Factor Humano

Recursos Humanos, Gestión de conocimiento, Seguridad aérea y temas culturales, sociales y políticos

¿Hablamos de crisis económica o de crisis de principios?

Hace pocas semanas, Carmen Posadas publicaba un artículo sobre “el pensamiento en pack”:http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4947&id_firma=10572. En el artículo, se quejaba de algo que cualquier observador de la realidad reciente española puede atestiguar: En el momento en que un partido toma posición por algo, ese algo pasa a ser “de derechas” o “de izquierdas” aunque, en principio no tenga absolutamente nada que ver con la política.

Siguiendo esa absurda lógica, ya hemos visto que los trasvases son de derechas y las desaladoras de izquierdas, las nucleares de derechas y los molinillos de izquierdas, alejar un barco de la costa es de derechas y llevarlo a puerto de izquierdas, empurar a Garzón es de derechas y cubrirlo es de izquierdas, criticar la ley del aborto es de derechas y apoyarla de izquierdas e incluso podríamos llegar al máximo despropósito de que algo pueda ser alternativamente de derechas para pasar a serlo de izquierdas: Mantener a Montes en su puesto en el hospital de Leganés pasó en un tiempo record de ser de derechas a ser una exigencia irrenunciable de la izquierda.

Clamar por la igualdad de la mujer y llevar principios de discriminación positiva incluso al Código Penal al tiempo que se acepta que, en otros sitios o a veces aquí mismo, en nombre del relativismo cultural sigan dándose prácticas como la ablación del clítoris, clamar porque la pareja homosexual se denomine “matrimonio” para normalizarla más al tiempo que se calla ante países donde se ejecuta a homosexuales simplemente por serlo, atacar a unos dictadores mientras se ejerce de alfombra con otros, no menos repugnantes que los primeros, porque dicen ser de otro signo…podríamos continuar y no acabaríamos con las contradicciones que dejan en evidencia que los políticos o sus lacayos cuando incurren en ellas, lo hacen porque no les importan los principios y lo que defienden son sus intereses particulares.

Los principios son una excusa como muestra claramente su utilización selectiva. Si son principios, lo son siempre; si unas veces se invocan y otras, en que sería de aplicación idéntico principio, se opta por callar, está claro que son intereses lo que se está defendiendo. El “Derecho es lo que aprovecha al pueblo alemán” de los nazis está mucho más cerca de la práctica política actual de lo que a muchos nos gustaría. Cámbiese “pueblo alemán” por “nosotros”, es decir, el grupo, partido, secta o como se quiera llamar y se encontrará que define exactamente muchos comportamientos.

El pensamiento no funciona en “packs”, como señala Carmen Posadas. Eso, simplemente, no es pensamiento sino esperar a ver qué dicen los que se suponen propios para, a continuación, repetir el mensaje. Es posible que la gran crisis que tenemos que afrontar no es otra que la representada por la renuncia a pensar por cuenta propia y la disponibilidad para repetir consignas hueras.

En la situación actual, hay que explicar cosas incómodas, especialmente incómodas para quienes nunca han querido que sus aborregados altavoces dejen de serlo. Por ejemplo ¿cuál es el sentido del derecho al trabajo en un país donde el nivel de desempleo alcanza cotas históricas? ¿quién paga el derecho a la vivienda o el derecho a una pensión digna? ¿prima la excelencia y el esfuerzo el sistema educativo en todos sus niveles? ¿es justo que los políticos, desde el rey hasta el último sindicalista liberado, vivan en su burbuja y se encuentren ajenos a la situación que padecen todos los demás y fabriquen reglas sólo para ellos? Un autor, al que no tengo demasiado aprecio en su faceta de historiador, definía hace unos días a nuestra “clase política” como “chusma política” y las conductas de que estamos siendo testigos invitan a darle la razón.

¿Es justo que se responda a los hechos en función de quién los haya cometido en lugar de hacerlo en función del hecho cometido? Noriega, el ex-dictador panameño, resumía su programa político en una frase tan refinada como “A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo”. ¿No se está haciendo lo mismo en España cuando se apoya a un juez porque es amigo y eso, según la lógica Noriega, debería ser suficiente para que  no importe lo que haya hecho? ¿No se está actuando de esa forma cuando unos dictadores son tratados con mimo mientras que otros son criticados? ¿No se está destrozando lo que queda de un estado de derecho cuando, además de sentencias más que cuestionables, se tiene el estatuto catalán en la nevera y en cuestiones como la negociación con ETA y el 11-M algo huele a podrido y se esté intentando enterrar antes de que se sepa qué es?

José Antonio Marina decía que un mal gobierno puede sumir a un país en unos abismos de imbecilidad de los que puede ser difícil salir. Probablemente, eso es lo primero que hay que hacer: Salir del abismo de imbecilidad que representa ese “pensamiento en pack” según el cual cada uno se entera o no se entera de aquello que le dicen y, además, acepta sin crítica alguna la versión que le venden de los hechos: No sólo nos dicen dónde hay que mirar sino qué es lo que hay que ver.

¿Es tan difícil decir cuál es la situación y partir del principio de que aquí nadie regala nada y, en consecuencia, va a tocar trabajar o estudiar con mayor empeño y posiblemente en peores condiciones? Naturalmente, sí que lo es en un país que creyó ejercer de nuevo rico y, entre incompetentes y golfos propios y ajenos, le han pinchado el globo. Nada tiene que ser intocable, incluyendo a los políticos y sus privilegios que hoy resultan ofensivos. Si eso se tiene claro, saldremos. Si no es así, a lo mejor alguien ha pensado que todos esos derechos, de los que nunca se ha querido decir que comportan obligaciones, los va a pagar “Uropa” y que España va a poder vivir en una situación tipo PER a costa de daneses, alemanes, ingleses, franceses, etc. Si ésa es la idea, que esperen sentados y que miren casos como los de Grecia o Islandia.

La otra opción ya la daba Serrat: “Escapad, gente tierna, que esta tierra está enferma y no esperes mañana lo que no te dio ayer”. Sin embargo, hay esperanza pero ésta pasa por tirar por la ventana a los demagogos de cualquier signo que se han acostumbrado a vivir -muy bien- a costa nuestra y no darle vacaciones ni al pensamiento ni a los principios comenzando por la meritocracia y sus parientes, la ética del esfuerzo y la igualdad en la línea de salida pero haciendo que la llegada se la gane cada uno.

Marzo 9, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

Garzón y el porquero de Agamenón

Dícese que “la verdad es la verdad díganla Agamenón o su porquero” y de ahí la referencia.

Está claro que una figura como la de Baltasar Garzón tiene muchas pasiones y muchos intereses encontrados pero lo que se está juzgando en este momento con respecto a él son tres hechos muy concretos:

  • Garzón le pidió dinero -más de 300.000 euros- a un banquero que tenía una causa abierta en su juzgado.
  • Garzón grabó conversaciones telefónicas entre detenidos y abogados a pesar de que esto está expresamente prohibido salvo para delitos de terrorismo.
  • Garzón pretendió encausar a Franco y a algunos de sus generales muertos hace muchos años contradiciendo los mismos argumentos que utilizó correctamente para no encausar a Santiago Carrillo que estaba y sigue vivo.

Se podrá decir, como ha dicho el propio Zapatero, que Garzón ha sido muy valiente. Se podrá o no estar de acuerdo con el comentario de Zapatero pero el problema es que no hace al caso como tampoco hacen al caso muchas otras actuaciones nacionales e internacionales del juez-estrella y las opiniones que éstas le puedan merecer a cada uno.

Ya tenemos experiencia de actos delictivos que son perdonados si uno se envuelve en la bandera adecuada (Pujol y Banca Catalana, por ejemplo) o si cazan con la persona adecuada (los Albertos). Podrán existir amistades e intereses en un sentido y en el contrario pero, si se permite que esos prevalezcan para librar a Garzón de una expulsión que se ha ganado a pulso con los tres hechos señalados, creo que habrá que darle la razón a Pedro Pacheco cuando, siendo alcalde de Jerez, afirmó literalmente que “la justicia es un cachondeo” e incluso se podría ir bastante más allá: Cuando la justicia sale por la ventana, la dictadura -por muy sonriente que quiera aparecer- ha entrado por la puerta.

Marzo 8, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

www.estosololoarreglamosentretodos.org

A lo mejor a algún mal pensado, la campaña del título, creada en los aledaños del partido del gobierno, le recuerda a esta otra: http://www.youtube.com/watch?v=-WyLP8BV4JY&feature=fvw y no es extraño: Al fin y al cabo, viene de la misma factoría.

No es con optimismo vacío de razones y contenidos, ni el de 2008 ni el actual, con el que se va a arreglar la situación por mucho que nos repitan el lema. A estas alturas, parece claro que la habilidad para la propaganda no se ve acompañada con la capacidad de gestión y quizás son muchos los que empiezan a pensar que esto no lo vamos a arreglar entre todos y que, como mínimo, sobra uno si realmente se quieren arreglar las cosas. Exactamente: El que estás pensando.

Marzo 1, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

Mi perfecto e-book reader: Ni los actuales ni el Ipad

No es infrecuente cuando se tocan desarrollos que tienen que ver con la electrónica y la informática que las realidades vayan más rápidas que la imaginación. Por tanto, este comentario no tiene otro valor que el de un experimento. Me limito a reflejar cómo sería para mí un lector de libros electrónicos perfecto y, una vez hecho eso, todo consiste en esperar a ver cuánto tiempo tarda la industria en tener disponible algo parecido:

Lo primero que necesita es funcionar con tinta electrónica. Decir que el Ipad puede servir de libro electrónico es lo mismo que decir que un portátil puede utilizarse con esa función. Las pantallas son mucho más agotadoras para la vista que la tinta electrónica y no se aguantan sesiones de lectura largas.

Segundo: Un tamaño adecuado, acompañados de un grosor y un peso pequeños y una amplia autonomía. Una pantalla de 6 pulgadas como las que ahora se están vendiendo significa tener que estar jugando con el scroll todo el tiempo y, en consecuencia, el mínimo razonable debería ser justamente el doble, entre 12 y 14 pulgadas.

Tercero: Conectividad con posibilidad de leer material que está en la red a través de conexiones inalámbricas e incluir la posibilidad de conexión de alta velocidad (3,5G) de telefonía móvil.

Cuarto: Compatibilidad con los formatos más populares como PDF.

Quinto: Capacidad de almacenamiento suficiente para poder llevar consigo toda una biblioteca y capacidad de intercambio fácil con ordenadores domésticos.

Sexto: El precio no debería ser superior a los 200 euros aunque, si alguien sacase un producto como éste, podría ponerlo en este momento en un precio bastante más alto, pongamos el doble.

Hoy por hoy, todo esto es una carta a los Reyes Magos puesto que nos están vendiendo por 300 euros aparatos con pantallas de 6 pulgadas, con formatos propietarios y con grosores en algunos casos muy considerables. El Ipad ha perdido una oportunidad de oro para ser ese lector de libros electrónicos útil de verdad que muchos estamos esperando; en lugar de eso, se ha convertido en un portátil de quiero-y-no-puedo aunque, eso sí, con mucho marketing y mucho diseño.

Febrero 24, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Organizaciones, Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

Marketing, diseños complejos y productos equivocados

Una vieja discusión bizantina es la relativa a si el marketing descubre necesidades o las crea. Sea como fuere, lo cierto es que una parte importante del marketing es planificar la obsolescencia de los productos actuales. De esta forma, el público siempre está dispuesto a comprar la nueva generación de un producto que ya tiene y que aún funciona. Por supuesto, para conseguir esto, las innovaciones tecnológicas no se introducen a medida que aparecen sino en función de conveniencias de mercado.

Cada nueva generación de producto aparece con elementos nuevos y más sofisticados, más prestaciones, más integración entre las prestaciones y siempre es vendida como el gran descubrimiento. A veces, la integración produce fallos como ha descubierto a su pesar una firma tan prestigiosa como Toyota en algunos de sus modelos de gama alta que se volvían incontrolables debido a la complejidad de la interacción. Sin embargo, a veces ocurre que alguien tropieza con un diseño básico acertado y que, aunque traten de retirarlo del mercado, sus usuarios se resisten a dejarlo y se me ocurren dos ejemplos (seguro que hay muchos más):

Cualquier financiero que se precie conoce una calculadora fabricada por Hewlett-Packard: El modelo 12C. Tengo una en el cajón y la utilizo con cierta frecuencia y sólo tiene una particularidad: La tengo desde hace 25 años y aún puede encontrarse en las tiendas. Evidentemente, HP sacó calculadoras posteriores con pantallas más grandes para poder tener gráficos, con mayores capacidades de programación, etc. pero el diseño básico, es decir, las cuatro teclas mágicas que hay arriba a la izquierda y que permiten juguetear con las variables de cualquier préstamo, sigue sin ser superado aún hoy.

En telefonía móvil  tenemos un ejemplo parecido aunque, desde luego, no ha llegado a la cota de los más de 25 años en producción de la 12C: El modelo de Nokia 5800Xpress Music. El modelo apareció en el mercado como una respuesta de Nokia al I-phone de Apple aunque con unas capacidades muy superiores al modelo de Apple y por un precio mucho más bajo. Así, por ejemplo, el modelo de Nokia lleva GPS y permite la localización mediante el GPS o por triangulación utilizando la red telefónica; el modelo de Apple sólo admite la posibilidad de triangulación; el modelo de Nokia es desde su inicio 3,5G y el de Apple ha introducido como gran novedad en su segunda edición esta característica ausente en la primera. No hablemos ya de cuestiones como incompatibilidades de Bluetooth, de ficheros MP3 o el extraño sistema para recibir los MMS de Apple. Hasta aquí, nada nuevo. En todo caso, Apple merecería un homenaje por su magistral manejo del marketing y Nokia lo merecería por su diseño de producto o, vuelto en sentido contrario, Apple merecería un serio correctivo por el pésimo diseño de su tan cacareado producto y Nokia lo merecería por el pésimo márketing de un producto con todas las bazas de diseño tecnológico para batir al primero.

Sin embargo, Nokia se encuentra con un problema: ¿Cuál es el incentivo para el cambio de modelo para alguien que parta del 5800? Los modelos de gama alta tienen más memoria interna y externa, la cámara tiene más megapixels aunque, con respecto a una cámara de verdad, sigue fallando por el mismo sitio, es decir, el obturador y la exigencia de condiciones de iluminación, las pantallas tienen mejor colorido pero ¿vale todo eso 400 euros o más a pagar como diferencia cuando el producto de partida tiene en realidad las mismas prestaciones básicas?

Quizás los chicos de Apple no son tan chapuceros en el aspecto tecnológico sino que son unos maestros del marketing y se han garantizado el mercado de los forofos de Apple lanzando sucesivas generaciones de productos a los que siempre queda algún defecto importante por corregir. Nokia se lanzó en el terreno tecnológico pero ese lanzamiento no fue acompañado debidamente desde el área de márketing y se encontró pillada en su propia trampa de un producto que, año y medio después de su salida, no precisa reposición. Apple ha ido dosificando las novedades y buena parte de su mercado comprará las sucesivas generaciones de I-phone para estar a la última (aunque Apple y estar a la última se refiera más al mundo de la moda que al de la tecnología).

En toda esta situación, hay algo que falla: La conciencia de un consumidor siempre dispuesto a comprar lo último y presa de este tipo de maniobras. Los errores, como el de HP o el de Nokia, dejarían de serlo en presencia de un consumidor bien informado y con criterios de compra claros.

Febrero 23, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Gestión de conocimiento, Organizaciones, Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

Up-in-the-air

Difícilmente creíble. El personaje interpretado por George Clooney no responde a lo que se conoce como outplacement, ámbito en el que sus especialistas cabe suponer que no hayan quedado especialmente contentos con la película.

Al menos en España, el “especialista en despidos” tal como se presenta en la película es simplemente un invento del guionista. Sí existen lo que se conoce popularmente como “carniceros”, es decir, personajes especializados en recortar la plantilla hasta el hueso y que, con cierta frecuencia, apoyan su actividad en técnicas de mobbing.

El consultor de outplacement es otra cosa: Recibe a la persona que ha sido despedida -no por él- y trata de apoyarle en el camino de conseguir un trabajo nuevo. En algunos casos, asesora a la persona que va a realizar el despido -habitualmente, el jefe directo- para que el asunto resulte lo menos dañino posible para la persona despedida y poder empezar a trabajar con ella en lugar de tener que “reconstruirla”.

Con estas dos figuras, el “carnicero” y el especialista de outplacement, el guionista ha hecho un popurrí dando como resultado el personaje interpretado por George Clooney al que acompañaban el jefe sin escrúpulos, la joven ambiciosa y la amante ocasional.

Los personajes están bien dibujados en lo que se refiere a su vaciedad, oportunismo y ambición y cualquiera que se mueva en el entorno de la consultoría podría ponerles unos cuantos nombres reales.

En suma, entretenida pero mejorable.

Febrero 11, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Cine y teatro, Recursos Humanos | | Aún no hay comentarios

La discusión de la jubilación: Un breve repaso

Como era de esperar, se ha montado el número con la propuesta de la edad de jubilación a los 67 años. Sin embargo, seguramente conviene una vuelta atrás y ver cuál ha sido el tortuoso camino que nos ha llevado a la insostenible situación actual. El sistema español de pensiones tiene dos problemas básicos:

  1. En un momento donde el paro había alcanzado unos niveles sólo comparables con los actuales, la inestimable contribución de los sindicatos llevó a convertir un derecho -la jubilación- en una obligación como forma de dejar hueco mediante las sustituciones. Naturalmente, esta conversión de derecho en obligación implicó una carga añadida para el sistema de pensiones ya que eran bastantes las personas que no tenían intención de jubilarse y que eran forzadas a hacerlo.
  2. El sistema de pensiones español está basado en el principio de solidaridad intergeneracional. Lo que cada uno cotiza a la Seguridad Social no es una cantidad que capitaliza para el pago de su propia pensión. Ese dinero sirve para el pago de las pensiones actuales y -se supone- la pensión propia será pagada en el futuro por los contribuyentes a la Seguridad Social de ese momento.

Sobre el primer fallo, poco hay que decir. La conversión de un derecho en una obligación no es de recibo ni aquí ni en ningún sitio y, si se quiere, ha tenido además el efecto añadido de sobrecargar al sistema mediante el retiro obligatorio de gente que habría preferido continuar en activo.

Sobre el segundo fallo hay más discusión: Si la población está en crecimiento o, como mínimo, estacionaria, el sistema es sostenible asumiendo un nivel de desempleo normal. Si el nivel de supervivencia tras la jubilación aumenta, hay menos nacimientos y un fuerte desempleo…la situación es insostenible: Cuando se dice que el sistema de pensiones no es sostenible para el año X, conviene tener en cuenta que no se habla de previsiones sino de una pirámide de población que cuenta con personas que YA han nacido -no proyecciones de datos actuales- y con estadísticas sobre los niveles de supervivencia esperados.

La única variable que podría alterar esta sencilla regla es la inmigración y, para que haya inmigración y además que ésta sea del tipo necesario, se necesita una economía que funcione y que atraiga talento. Si no es así, el futuro esperable es una población envejecida y empobrecida y, por ello, es posible que la primera reforma sea tomarse en serio la inmigración y regularla correctamente. Estupideces como que las leyes se contradigan entre sí y un ayuntamiento esté obligado a empadronar a un inmigrante al que, a la salida, la policía pueda detener para expulsarlo del país no tienen cabida.

¿Habría que cambiar el sistema? En principio, parece que sí. Un sistema en el que cada uno capitalice para sí mismo en lugar de depender de que otro no nacido o aún en la escuela primaria pague su jubilación parece más sólido frente a contingencias como las actuales. Sin embargo, el sistema basado en la capitalización tampoco es perfecto y tiene fallos propios y otros compartidos y, además, implica un proceso de cambio muy costoso:

  1. La crisis financiera y la caída de instituciones tan teóricamente sólidas como Lehmann Brothers sin duda ha salpicado a fondos de pensiones y, tal vez, más de uno haya perdido todo o parte del ahorro de muchos años para su jubilación.
  2. El fallo anterior, con ser grave, no es exclusivo de los sistemas de capitalización. En este momento, es de conocimiento público que la “hucha” de las pensiones de la Seguridad Social ha sido utilizada para comprar deuda española. Los índices de riesgo-país relativos a España se están disparando y, por tanto, si para un particular o para un tercero, es considerada como una inversión de cierto riesgo, no hay razón alguna para que idéntico criterio no fuera aplicable a las reservas de la Seguridad Social. El riesgo asociado es que la consecuencia de una quiebra del Estado, al estilo griego, podría hacer que desaparecieran los recursos para el pago de las pensiones.
  3. El cambio de sistema deja a una generación en el vacío: Inevitablemente, una generación tendrá que contribuir para pagar las pensiones actuales y, además, tendrá que capitalizar para poder tener su propia pensión que no va a ser sostenible con el sistema actual. Visto de otra forma, la contribución a la Seguridad Social de esa generación tendría un carácter de impuesto -aunque se llame de otra forma- y se va a soportar una carga fiscal real difícilmente sostenible.

El gobierno, con su propuesta de jubilación a los 67 años, puede estar pagando el precio de la demagogia y de los años que han estado diciendo que esto nunca ocurriría y, además, acusando a los demás de querer hacer lo que ahora proponen ellos. No les está mal empleada, por ello, la contestación social. Por otra parte, lo cierto es que el sistema no es sostenible y, si no se modifica por completo, tampoco lo va a ser con una jubilación a los 67 años. Hace muy poco, escuchaba a alguien comparar el sistema de pensiones español con un sistema piramidal y lo cierto es que no está mal traída la comparación: Si ocurre algo que limita el crecimiento y los ingresos actuales no producen lo suficiente para realizar los pagos, el sistema se cae (véanse los casos Afinsa o Forum Filatélico: http://wp.me/p2htU-3z ) y ésa es exactamente la situación actual.

La propuesta, al margen de otras consideraciones, puede dar un balón de oxígeno temporal puesto que significa dos años más de cotización y dos años menos de pago pero no resuelve el problema básico que se ha intentado explicar en unas pocas líneas y que sigue ahí.

¿Por qué no empezar por recuperar el derecho, que no la obligación, de la jubilación y por regular adecuadamente la inmigración? Si cada uno se jubila cuando le de la gana a partir de una edad mínima, seguro que podría conseguirse, como mínimo, lo mismo que se pretende conseguir con una jubilación obligatoria a los 67 años. Si, además, se consigue que más gente entre en un sistema que la falta de crecimiento de población puede hacer quebrar, mejor todavía y si, además, el paso de un sistema de solidaridad intergeneracional a un sistema de capitalización se hace progresivamente, sin verse forzado a un cambio brusco porque el sistema haya quebrado, todavía mejor.

Febrero 8, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

Zapatero y el Islam

Después del famoso discurso de Zapatero en la ya más que célebre oración junto a Obama, parece que hay una muy notable división de opiniones. Muchos creían -creíamos- que, con tal de hacerse una foto con Obama, Zapatero iba a arrodillarse y rezar el rosario si hacía falta. No ha sido así y, por lo menos, el personaje ha sido coherente con su propia trayectoria.

Hay quien incluso le criticó antes porque fuera y ahora le critica porque no se arrodillase y porque no se puede ir a dar un mensaje laico en una reunión de religiosos ultraortodoxos. ¿Y dónde hay que dar un mensaje laico entonces? ¿En una reunión de “Ateos sin fronteras” en el caso de que existiese semejante organización? No; Zapatero no es santo de mi devoción pero en este caso ha mostrado coherencia. Lo malo es que ahora debería ser exigible que la coherencia se extienda a otros ámbitos, relacionados con la religión, donde ni está ni se la espera:

Por ejemplo ¿sería capaz Zapatero de actuar de forma parecida si los ultraortodoxos, en lugar de ser cristianos, fueran musulmanes? Coincidiendo con la visita de Zapatero a Estados Unidos, está produciéndose un acoso en España a una mujer musulmana por parte de sus correligionarios locales:

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/alcaldesa/Cunit/freno/arresto/iman/extremista/acusado/acoso/elpepiespcat/20100129elpcat_1/Tes y, al parecer, a una concejal del partido de Zapatero no se le ha ocurrido mejor idea que sugerirle que se marche, como forma de evitar problemas. Parece que coger por el cuello a los acosadores y mandarlos a la cárcel o, mejor todavía, expulsarlos es algo que no se le pasa por la cabeza.

No se puede ser tolerante con la intolerancia y, si en un ambiente de cierta intolerancia religiosa, Zapatero predica la tolerancia, no seré quien vaya a criticarlo por ello. Es ahí donde hay que hacerlo y, con mucho mayor motivo, en casa con una diferencia: En casa ya no valen los discursos; tiene todos los recursos del Estado en la mano para no tener que rogar sino exigir la tolerancia.

Muchos ni siquiera le pediríamos que actuase como en Australia http://www.minutodigital.com/actualidad2/2009/10/22/son-los-inmigrantes-no-nosotros-quienes-debemos-adaptarnos/ por entender que la adaptación es un proceso mutuo pero no todo es relativo ni todas las costumbres valen lo mismo. No se puede pisotear derechos ajenos en nombre de costumbre o tradición alguna y, si se hace, se tiene la libertad de marcharse o de quedarse en la cárcel si se ha delinquido.

Nada que oponer al discurso en Estados Unidos; ahora, para seguir manteniendo la coherencia, que el discurso se convierta en práctica en España y que se grabe una idea en la frente: No se puede ser tolerante con la intolerancia.

Febrero 5, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios

“Invictus”

Peliculón. Basada en el libro “El factor humano” de John Carlin, no decepciona. No puede decirse que siga punto por punto al libro sino que hace un extracto y se centra en el valor que tuvo el rugby como elemento de unión en Sudáfrica; el libro empieza antes, termina después y, además, cuenta más cosas. Sin embargo, esto, más que ser un demérito de la película es una invitación a ver la película y leer el libro. Ninguno de los dos decepciona.

La interpretación de Morgan Freeman es magnífica, máxime cuando interpretar a un personaje como Mandela puede llevar fácilmente a la sobreactuación. No es la primera vez que Clint Eastwood saca lo mejor que puede conseguirse de Morgan Freeman -basta con recordar “Million dollar baby”- a pesar de ser un actor bastante encasillado en el género de la comedieta de poco fuste. Se habla ya de Freeman como posible Óscar y, a juzgar por lo visto en esta película, es una candidatura muy seria.

La interpretación de Matt Damon va en su línea habitual de hombre gris. A veces no se sabe si actúa o simplemente es así; sea como fuere, hay películas como “El buen pastor” donde ese punto gris encaja plenamente con la película y en otras no. Ésta quedaría a caballo; la justificación de ese carácter gris podría estar en la situación de confusión en que se encuentra el personaje tanto sobre lo que está pasando en el país como por el hecho de que el rugby, de repente, tenga más importancia que un mero deporte. No obstante, es posible que hubiera habido mejores opciones para el personaje de Pienaar, incluso por el hecho de que Damon no tiene la apariencia de un jugador de rugby. Por cierto, la actriz que hace el papel de novia de Damon, con un papel bastante menor,  es del tipo “belleza escondida”, es decir, el tipo de belleza que no salta inmediatamente a la vista sino después de fijarse. No me resultaba conocida aunque no sería extraño que, a partir de esta película, ocurra con ella algo parecido a lo que pasó con Charlize Theron.

En suma, muy recomendable. Acompaña el guión, acompañan los actores y de Clint Eastwood en su faceta de director poco puede decirse ya: A sus casi 80 años sigue resultando un descubrimiento.

Febrero 3, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Cine y teatro | | Aún no hay comentarios

Jubilación a los 67 años y la doble vara de medir

Me encuentro en el grupo de los que, ante una convocatoria electoral, suelen contabilizarse entre los indecisos. Lo malo es que la decisión final pueda tomarse en razón de quién repugne menos y no de quién ilusione más y, peor todavía, a veces es tal el grado de repugnancia a todas las partes que la mejor opción puede ser quedarse en casa. No voy a descubrir que no me gusta el comportamiento de los partidos políticos y que me asquea el de sus dirigentes pero, una vez más, me acabo de tropezar con lo que más me revienta de la izquierda española. De la derecha hay otras cosas aunque creo que es más variada: Tiene poco que ver una derecha clerical con una derecha de la defensa del privilegio del rico de familia o con una derecha liberal. A veces, es bastante difícil encontrar puntos comunes entre ellas; sin embargo en la izquierda hay uno; siempre el mismo:

La izquierda en España siempre se ha distinguido por un mesianismo y por un sentido de hiperlegitimidad que, aunque la historia se empeña en desmentir, da igual. Lo mantienen intacto. En último caso, basta con no estudiar la historia o inventársela. Su última manifestación es la idea de ampliar en dos años la edad para la jubilación y que esa idea nazca de un partido de izquierdas. Es fácil de imaginar qué habría ocurrido si la propuesta hubiera nacido de un partido de derechas, esté o no justificada o esté o no en riesgo el sistema público de pensiones. Sin duda, se habría considerado que era un episodio más de explotación y habrían sacado a la calle a todos sus liberados pero, si la idea nace de un partido que se dice de izquierdas…silencio o, todo lo más, alguna tímida protesta.

La historia no es nueva: La más dura de las reformas laborales realizadas en España es, de lejos, la de 1994 que, de nuevo, fue realizada por un gobierno socialista y, aunque en esa ocasión sí les costó una huelga, siguieron adelante con ello.

Apoyándose en ese complejo de hiperlegitimidad que siempre ha tenido la izquierda española y que se acerca más de lo que les gustaría reconocer a conductas que, cuando las realizan otros, etiquetan con el nombre de “fascistas”, el PSOE en sus etapas en el gobierno ha gozado siempre de una libertad que no le ha permitido a nadie más:

Cuando toman alguna iniciativa que nadie les pide o que genera una importante contestación social, como la ley antitabaco o la modificación de la ley del aborto o la ley de memoria histórica o la negociación con ETA o tantas otras…formaba parte de su programa, aunque en algunos casos ni siquiera sea cierto.

Cuando toman iniciativas que están en contra de sus programas declarados, llámese entrada en la OTAN o reforma laboral o reducción efectiva de pensiones por vía subida de impuestos o el primoroso tratamiento fiscal de las SICAV mientras se suben los impuestos a todos los demás o el aumento de la edad de jubilación…parece que el pesar tan profundo que se supone sienten por hacer algo que va en contra de sus esencias ha de ser suficiente castigo para que, además, el despiadado populacho les critique por ello.

¿No estamos ante una brutal carencia de democracia, tanto interna de los partidos, como de carácter general? Si en Sudáfrica Mandela fue capaz de reconducir al país utilizando un partido de rugby, en España se podrían conseguir importantes efectos cambiando una ley: La electoral.

Conseguir que todos los votos valgan lo mismo y que los elegidos respondan ante los que les han votado pueden ser condiciones suficientes para salir de este estado de náusea. Una vez que eso se consiga, las condiciones del país serán las que digan si nos podemos jubilar a los 67, a los 35 o a los 118 pero cosas así no pueden dejarse pasar sólo porque a alguien se le haya ocurrido que electoralmente le va a salir gratis y, dado el sistema que tenemos, es muy probable que incluso tenga razón.

Para concluir, una apostilla, en esta ocasión del otro lado: Con ocasión de las manifestaciones de Manuel Cobo, el segundo de a bordo de Gallardón en el ayuntamiento de Madrid en contra de Esperanza Aguirre, el segundo de Aguirre (Ignacio González) decía que habrá que ver quién va en las listas electorales, lanzando una clara amenaza en contra de Cobo. Lo más indignante de la amenaza es que se haga desde la posición del encargado de realizar las listas, es decir, cero en democracia interna; el mismo cero que mereció el PSOE cuando Alfonso Guerra decía que “el que se mueva no sale en la foto” y, que se sepa, las cosas tampoco han cambiado ahí desde entonces: Pusieron en marcha las primarias pero, como no les gustó el resultado, barrieron al elegido -José Borrell- desde dentro.

Le sugiero una cosa a Ignacio González para que consiga sus objetivos y a la vez no deje tan en evidencia la falta de democracia interna de su partido: Promuevan las listas abiertas; me jugaría algo gordo a que consigue su objetivo y que su archiodiado Manuel Cobo no va en las listas electorales y su jefe, el catalogado por Esperanza Aguirre como “el hijoputa” aunque después lo haya negado, tampoco.

Ahora, después de la idea de la jubilación a los 67 años, sólo nos queda un elemento para que termine la función de circo: Ver qué excusa ponen los sindicatos para seguir manteniendo idéntica posición a la mostrada hasta ahora.

Enero 30, 2010 Publicado por José Sánchez-Alarcos | Temas sociales y políticos | | Aún no hay comentarios