, Recursos Humanos | | Aún no hay comentarios

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